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Un tesoro por descubrir

Día 30/09/2011 - 09.46h
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Un tesoro por descubrir

Hace menos de un año, el Museo ABC de Dibujo e Ilustración abrió sus puertas en el centro de Madrid. Este museo es la culminación de años de ilusión y de trabajo. Ilusión por compartir con todo el mundo un patrimonio cultural centenario y único, y de trabajo porque se ha necesitado más de un siglo de empeño y dedicación para poner en marcha este proyecto con el rigor y la calidad con que ABC ha tratado siempre la cultura.

El germen, alimento y corazón del Museo ABC es la Colección iniciada en 1891. Un legado único, un siglo de arte gráfico que se ha nutrido con la obra de más de 1.600 artistas de todos los estilos, técnicas y tendencias del dibujo y la ilustración hasta alcanzar las casi 200.000 piezas de que hoy dispone. Un incalculable tesoro agavillado durante décadas, pero que se presenta ante los ojos actuales en perfecto estado de revista y de conservación, virtudes que permiten el estudio y la difusión de sus fondos de manera directa y generosa, como se puede ver en la exposición que ahora se exhibe en la Sala Vimcorsa, en el corazón de Córdoba.

Desde sus orígenes, Blanco y Negro y ABC fueron publicaciones dirigidas al gran público, pero que siempre tuvieron al arte y la cultura de su tiempo en el punto de mira de sus preferencias. Ambas convocaron y reunieron en sus páginas a los artistas y dibujantes más destacados de cada momento y cada época, y se convirtieron en tenaces y avispados descubridores de nuevos talentos. De igual forma, se erigieron en las publicaciones preferidas por los más conocidos creadores para su definitiva consagración.

Contemplar la exposición «El Efecto Iceberg» es seguir el desarrollo de la Colección ABC a lo largo de tres siglos y nos permite ver la consolidación de determinados ilustradores, los diversos cambios de estilos y gustos artísticos, y la progresiva pérdida de importancia de la ilustración con respecto a la fotografía.

La Colección ABC echó a andar y a tomar forma entre dos siglos, en la intensa transición del XIX al XX, un período brillante y determinante en el terreno artístico, en el que coexisten tradición y modernidad, y durante el cual una mayoría de ilustradores se ve influida por corrientes como el impresionismo y, sobre todo, el simbolismo europeos.

En la Colección ABC comparecen y colaboran intensamente como ilustradores artistas que oscilan entre el naturalismo, el impresionismo y el modernismo, como Mariano Benlliure, el africanista Mariano Bertuchi, Ramón Casas, Juan Gris, Inocencio Medina Vera y Cecilio Pla. Muy pronto, a esta generación se unirá un importante plantel de ilustradores que serán pioneros en la ilustración gráfica y decididos renovadores de estilos: Laura Álbéniz, Salvador Bartolozzi, Ramón Cilla, Ángel Díaz Huertas, Rafael de Penagos o Eulogio Varela, entre otros. Junto con ellos, inmediatamente descollará la primera generación de grandes humoristas como Sileno, Sirio o el polifacético Joaquín Xaudaró, y su inseparable perrito.

Durantes los años 20 y 30 del siglo pasado, las páginas de Blanco y Negro y ABC dieron cobijo a los trabajos de toda una nueva generación de ilustradores, al tiempo que algunas de las figuras más relevantes de nuestra vanguardia, incluidos algunos de los extranjeros que actuaron en el seno de la misma, también se incorporan a las dos publicaciones como ilustradores. Son décadas de efervescencia y pasión vanguardista, reflejada en la obra de todos estos artistas, como ATC (Ángeles Torner Cervera), Roberto Baldrich, Juan Esplandiú, K-Hito Carlos Sáenz de Tejada, el salvadoreño Toño Salazar, Serny y Tono.

Por otra parte, son también los tiempos en los que algunos pintores de primerísima fila se dedican ocasionalmente a la ilustración. Así, encontramos al portugués José de Almada Negreiros, Rafael Barradas, Enrique Climent, Ramón Gaya, Maruja Mallo, sin dejar atrás a Ramón Gómez de la Serna y Eugenio D'Ors, dos grandes escritores que son también dibujantes que ilustraron sus propios textos.

La Guerra Civil hará que convivan dos ABC, uno en Madrid, incautado por las autoridades republicanas, y otro en Sevilla y nacional. Una situación que marcará claramente los estilos gráficos de ambas publicaciones. En la larga posguerra coinciden artistas e ilustradores ya consolidados como Antequera Azpiri, José Caballero, Antoni Clavé, Esplandiú, Benjamín Palencia y Sern, con nuevos valores del dibujo como Lorenzo Goñi y retratistas como Manuel Mampaso. En el ámbito del humor gráfico, la gran figura es, indudablemente, Antonio Mingote, maestro de maestros, acompañado de Serafín, Máximo, Chumy Chúmez o Manolo Summers.

Las últimas décadas del siglo XX, suponen una inyección de savia fresca en la creatividad española, lo que se traduce en la aparición de numerosos y polifacéticos artistas, a cuya renovadora y refrescante obra no son ajenos ABC y Blanco y Negro, que inmediatamente los atraen hacia sus páginas, como Carlos Berlanga, Gallardo, Javier de Juan o Montesol.

Así es un paseo por la exposición de la Colección ABC, que se puede visitar hasta finales de noviembre en Córdoba en la sala Vimcorsa, un recorrido por 120 años de arte e historia, un manual de diseño y periodismo gráfico y un archivo sobre la vida y la sociedad española. El sugerente título de la exposición, «El efecto iceberg», no viene más que a mostrar la punta de un tesoro por descubrir, que poco a poco irá saliendo a la superficie para disfrute y contemplación de todos.

Con la creación del Museo ABC de Dibujo e Ilustración y la apertura del excepcional legado que es la Colección ABC, se eleva el compromiso de esta publicación con el mundo de la cultura, la educación y el arte, uniendo esfuerzos con otras instituciones, como el Ayuntamiento de Córdoba y la Caja Rural de Córdoba, para acercar este singular patrimonio al mayor número de personas posible.

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