Un turista observa una réplica del San José en Cartagena de Indias
Un turista observa una réplica del San José en Cartagena de Indias - EFE

Colombia tardará un año y medio en empezar la intervención en el galeón

Publican más detalles de la operación San José, como que se tardó 3 meses en localizar el pecio

ALEJANDRA DE VENGOECHEA
CARTAGENA DE INDIAS (COLOMBIA)Actualizado:

Un día después de que el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, le pidiera al Gobierno colombiano más información sobre el galeón San José, se rompió el hermetismo mantenido desde la semana pasada, cuando el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anunció su hallazgo. El diario «El Tiempo», otrora propiedad de la familia Santos, publicó varios de los detalles que García-Margallo pidió tras la reunión de cancilleres iberoamericanos preparatoria para la XXV Cumbre Iberoamericana, que tuvo lugar en Cartagena de Indias.

Son precisos y jugosos. Por ejemplo: tres meses estuvo el buque Malpelo, de la Armada colombiana, buscando el galeón, cargado de arqueólogos marinos y oceanógrafos. Bajo sus brazos, toneladas de documentos analizados en los Archivos de Indias, de Sevilla; británicos, de La Habana y de Cartagena, con toda la información del San José, que se hundió en 1708 tras un ataque de los ingleses en la bahía de Cartagena de Indias. También se sabe que hasta dentro de un año o año y medio no tendrán capacidad para empezar la excavación.

Treinta anomalías

Durante la expedición se detectaron 30 anomalías, como suelen llamar a las alteraciones en el suelo marino. «Si usted me pregunta por el momento de euforia –confesó Ernesto Montenegro, el director del Instituto Colombiano de Antropología e Historia–, ése ocurrió cuando vimos los cañones. Las fotografías eran impresionantes». Montenegro contó que vieron los cañones de bronce, fundidos para el San José, con sus asas en forma de delfines. En otras imágenes se vieron más de cien vasijas de cerámica. «Fue sorprendente. Nos habíamos imaginado el sitio arqueológico más parecido a un yacimiento subacuático clásico, donde hay restos muy desordenados; y, en cambio, encontramos uno muy compacto», explicó Montenegro.

Que esté impecable y en buenas condiciones confirma la angustia de varios arqueólogos que se oponen a que sea extraído por empresas cazatesoros, como la Sea Search Armada, que reclama el 50% de lo que se encuentre, tal como lo convinieron en los años ochenta, cuando fueron contratados por el Gobierno de Belisario Betancur para buscar el naufragio. Tanto García-Margallo como los arqueólogos insisten en manejar este tema científicamente. «La obligación de conservar y preservar el galeón está consagrada en las dos leyes: en la ley española, de 1985, sobre patrimonio histórico, y en la colombiana, de 2013, sobre el patrimonio subacuático. El San José era un buque de guerra, un pabellón de Estado, que cuenta con inmunidad soberana, reconocida por el convenio de Naciones Unidas de derecho del mar», apuntó en rueda de prensa Margallo. Y agregó: «Es una tumba marina en la que murieron 590 españoles. La convención de la ONU, que tampoco ha suscrito Colombia, establece la obligación de respetar las tumbas marinas», explicó para sustentar por qué entre ambos países aún hay desacuerdos jurídicos frente al tema y no han llegado a un acuerdo. Colombia, sin embargo, ha llevado toda la batuta en este tema. Confirma «El Tiempo» lo que ya adelantó ABC: que el equipo colombiano que descubrió el galeón tuvo el apoyo de un experto en exploración marina –el técnico de sónar Andy Sherrell, quien también participa en la búsqueda del avión de Malaysia Airlines–. Sherrel participó en la interpretación de datos durante el hallazgo del Titanic.

Uno de los instrumentos usados fue un vehículo subacuático autónomo (AUV, por sus siglas en inglés), que, de acuerdo con el vídeo presentado por Colombia, es de marca Remus 6000 y fue desarrollado por la empresa estadounidense Woods Hole Oceanographic. El mismo ha sido usado en la búsqueda del avión MH370 de Malaysia Airlines y puede costar cerca de 2,5 millones de dólares.

Futuro incierto

El lugar del hallazgo está vigilado las 24 horas por la Armada. Según «El Tiempo», el Gobierno de Santos piensa hacer una alianza público-privada, contemplada en la ley que aprobó en 2013 y que le permitiría hacer la excavación. «Existe el conocimiento, pero no los instrumentos. Necesitaremos hacer un acople de tecnología de mecatrónica para construir los instrumentos que requerimos para esta excavación». El problema sería que esa alianza acabara comerciando con objetos del San José.

Por su parte, «El Heraldo», en su edición digital, publicó unas coordenadas que se habían mantenido en máximo secreto durante treinta años. El «Reporte confidencial sobre la exploración submarina efectuada por la compañía Glocca Morra (Sea Seach Armada) en el Mar Caribe, Colombia, febrero 26 de 1982» tiene no sólo las coordenadas del galeón San José, sino mapas, análisis, fuentes... Y ahora es público, pues todo se está filtrando a los medios. Aunque el presidente Santos dice que las coordenadas son muy distintas y que todo está bajo control, pues el «San José es colombiano», no será fácil la solución. No sólo España pide explicaciones. Vienen millonarias demandas. «Representantes de la firma estadounidense han recalcado que las coordenadas señaladas constituyen una aproximación. A partir de esta ubicación, mantiene un litigio en el que reclama sus derechos como descubridor del naufragio», explica «El Heraldo».