Setenta años sin Garnelo, primer maestro de Picasso
José Garnelo (en medio del grupo de mujeres), en una exposición suya en el Ateneo de Madrid en 1916 - ARCHIVO
Cultura

Setenta años sin Garnelo, primer maestro de Picasso

El Museo de Montilla organiza conferencias y una publicación para conmemorar su muerte

Actualizado:

José Garnelo vivió cómodamente de su arte entre dos siglos, aunque su fallecimiento en 1944 con la vanguardia ya cómodamente instalada en el mundo, trajo para su obra décadas de oscurantismo, a pesar de que había dejado su huella en uno de los más aclamados artistas del siglo XX, Pablo Picasso.

Aunque nacido en Enguera (Valencia), Garnelo desarrolló prácticamente toda su trayectoria en Montilla, y ese andalucismo fue lo que motivó que se convirtiera en el primer maestro de Picasso, cuando éste era un precoz y brillante estudiante de pintura. Curiosamente, Garnelo no se vanaglorió de ello y, si hoy se sabe que el pintor montillano fue maestro de Picasso, a quien dio clase en Barcelona en 1895, es porque lo contó el malagueño, que bajo su tutela realizó sus dos primeras obras, «La Primera Comunión» y «El Monaguillo».

Es sólo una parte de la historia de este maestro de pintores, investigador del arte y pionero impresionista y naturalista de cuya muerte se cumple en octubre 70 años. Su obra, ensombrecida durante décadas, ha comenzado a recibir el tratamiento que se merece a quien fuera considerado «el artista más culto de su tiempo» por el historiador Sánchez Cantón.

Contemporáneo de Sorolla o Julio Romero de Torres, Garnelo abordó una gran variedad de estilos, aunque si por algo fue conocido en su época, era por sus retratos, y especialmente por su tratamiento del color, sobre todo el negro, y las texturas, lo que hizo de él uno de los más laureados expertos a la hora de pintar la ropa.

Según avanzó a Efe José Antonio Cerezo Aranda, director del Museo Casa de las Aguas de Montilla, donde está el grueso de la obra de Garnelo, con motivo del Día Internacional de los Museos se organizarán conferencias y se editará una publicación sobre la muerte de Garnelo en Montilla, el municipio a donde llegó con un año junto con sus padres, su hermano Manuel, un reputado escultor, y su hermana, que es la protagonista de su obra «Tarde de Toros».

Cerezo Aranda describió al pintor montillano como «uno de los mejores exponentes de la pintura de entresiglos», influenciado por una gran variedad de estilos, y destacó su «interesantísima» trayectoria artística, jalonada con numerosas medallas nacionales e internacionales, y aderezada por su labor como investigador del arte, que hizo de él subdirector del Museo del Prado en 1915.