© Foster + Partners

Así es la ampliación del Museo del Prado de Norman Foster

Coincidiendo con el 200 aniversario de la pinacoteca madrileña (1819-2019), el arquitecto inglés ha presentado hoy en Londres los detalles de su remodelación

LondresActualizado:

El Campus del Prado se extendió ayer hasta la Real Academia de las Artes de Londres. En la sala de conferencias de Burlington House, la mansión del siglo XVII que ha sido recuperada como espacio artístico y cultural, el arquitecto Norman Foster desveló los puntos esenciales de su proyecto para la pinacoteca nacional española. Entre el ilustre público estaba el director del Prado, Miguel Falomir, así como hispanistas de reconocido prestigio como Sir John Elliott o Trevor Dadson o, incluso, el filántropo Jonathan Ruffer. La versión final, bautizada Traza Oculta y adjudicada al equipo de Foster y al estudio madrileño Rubio Arquitectura, restaura el Salón de Reinos del antiguo Palacio del Buen Retiro, construido en el mismo siglo para Felipe IV, y urbaniza todo el entorno del campus museístico.

«Al indagar en el pasado se descubren las pistas del futuro», señaló Foster. Este el primer principio que guía al galardonado maestro al «reciclar» un espacio y aportar «nueva vida a un edificio histórico». «Hay muchas interpretaciones de la sostenibilidad», dijo en el turno de preguntas, «pero nada es más definitivamente sostenible que regenerar un edificio histórico».

En el Prado tuvo en cuenta la relación del museo con el entramado de carreteras y accesos al parque del Retiro, además de las reformas anteriores del complejo. «Nuestro punto de partida fue la ciudad, cómo llevar la ciudad hasta el Prado y cómo abrir el Prado a la ciudad», resaltó. No presentó planos detallados de su intervención, sino vistas generales y visiones digitales del proyecto madrileño. «La intervención urbanística de convertir todo el espacio entre los edificios en un área peatonal ayudará a dar una conexión global a la expansión del nuevo Campus del Prado», señaló después el director de la pinacoteca, Miguel Falomir.

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La «navegación» por el interior y exterior conforma el segundo eje fundamental de una intervención arquitectónica, según explicó Foster. «¿Cómo moverse en el espacio? ¿Cómo pilotar ese espacio de la forma más intuitiva posible?», dijo. En su explicación del trabajo en el Madrid de los Austrias trazó paralelismos con sus intervenciones previas en edificios históricos.

Su primera incursión en el sector fue, precisamente, en la Royal Academy, con la restauración de las galerías Sackler en 1991. Se ubican en la planta superior sobre los salones originales del XVII que, según confesó en Londres, son «el espacio más inspirador como galería de arte, y sin los adelantos técnicos» en cuanto a luz o temperatura que protegerán las obras maestras del restaurado Salón de Reinos y la sala adicional.

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En el salón real, contradictorio símbolo del poderío de la España imperial, se propone alojar las lienzos y tablas que colgaron en su día, incluida la Rendición de Breda, de Velázquez. «Ese el objetivo», confirmó Falomir al término de la conferencia. «Hay una serie de actuaciones, sobre todo de restauración de las pinturas que sigue su curso ordinario. De forma que El Prado está listo para el momento en que comiencen las obras, quiero pensar que será el año próximo y se extenderán durante cuatro años», añadió. El museo ha de contribuir con al menos el 25% del presupuesto, pero el proyecto lleva mucho retraso porque su puesta en marcha no será posible hasta que haya unos Presupuestos Generales del Estado que contemplen las partidas dedicadas a la ampliación.

La eliminación del tráfico en Traza Oculta llevó a un miembro de la audiencia a cuestionar sobre el futuro de los automóviles en una urbe como Los Ángeles, donde solo los pobres circulan en transporte público. «La ciudad del futuro será más verde, el agua el recurso más valioso y los aparcamientos se convertirán en huertas urbanas», sonrió el arquitecto.