«La crucifixión» y «El juicio final», reinstalados en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York tras la investigación
«La crucifixión» y «El juicio final», reinstalados en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York tras la investigación - Metmuseum.org

Así se descifró el misterioso texto oculto en los marcos de Van Eyck

Bajo el dorado que enmarca «La crucifixión» y «El juicio final» se hallaron restos de letras y palabras cuya existencia se desconocía

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Cuando los expertos del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York emprendieron el estudio de «La crucifixión» y «El juicio final» de Jan Van Eyck para intentar aclarar si estas tablas del maestro flamenco fueron en origen un díptico, un tríptico hoy desmembrado o las puertas de un santuario o relicario, nada hacía sospechar que se iban a ver envueltos en un caso al más puro estilo de Sherlock Holmes.

Al examinar los marcos con rayos X para ver si detectaban evidencias de bisagras o de alguna otra característica que mostrara en qué tipo de pieza se integraron las pinturas, descubrieron restos de letras y palabras que habían permanecido ocultas durante siglos. Maryan Ainsworth, conservadora del Departamento de Pintura Europea, no podía ocultar su entusiasmo al dar la noticia en el blog del Met. «Imagine nuestra sorpresa cuando en una investigación técnica de dos de nuestras pinturas más preciadas, «La crucifixión» y «El juicio final» de Jan van Eyck, ¡ descubrimos un misterioso texto fragmentado!».

¿Qué decía ese misterioso texto? ¿Cuándo fue escrito en el marco? ¿Tenía alguna relación con las letras en relieve con textos bíblicos en latín de la parte interior del marco?

Los primeros pasos para resolver estos interrogantes se encaminaron a destapar todo el texto posible mediante nuevas técnicas analíticas (macro-XRF) que no alteraran los marcos. Así pudieron comprobar que las inscripciones recorrían el contorno de ambos marcos. ¿Eran originales, hechas al mismo tiempo que las pinturas? ¿Fueron visibles al mismo tiempo que las letras latinas de pastiglia? Las conservadoras Silvia A. Centeno y Sophie Scully comprobaron que las inscripciones ocultas eran, de hecho, la capa más antigua, enterrada bajo capas de repintado y redorado a lo largo de los siglos. Los textos se pintaron originalmente en blanco sobre una capa de pintura roja brillante.

Tras eliminar con precisión quirúrgica las capas de antiguas restauraciones, Sophie Scully comprobó que las inscripciones «estaban pintadas de una manera muy delicada y caligráfica». Diminutos fragmentos de pintura que apenas eran manchas en los mapas XRF ahora se veían como partes de letras. Los trabajos revelaron además que la decoración original había sido raspada deliberadamente hasta la madera con una cuchilla, probablemente cuando las pinturas se enmarcaron en un tabernáculo de estilo italiano durante su estancia en Nápoles en el siglo XVII.

En el estado en que se encontraban los marcos, el Met no podía mostrar las pinturas de Van Eyck, porque distraería al público de la magnífica obra del pintor flamenco.

Detalle del marco del «Juicio final» tras el tratamiento
Detalle del marco del «Juicio final» tras el tratamiento - Metmuseum.org

Los expertos del museo decidieron restaurar el color rojo, pero no reconstruir las inscripciones porque, tal como señala Scully, la labor «habría requerido demasiadas conjeturas».

Textos bíblicos en holandés

Tras estos descubrimientos, y una vez tomaron las decisiones oportunas sobre la restauración y preservación de los marcos, el Met se puso en contacto con Marc Smith, profesor de paleografía medieval y moderna en la École Nationale des Chartes y en la École Pratique des Hautes Études en París para que les ayudara a descifrar los textos.

«Unas pocas palabras eran claramente legibles, lo suficiente para mostrar que el texto, en una minúscula letra gótica formal, era una traducción al holandés de las inscripciones bíblicas latinas de la pastiglia», relata el paleógrafo en el blog del Met.

Aquello representaba un desafío inusual para el erudito en escritura antigua y medieval ya que sabía lo que decía el texto, pero se enfrentaba al reto de averiguar cómo fue redactado y con qué ortografía para determinar cuándo y dónde lo escribió su autor. Una reconstrucción segura al cien por cien era imposible porque algunas partes del texto se habían raspado por completo y en gran parte de la superficie solo quedaban las partes superiores de las letras, señala Smith, quien letra por letra trató de desentrañar este particular crucigrama. Probó lecturas hipotéticas de cada palabra, superponiendo digitalmente fotografías de los marcos con textos escritos en un tipo de letra gótico similar al original.

Detalle del marco de «La crucifixión» limpio (arriba) y con el texto en letra gótica superpuesto digitalmente (abajo)
Detalle del marco de «La crucifixión» limpio (arriba) y con el texto en letra gótica superpuesto digitalmente (abajo) - Metmuseum.org

«La tarea hubiera sido bastante fácil si las citas se hubieran copiado de una traducción identificable del holandés medio», afirma. Pero por desgracia no podía contar con una traducción de la Biblia al holandés de aquel entonces, sino con una variedad de versiones parciales que difieren de un manuscrito a otro.

«La ortografía de las partes mejor conservadas de los marcos apunta a un dialecto de entre el sur de los Países Bajos y la Renania alemana, un área en la que se produjeron varias traducciones bíblicas importantes desde finales del siglo XIV a principios del siglo XVI», continúa el paleógrafo, que ha logrado reconstruir casi las tres cuartas partes del total de las inscripciones pintadas.

En «La crucifixión», el texto comienza con las palabras «Ecce tabernaculum Dei» («He aquí el tabernáculo de Dios»), que apuntan a la posibilidad de que las pinturas fueran en su origen las puertas de un tabernáculo, como sugirió la conservadora Maryan Ainsworth.

«La traducción se ajusta al latín tan literalmente que debe haber sido compuesta especialmente para los marcos y tanto el guion como el lenguaje confirman que esto solo podría haber ocurrido en el taller de Van Eyck, o no mucho más tarde ni demasiado lejos», subraya Marc Smith.

Los textos descifrados

La traducción del texto descubierto en el marco de «La crucifixión» corresponde al libro de Isaías, según este paleógrafo: «Y entregó su alma en la muerte. . . y fue contado entre los pecadores; Y él tomó el pecado de muchos, e intercedió por los pecadores. El Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes. Fue ofrecido en sacrificio porque él mismo estaba dispuesto. . . . no abrió su boca: fue llevado como un cordero al matadero, y como una oveja ante su esquilador, enmudecía,. . . Por la rebeldía de mi pueblo fue herido. Y le dieron sepultura entre los malvados y una tumba con los malhechores» (Isaías 53: 6-9, 12).

En el texto escrito en «El juicio final» hay citas del Apocalipsis y el Deuteronomio : «He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá más muerte, ni tristeza... ni habrá más dolor» (Apocalipsis 21,3,4)

«El mar entregó los muertos» (Apocalipsis 20, 13)

«Amontonaré calamidades sobre ellos, emplearé en ellos mis flechas. Serán debilitados por el hambre, y consumidos por la plaga y destrucción amarga... Voy a ... enviar dientes de fieras sobre ellos, con veneno de serpientes que se arrastran en el polvo. (Deuteronomio 32:23, 24)

«La muerte... entregó a los muertos» (Apocalipsis 20,13)