Carlos Fitz-James Stuart, duque de Alba, posa en una de las salas del Palacio de Monterrey - Maya Balanya / Vídeo: El patrimonio artístico de la Casa de Alba incluye palacios, obras de arte, propiedades...

La Casa de Alba abre el Palacio de Monterrey y desvela al gran público las joyas que atesora

El emblemático edificio del plateresco español, declarado monumento nacional en 1929, acaba de ser restaurado con un proyecto liderado por el arquitecto José Javier López Martin, a través del convenio suscrito con el Ayuntamiento de la capital salmantina

SalamancaActualizado:

Alonso de Acevedo y Fonseca, III duque de Alba, lo encargó construir en 1539 según los planos de fray Martín de Santiago y Rodrigo Gil de Hontañón, tal y como reza la inscripción que se observa a la entrada del Palacio de Monterrey de Salamanca que hoy abre sus puertas de forman permanente al público, tal y como ya lo han hecho el de las Dueñas, en Sevilla, y el Liria en Madrid, los tres propiedad de la Casa de Alba.

Emblemático edificio del plateresco español, declarado monumento nacional en 1929 y formado por tres cuerpos coronados con dos torres y decorado con bellas cresterías y chimeneas, acaba de ser restaurado, en su exterior, sobre todo, sus cresterías, con un proyecto liderado por el arquitecto José Javier López Martin, a través del convenio suscrito con el Ayuntamiento de la capital salmantina.

Entre la gran cantidad de obras que hasta el momento se mantenían ocultas y que se distribuyen entre una docena de salones y estancias destacan los dos únicos paisajes que pintó José de Ribera, óleos de Tiziano y de Salvatore Rosa o el retrato del III duque de Alba a cargo de Sánchez Coello, así como piezas de porcelana y azulejos de Talavera de la Reina, reposteros con escudos heráldicos, bustos familiares, mobiliario de taracea, muebles barrocos mezclado con piezas italianas y artesonados mudéjares.

El recorrido por este edificio singular y único dentro del panorama arquitectónico y turístico salmantino comienza en el hall, desde donde se accede a través de la escalera principal (decorada con tapices del siglo XVII) al vestíbulo de la primera planta.

La escalera principal, decorada con tapices del siglo XVII
La escalera principal, decorada con tapices del siglo XVII - Maya Balanya

El visitante podrá admirar una escultura de Mariano Benlluire, considerado como el último gran maestro del realismo decimonónico, así como pinturas en óleo de la escuela italiana e interesantes artes decorativas.

Desde este vestíbulo se llega al Salón Verde, con óleos de Manuel Benedito y un escudo nobiliario con el blasón de Acevedo, Fonseca Ulloa y Zúñiga. En la zona, destaca un importante retrato de Santa Teresa de Jesús, del pintor barroco Juan Carreño de Miranda y uno de los tres juegos de llaves con los que se custodia el sepulcro de de la misma, dada la vinculación de la impulsora de la reforma de la orden de las carmelitas con la Casa de Alba. Además, un documento fechado en 1585 procedente de los fondos del Conde Duque de Olivares titulado «Relación de cómo fue hallada la Madre Teresa de Jesús al tiempo que la trasladaron a la ciudad de Ávila».

Otra de las estancias es el salón principal de la segunda planta, donde aparecen las dos pinturas principales del palacio: «Paisaje de fortín» y «Paisaje con pastores», de José Ribera, únicos paisajes conocidos del pintor valenciano.

Después, se continúa por el comedor, característico por su artesonado policromado mudéjar procedente de un convento de Guadalajara y dos tapices flamencos del siglo XVII, y un baño decorado con azulejos de Talavera para acabar con el despacho y la habitación donde se alojaba el Rey Juan Carlos en sus visitas a Salamanca.

Los dos paisajes de José de Ribera, en el salón principal de la segunda planta
Los dos paisajes de José de Ribera, en el salón principal de la segunda planta - Maya Balanya

En la presentación del restaurado y musealizado espacio intervino el arquitecto encargado de la anterior restauración y actual presidente del Senado, Pío García-Escudero, quien destacó el acuerdo establecido entre la Casa de Alba y el Ayuntamiento de Salamanca por constituir, en su opinión, «una estupenda demostración de la importancia estratégica de la colaboración público-privada, bajo múltiples formas, en todo lo referente a la conservación y la promoción de nuestro valioso patrimonio histórico-artístico».

También felicitó al duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo «por este nuevo paso en esa trayectoria, aperturista e innovadora, que está sabiendo imprimir a la Casa de Alba y a su Fundación».

Por su parte, el duque insistió en esa cooperación, a la que calificó de «modelo y acicate para la mejor conservación de patrimonios culturales privados en situación comprometida» y recordó «la digitalización de más de 90.000 documentos originales de sus archivos con el objetivo de facilitar su acceso a más investigadores y estudiosos y la apertura al público de la Casa Palacio de las Dueñas en Sevilla».

Por último, el alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, destacó el compromiso «irrenunciable» con la defensa del patrimonio porque apostando por el pasado la ciudad se proyecta al futuro.