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Cuidar es una experiencia que puede reportar satisfacción personal y emocional, puede hacernos sentir útiles y necesarios y, como consecuencia, aumentar la visión positiva sobre nosotros mismos. Esto puede ocurrir cuando nos dedicamos a la atención de un familiar dependiente pero sólo en aquellos casos en los que el cuidador también se cuida.

 

Los cuidadores pueden experimentar periodos de estrés, ansiedad, depresión y frustración que hay que vigilar. Cuando esto sucede, pueden aparecer alteraciones físicas, emocionales y sociales, que llegan a desequilibrar muchos aspectos de nuestra vida. Es lo que se conoce como «Síndrome del Cuidador Quemado», según afirma la empresa de Sevilla Próxima Cuidados, especialista en asistencia a mayores.

 

Senior woman with her caregiver at home

 

 

¿De qué depende el bienestar del cuidador?

 

Cuando cuidamos de un familiar que nos necesita las 24 horas del día debemos cambiar muchos aspectos de nuestra vida anterior: los horarios, las actividades, la vida laboral, la organización del hogar, las relaciones sociales, el tiempo de ocio, etc. Todo ello estará determinado por las necesidades del enfermo.

 

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Esto genera en el cuidador, en un primer momento, un sentimiento de pérdida, por su familiar que ya no es como antes, y frustración, por no poder volver a su vida anterior, que se traduce en estrés. Si pasado un tiempo el cuidador es capaz de adaptarse a la nueva situación, (organizándose de forma adecuada, recurriendo a las ayudas pertinentes, descansando, cuidando su salud….), el estrés disminuye , así como el riesgo de sentirse mal física y emocionalmente.

 

Sin embargo, si el estrés provocado por dicha situación se mantiene en el tiempo empezarán a aparecer síntomas que nos indican que estamos al límite de nuestras fuerzas y que comenzamos a “estar quemados”:

 

Síntomas físicos

 

• Cansancio continuo (agotamiento, fatiga).
• Aumento o disminución del apetito.
• Trastornos del sueño (insomnio, somnolencia durante el día).
• Dolores musculares, palpitaciones, molestias digestivas, cefaleas.
• Consumo excesivo de bebidas con cafeína, alcohol o tabaco.
• Abuso de pastillas para dormir u otros medicamentos.
• Abandono de su aspecto físico.

 

Síntomas emocionales

 

• Tristeza, sentimientos de culpa.
• Irritabilidad, cambios frecuentes de humor o de estado de ánimo.
• Dificultad para concentrarse.
• Problemas de memoria.

 

Síntomas sociales

 

• Desinterés por actividades que antes disfrutaba.
• Aislamiento familiar y social. Van abandonando las amistades.
• Tratar a otras personas de la familia de forma menos considerada que habitualmente.

Igualmente, las dificultades que experimentan los cuidadores surgen principalmente de:

 

Problemas de salud más frecuentes en las personas cuidadoras:

 

• Mayores niveles de depresión.
• Mayores niveles de ansiedad.
• Mayores niveles de estrés y frustración.
• Fatiga frecuente.
• Dolores musculares.
• Molestias estomacales y gastrointestinales.
• Peor estado de salud percibido.
• Mayor vulnerabilidad a las infecciones.
• Mayor riesgo de problemas coronarios derivados del estrés.
• Pérdida de la capacidad de cuidar adecuadamente de la propia salud.

 

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Aprende a cuidarte para cuidar mejor

 

Cuidar de una persona en situación de dependencia supone un desgaste físico y emocional que puede acarrear complicaciones a largo plazo para la propia salud y bienestar del cuidador. Por eso, los cuidadores de personas en situación de dependencia también necesitan ser cuidados y, sobre todo, aprender a cuidarse sin tener sentimientos de culpa; una de las tareas más importante y más olvidada al mismo tiempo.

 

El motivo está claro. Necesitan cuidar de sí mismos para mantener un estado de salud óptimo que les permita poder seguir atendiendo bien a su familiar; cuidar de sí mismos es vital para poder ofrecer calidad de vida a la persona que se cuida.

 

¿Qué hacer en esta situación?

 

1 – Pide ayuda

Pedir ayuda no es una muestra de debilidad. A medida que el cuidador va aceptando la realidad, empieza a darse cuenta de que esta nueva situación no sólo va a influir en la vida de su familiar, sino que también va a alterar profundamente su propia vida y la de las personas que le rodean. El cuidador no tiene por qué enfrentarse solo a todos los problemas. Tenemos nuestras limitaciones.

• Pide ayuda a familiares y amigos
• Ayuda profesional para facilitar el respiro familiar (empresas como Próxima Cuidados)
• Ayuda técnica que permitan adaptar el hogar y facilitarte las cosas.

 

2 – No descuides tu alimentación

• No te saltes ninguna comida
• Siéntate a comer
• Come de manera pausada
• Haz cinco comidas al día. Evitando las comidas copiosas y pesadas.
• Come de forma equilibrada.

 

3 – Intenta hacer ejercicio físico

Para cuidar a otra persona en las mejores condiciones, es fundamental que la persona cuidadora se encuentre en plena forma física. Realizar ejercicio ayuda a minimizar las tensiones diarias y nos permite mantener la fuerza muscular, la coordinación y el equilibrio.

• Camina al menos 30 minutos diarios, si puede ser en compañía mejor.
• La bicicleta estática es una buena opción.

 

4 – Vigila tu descanso

La falta de sueño es un problema frecuente entre los cuidadores porque muchas veces cuidar a un familiar significa atenderlo día y noche. En este sentido, es importante encontrar momentos para el descanso, ya que la falta de sueño puede traer como consecuencias, alteraciones en la percepción, somnolencia diurna, reducción de la atención, la concentración, la memoria y la capacidad para organizarse, la torpeza de movimientos y la irritabilidad, insomnio, etc.

• Procura dormir no menos de siete horas
• También puede ser útil practicar alguna técnica de relajación

 

5 – Tiempo para otras relaciones

Cuidar a un familiar implica multitud de cambios para el cuidador. Sin embargo, éste no debe renunciar a su propia vida por el hecho de cuidar de una persona en situación de dependencia; es preciso poner límites a los cuidados y buscar formas que permitan conciliar el hecho de ser cuidador con la vida personal, social y laboral.

• Disfruta de las visitas de amigos y familiares
• Dedica un tiempo al día a hacer algo que te guste
• Busca ayuda para que puedas salir a relajarte

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