Un bocado premium que enamora a sus clientes. Así definen desde el restaurante Brote su nuevo plato «fuera de carta»: el lomo de Angus de Nebraska. Una carne única por sus características que ya cosecha algunos devotos en Brote. Los amantes de la carne podrán disfrutar de este plato estrella previa reserva, «para asegurarse que no se quedan sin él», aseguran desde este restaurante.

«Cada semana nuestro proveedor nos trae una pieza cuyo peso oscila entre los 3 y los 4,5 kg y la ofrecemos hasta que se acaba», advierte Simo Saber, su chef. Definitivamente, esta joya de la gastronomía es puro placer al paladar: «Sin maduración, carente de hueso y con un peso aproximado de 400 gramos, no son pocos los clientes que repiten prácticamente cada semana y aseguran que es la mejor carne que han probado en su vida», asegura orgulloso el cocinero.
Cuestión de tiempo
Además, es una carne perfecta para elaborar en cualquier punto –poco hecha, al punto e incluso muy hecha–. «No se pone ni dura ni seca gracias al escaso grosor del corte, de forma que el calor llega rápida y homogéneamente al centro del lomo de Angus de Nebraska», revela el responsable de la cocina de Brote.
¿El truco? Darle constantemente al filete vuelta y vuelta. «Además, lo hacemos en dos pasos: primero lo sellamos en la plancha a 240º para retener los jugos y después lo pasamos a la sartén, donde se acaba de hacer y soltar su propio sabor», subraya orgulloso Saber.

En un ejercicio de pureza culinaria, este best seller se cocina en su propia grasa. No lleva nada de aceite para evitar distorsionar su sabor. Así pues, se le concede todo el protagonismo al producto y a su excelencia. Y por guarnición sólo lleva patatas. «Tiene un sabor increíble y es tierno como la mantequilla.Es el preferido de los amantes de las carnes rojas. Y un buen vino tinto puede convertirse en su mejor compañero de mesa», sentencia el chef.
Fieles a sus orígenes
La cocina es la suma de paciencia y tiempo, asegura su Simo Saber, que lleva más de tres años compartiendo filosofía de trabajo con su pareja, Verónica González, jefa de sala y auténtica alma de Brote. No en vano, más de cuatro horas son necesarias para asar su buque insignia, el cochinillo, y convertirlo en un manjar de una ternura prodigiosa.
Ese amor por la cocina de precisión, el trabajo lento, laborioso y bien hecho inspiró la apertura del restaurante y sigue siendo una constante en su día a día. No obstante, la llegada del lomo de Angus de Nebraska no ha conseguido opacar a sus berberechos, navajas, almejas, vieiras… Otra buena opción son las ostras de Normandía, disponibles de martes a domingo.

En el templo cordobés del cochinillo, las croquetas elaboradas con su carne también son una apuesta segura en la comanda de muchos clientes. Y cada día, el equipo de cocina madruga y dedica más de dos horas a elaborar postres caseros tan deliciosos como el cuenco de hojaldre relleno de crema de almendra y fresa; las milhojas con crema de higo; la tarta blanco y negro o un original brownie cremoso. Asimismo, para quienes prefieren un punto salado, su generosa tabla de quesos supone un fin de fiesta por todo lo alto.
Para más información:
Carretera de Trassierra, 47 bloque 1 local 1, 14011, Córdoba
Tlf.: 957 008 233
Web: brote.es
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Instagram: brote_restaurante