A. de Antonio/De San Bernardo

MBFW MadridTeresa Helbig: derroche de artesanía

La diseñadora catalana, reclamada por las celebrities más internacionales, vuelve a encandilar con una colección artesana, con fuerza y elegancia a partes iguales

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La fuerza de la diseñadora Teresa Helbig ha vuelto a quedar patente una vez más en esta edición. No sólo fuerza desprende su colección, sino una manera de interpretar la moda que es increíble. Artesanía, elegancia y garra se aprecian en cada uno de los «looks» que salen a pasarela. Son prendas que llevan su sello, que las identificas allá donde las ves, pero que en cada desfile es capaz de dar una vuelta más, una interpretación nueva de las telas.

Ambientada en un club clandestino de Roma, las mujeres Helbig derrochan intelectualidad, atrevimiento, refinamiento… De ahí las salidas en vestidos vaporosos, esmoquin reinterpretado, short, faldas y camisas, en organza, plumeti y especialmente pitón. Este último tejido no se incorpora tal cual, que ya de por sí, tiene garra, se tiñe y se recorta «a mano, horas y horas de trabajo», nos comentaba antes del desfile. Y no solo el pitón lleva un trabajo extra, los vestidos pueden estar elaborados con más de 90 piezas de patronaje. «Siempre hay que ir un poquito más lejos», se reía al comentarlo.

Con las técnicas más antiguas y artesanas, ha bordado chinilla sobre la piel, a la que también ha troquelado con láser. Cuero, croché metálico, tules y pitones, dieron paso a tejidos propios, elaborados manualmente, como las rafias sobre algodón, con los que mostró unos vestidos largos y cortos de un excelente gusto. El macramé dibujó otro de los vestidos. Y como final, una novia Helbig. Sencilla, sensual, elegante. Pura artesanía.

El único pero que podemos poner, pero no a ella, es que no se llenaron las gradas de la pasarela. Uno de los desfiles que siempre tienen el cartel de «no hay billetes» se vio un poco desangelado. A las 16.30, un 8 de julio, no se puede pedir más.