El ciclo integral del agua abarca todas las fases del agua, desde su captación hasta su tratamiento y devolución al medio ambiente. Aunque la mayoría de la población sabe que el agua «llega por el grifo» y «desaparece por el desagüe», pocos conocen todo el trabajo técnico, humano y medioambiental que hay detrás de cada gota que consumimos.
En Córdoba, ese trabajo lo desarrolla EMACSA, la empresa municipal responsable de que el agua que llega a los hogares cordobeses sea segura, sostenible y de la máxima calidad. Su labor abarca desde la captación en los embalses que abastecen a la ciudad, la potabilización y distribución para el consumo diario, hasta la recogida y depuración de las aguas residuales para devolverlas limpias al entorno o destinarlas a nuevos usos.

Un proceso circular en la que cada etapa está conectada con la siguiente y todas son imprescindibles para la salud, el bienestar y el desarrollo de Córdoba. Por ello, EMACSA gestiona de forma eficiente y sostenible todas las fases del ciclo integral del agua, un proceso que incluye diferentes etapas fundamentales:
— Captación: en esta primera fase, el agua se recoge en su estado natural y se conduce hasta las instalaciones de tratamiento a través de una infraestructura esencial: la conducción principal de agua bruta. Esta red incluye tramos de túnel -como uno de más de 3.200 metros- y sifones que permiten salvar las particularidades del terreno.
Es un trabajo continuo, altamente técnico y, en muchas ocasiones, invisible, pero absolutamente imprescindible para que el agua llegue a Córdoba.
— Potabilización: mediante distintos procesos de tratamiento y controles permanentes, EMACSA garantiza que el agua cumpla todos los requisitos de calidad y seguridad. Cada fase está supervisada para asegurar un resultado final óptimo: un agua limpia, segura y de máxima calidad. Una vez potabilizada, queda lista para iniciar su recorrido hacia la ciudad.
— Llegada a los hogares: el agua potable se almacena en depósitos estratégicamente distribuidos, como los de Antas, Cerrillo, Carril de Huerta de Arcos, Villa Azul, Torreblanca, Lobatón, Trassierra o Cerro Muriano. Desde estos puntos, pasa a la red de transporte y posteriormente a la red de distribución.
EMACSA gestiona más de 1.200 kilómetros de tuberías que permiten que el agua llegue a cada vivienda, centro educativo, hospital o empresa de Córdoba. En total, se suministran alrededor de 19.000.000 m³ de agua al año.
— Regreso por las alcantarillas: una vez utilizada, el agua se recoge a través de la red de saneamiento y alcantarillado, que en Córdoba alcanza unos 870 kilómetros. Esta infraestructura, gestionada por EMACSA, es clave para evacuar el agua de forma segura, prevenir inundaciones y proteger la salud pública. Aunque no se vea, funciona de manera ininterrumpida cada día. Toda el agua residual se dirige finalmente a la estación depuradora.
— Devolución del agua a la naturaleza: el ciclo integral culmina en las estaciones de depuración de aguas residuales, como la EDAR La Golondrina. Allí, el agua se somete a tratamientos específicos para eliminar contaminantes y devolverla al medio natural en las mejores condiciones posibles. Gracias a la tecnología y al trabajo de los profesionales de EMACSA, se protege el entorno y se contribuye a la conservación de los ríos y ecosistemas de Córdoba.

Así, desde EMACSA, gestionan todo el ciclo integral del agua, trabajando 24 horas los siete días de la semana para ofrecer un servicio fiable y de calidad.
Sin duda, la gestión del ciclo integral del agua es un trabajo continuo, técnico y esencial para la vida diaria en Córdoba. Todo ello, para garantizar un agua de gran pureza y máxima calidad.
Para más información:
Web: emacsa.es