Ildefonso Falcones
Ildefonso Falcones - kako rangel
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«Como mejor se relata una historia es a partir de la gente sencilla»

El autor de «La catedral del mar» y «La mano de Fátima» llega hoy al Aula de Cultura de ABC para presentar su tercera novela, «La reina descalza», que está ambientada en Sevilla

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Saltó a la fama con su primera novela, «La catedral del mar», de la que vendió más de siete millones de ejemplares. Hoy llega a Sevilla para presentar en el Aula de Cultura de ABC su última obra, «La reina descalza».

-Se lee la historia como una sucesión de grandes hazañas, de reyes, hombres poderosos. Las suyas están escritas en torno a la gente sencilla.

-Sí. Primero es lo que me gusta, porque yo creo que a partir de la gente sencilla es cuando más se puede relatar sobre una época determinado. Si hablamos de reyes, o por ejemplo de Juan de Austria, es muy difícil hablar de la tienda de ropavejeros, o de los bailes de los asturianos. Creo que es a través de esta gente común y vulgar, como podemos ser nosotros, como se aprende y como puedes profundizar, desarrollar cómo era la vida. De la otra manera también, no me cabe ninguna duda, pero a mí me gusta más. Y además, es donde puedes utilizar más imaginación. Si tú hablas de Napoleón Bonaparte, todo el mundo sabe lo que le pasó, podrás ficcionar hasta cierto punto. De esta manera puedes desarrollar más la imaginación.

-«La reina descalza» aborda una suerte de mestizaje y diálogo entre distintas culturas. ¿Es un tema que le interesa particularmente?

-Bueno, no excesivamente. A efectos de desarrollar lo que quería, que era el nacimiento del flamenco, porque efectivamente fue así. El flamenco fue la fusión de esas culturas musicales, de esos acervos musicales, principalmente de la música negra y la música gitana. Pero no tengo un interés especial.

-Con «La mano de Fátima» dijo que la intención era hacer una novela en la época actual, y que la editorial le había pedido que fuese histórica. «La reina descalza» también lo es. ¿Sigue conservando el deseo de hacerlo?

-Pues no. Lo que la editorial me va pidiendo es que siga escribiendo novela histórica, y yo me encuentro cómodo escribiendo novela histórica. No sólo cómodo, sino que hay un mercado de lectores de novela histórica. Generalmente, el lector de novela en un momento determinado lee novela histórica. En principio no me planteo escribir novela actual.

-Las ciudades de sus novelas son Barcelona en «La Catedral del Mar», Córdoba en «La mano de Fátima» y Sevilla en «La Reina descalza». ¿Con cuál de las tres se queda?

-Personalmente, Barcelona, qué duda cabe. Allí es donde vivo, donde he nacido y donde me he criado. Pero después, lo bonito de escribir este tipo de novelas, y más que escribirlas, de estudiarlas, de buscar, de mover, de pasearlas y de visitarlas, es conocer las ciudades a fondo. Y en cada una de ellas encuentras algo. Córdoba, cuando te remontas a la época califal es magnífica. Madrid también, en el siglo XVIII y XIX es maravillosa, y Sevilla igual. En cada una de ellas se encuentran elementos que son apasionantes.

-Hay quien dice que se puede aprender historia con la novela histórica, ahora que está en un momento de gran auge. ¿Cómo lo ve usted?

-No, se pueden aprender, creo yo, momentos históricos muy determinados y situaciones muy concretas. La historia es mucho más general, si alguien quiere aprenderla tiene que recurrir a estudios históricos, a compendios, que muestran una visión más genérica y general, y a partir de ahí, si quieres profundizar en lo que interese, puede hacerlo. Pero una novela histórica, suponiendo que esté bien afianzada históricamente, bien documentada, lo único que va a hacer será incidir en determinados hechos concretos. «La mano de Fátima», que trata temas de Córdoba, trata un tema puntual como es la expulsión de los moriscos, pero en ello pasaron infinidad de cosas que no aparecen en esa novela. En cuanto a esos hechos concretos, sí, pero es una historia muy muy parcial, excesivamente parcial.

-¿Cómo cambió «La Catedral del Mar» su forma de escribir?

-Poco, he seguido escribiendo igual, no sé hacerlo de otra manera. Hombre, hay quien dice si he mejorado y he evolucionado. Supongo que sí, como todo en la vida, a medida que lo vas haciendo vas perfeccionando o desmejorando.

-La expulsión de los judíos y de los moriscos, ¿era como un borrón en la moderna historia de España?

-Sí, por supuesto. La de los musulmanes, o moriscos, era un borrón menos conocido. Así como la expulsión de los judíos es conocida a nivel popular, la expulsión de los moriscos era tremendamente desconocida.