MBFW MadridAna Locking viste a «chicas raras»

La diseñadora presenta una colección de «looks» atrevidos y arriesgados para cinco tipos diferentes de mujeres

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Ana Locking tiene un público fiel, cada vez más amplio y más artístico. La última en unirse al mundo Locking ha sido la cantante Aitana, de la que ha hecho el vestuario para su gira. De ahí que muchas de las prendas sean bodies llamativos. «Lo piden muchas de mis clientas», confesaba. También hablaba de su colección antes de entrar al desfile: «Es una historia corta de chicas raras». Diferenciando con su colección cinco tipos de mujeres.

Las mujeres de Ana Locking fueron apareciendo en la pasarela entremezcladas, aunque diferenciables para el público asisten. Todos los looks eran atrevidos y arriesgados. Mujeres andróginas, románticas, experimentales, intelectuales y sexys. Al estilo Locking, claro está. Propuestas para hombre y para mujer desfiladas todo por mujeres. «Es el mundo de la mujer rara el que estoy representando en esta colección, no puede haber hombres modelos», explicaba.

Podríamos calificar la colección de rara, pero no es el adjetivo exacto, es atrevido el que mejor encaja con estas propuestas. Los trajes sastres para esa mujer andrógina son florales, mezclados con rayas en verde y negro, combinados con tul. Mezcla de tejidos y de estampados. Lo dicho, muy atrevido.

La parte más femenina de la mujer, el romanticismo, está representada en blanco y negro, en tejidos arrugados y plisados tecnológicos, «que suenan, que brillen», decía. Prendas de encaje estampado de flores pintadas a mano. Para la mujer que le gusta experimentar, arriesgar, la diseñadora la dibuja en amarillos, negros y nude. Grandes lentejuelas de silicona de muchos colores, que le dan movimiento a los minivestidos de algodón. Y nada como la experimentación que ha hecho con vestidos de piezas de latón bañadas en plata, donde no se ha hecho uso del hilo sino de los alicates.

La mujer sexy de Ana tiene que venir vestida de lamé de oro y plata. Vestidos cortos y bodies con grandes chorreras o volantes. Y para completar la colección, la más intelectual, chaquetas con bordados en cristal. ¡Quién ha dicho miedo a arriesgar!