La base sobre la que se construye «Kooza» son las dos tradiciones circenses más antiguas: las acrobacias más espectaculares y, por supuesto, el arte de los payasos. Combinadas a la perfección y apoyadas sobre una escenografía impactante, y un vestuario y maquillaje que recuerda a aquellos primeros espectáculos circenses, «Kooza» es una propuesta cuya historia y puesta en escena sorprenderán, sin duda, al público sevillano. ¿Quieres saber cuál fue la inspiración para desarrollar la idea? Atento, hablan los creadores de uno de los shows más espectaculares del Cirque du Soleil.
SERGE ROY (Director de la creación)
«Kooza muestra las dos grandes tradiciones circenses: payasos y acrobacias. Dos mundos diferentes de origen circense cuya unión se remonta siglos atrás. Kooza nos acerca a la simplicidad y humanidad del circo tradicional – y a la audiencia. Te transporta a las actuaciones callejeras. Una mezcla de acrobacias y payasos, una mezcla que está en los orígenes mismos de Cirque du Soleil».
STÉPHANE ROY (Escenógrafo)
«Mi idea era capturar la esencia del circo, creando un ambiente escenográfico que diera sensación de proximidad con la audiencia, que se pudiera palpar el peligro; un espacio escénico donde todo se hace a la vista con simplicidad y transparencia, donde incluso el equipamiento acrobático, la estructura de la Gran Carpa y la orquesta se ven completamente».

MARIE-CHANTALE VAILLANCOURT (Diseñadora de vestuario)
«Mis trajes provienen de una gran variedad de fuentes de inspiración: desde novelas gráficas hasta las pinturas de Gustav Klimt, el Barón Münchhausen, las películas de Mad Max y las de viajes en el tiempo a la India y Europa del Este. Este universo visualmente ingenuo, exótico y atemporal evoca el mundo de los juguetes, los soldados de plomo y los libros infantiles, con un guiño a Alicia en el País de las Maravillas y El mago de Oz».
JEAN-FRANÇOIS CÔTÉ (Compositor)
«Para expresar los aspectos humanos y divertidos de Kooza, me inspiré en la música pop occidental, desde el funk de los 70 hasta la música orquestral. También llevé mi mirada a la música tradicional de la India y a partituras de películas creadas en las décadas de los 40 y 50».

CLARENCE FORD (Coreógrafo)
«La coreografía de Kooza toma su inspiración de la cultura pop urbana, la danza excéntrica del vodevil, del jazz y de las actuaciones callejeras. Una fusión de referencias que evoluciona hacia su propio lenguaje, que provoca emociones, muestra poder y despierta el entusiasmo del público».
DANNY ZEN (Diseñador de equipamiento acrobático y rigging)
«Los riggers son las personas más cercanas a los artistas. Tienen su vida en sus manos. La idea de los creadores fue mantener las intervenciones en el escenario al mínimo porque querían que la atención de la audiencia se centrara en las actuaciones. En Kooza las acrobacias aéreas son del máximo calibre, y para poner el énfasis en esto, simplicidad, fluidez y ligereza son las reglas».
ANDRÉ SIMARD (Diseñador de números acrobáticos)
«El énfasis de Kooza se pone en la acrobacia, el riesgo, el coraje y la fragilidad de los acróbatas. Kooza es un retorno a los orígenes de Cirque du Soleil y el esfuerzo humano —el rendimiento humano en estado puro— se explora en todas sus dimensiones y en toda su fragilidad».
FLORENCE CORNET (Diseñadora de maquillaje)
«He trabajado con texturas inspiradas en Oriente Medio y África, donde uno puede recurrir al oro, a las joyas, al brillo y a la tierra. Aposté por un maquillaje que favorece la espontaneidad del gesto, y acentúa la asimetría de la línea, el instinto y el ritual».

ROGÉ FRANCOEUR (Diseñador de atrezo)
«Kooza es una exploración del mundo del payaso, tal como lo imaginó David Shiner. Las actuaciones de los cómicos son de alto nivel y el atrezo nunca debe eclipsar a sus personajes. Mi preocupación constante es hacer las cosas simples, ergonómicas y compatibles con la escenografía. Mi enfoque del diseño de atrezo es impresionista. A menudo, el atrezo solo se revela cuando se ve desde lejos o bajo la luz».
MARTIN LABRECQUE (Diseñador de iluminación)
«David Shiner me dijo desde el primer momento: Quiero que la gente vea a mis payasos. Así que uno de los retos a los que tuve que enfrentarme fue resaltar los rostros de los actores cómicos, algo crucial para apreciar el valor de sus actuaciones sin alterar el equilibrio ni comprometer la estética del espectáculo en su conjunto. Y fue complicado, porque han de poder verse desde un escenario de 280 grados».
