La Dama de Elche
La Dama de Elche - ABC

Los otros Sijenas: el patrimonio cultural que divide a los españoles

La Dama de Elche, el Archivo de Salamanca, el Monasterio de Carboeiro y las esculturas iberas de Porcuna han desatado también litigios

ABC.ES
MADRIDActualizado:

La polémica generada por el traslado del tesoro de Sijena al monasterio de esta localidad aragonesa –acrecentada por la particular situación política en Cataluña y la campaña electoral– ha reavivado otros casos de reclamación, por parte de determinadas Comunidades, de lo que consideran patrimonio propio y que se encuentra lejos de su territorio. Sijena espera la devolución de unas pinturas murales, y también existen litigios en la Comunidad Valenciana (Dama de Elche), Castilla y León (Archivo de Salamanca), Galicia (monasterio de Carboeiro, en Pontevedra) y Andalucía (esculturas íberas de Porcuna, en Jaén).

Comunidad Valenciana: la Dama más viajera y «los otros papeles»

Sijena ha reavivado el debate sobre el traslado de la Dama de Elche a su localidad de origen, que el Ayuntamiento blande junto a Compromís. Pero el Gobierno central lo rechaza de plano. El Ejecutivo sostuvo en el Parlamento que el busto ibero, datado entre los siglos V y IV a.C, seguirá custodiado en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) porque es «patrimonio histórico común» de España. La Dama de Elche fue hallada el 4 de agosto de 1897 por un niño de 14 años, Manuel Campello. Una semana más tarde fue vendida por 4.000 francos al arqueólogo francés Pierre Paris. Tras permanecer más de cuatro décadas en el Louvre, la Dama fue recuperada y trasladada a Madrid en 1941, primero al Museo del Prado y posteriormente al MAN, donde se encuentra tras su fugaz paso por Elche en 1965. En 2006 regresó a Elche, con motivo de la inauguración del Museo Arqueológico y de Historia, durante medio año con un seguro que la valoraba en 15 millones.

Los nacionalistas valencianos hablan también del «expolio patrimonial» de 52 piezas –pinturas, diez de ellas de Zurbarán, esculturas...– sufragadas por castellonenses y que en 2012 fueron trasladadas al convento de las Capuchinas de Barbastro (Aragón), con la autorización del Vaticano, el traslado enfrentó a las monjas con la Diócesis de Segorbe-Castellón. Por último, Compromís ha pedido al Gobierno que aplique el mismo criterio de Sijena a los «Papeles de Salamanca». Reclama la devolución de 2.000 documentos originarios de la Comunidad Valenciana, «entregados indebidamente» a Cataluña.

Aragón: pinturas románicas de la sala Capitular

Con 43 de las 44 obras del Museo de Lérida instaladas ya en Sijena –el cuadro de la Inmaculada, localizado el viernes, espera turno– y los conservadores de uno y otro lado a la greña por el estado de las piezas aquí o su colocación allá, todas las miradas se centran ahora en el auténtico tesoro de Sijena: las pinturas murales de la sala capitular del monasterio oscense. Un litigio con vida propia y pendiente también de la ejecución provisional de una sentencia de devolución tras el que se esconde uno de los bienes artísticos más codiciados de cuantos hay en disputa. No en vano hablamos de una obra maestra del siglo XIII que constituye «un ejemplo único y primordial del arte medieval hispánico».

Un conjunto realizado entre los años 1196 y 1208 y que fue pasto de las llamas en 1936, cuando el monasterio fue incendiado durante la Guerra Civil. De hecho, las pinturas originales, que se conservan en el Museo Nacional de Arte de Cataluña(MNAC), y de las que Aragón reclama su restitución, apenas representan un 18 por ciento del total: el resto o bien desapareció durante el incendio (cerca de la mitad) o bien se trata de una reintegración pictórica completa. «Es un enfermo en coma», aseguró el director del museo, Pepe Serra, poco después de que el litigio por las pinturas llegase al juzgado siguiendo un camino prácticamente idéntico al de las otras piezas que ya han retornado al monasterio oscense. Esto es: recursos desestimados, sentencia que condena al MNAC a devolver las pinturas y petición de ejecución provisional de la sentencia que el Juzgado de Instrucción número 2 de Huesca reactivó a principios de diciembre, después de casi un año de informes periciales y estudios técnicos entrecruzados.

Al conflicto jurídico hay que añadir también las insalvables diferencias de interpretación que arroja la historia. Y es que mientras Aragón sostiene que las pinturas fueron expoliadas por el arquitecto e historiador Josep Gudiol tras el incendio de 1936, el MNAC defiende que fue una operación para salvaguardar un patrimonio que, de otro modo, hubiese corrido la misma suerte que el resto de los frescos.

En cualquier caso, lo que se discute aquí no es tanto la propiedad –el pleito se centra en la cesión en comodato al MNAC de los años 60 y en el acuerdo que las monjas sanjuanistas firmaron con el museo en 1992 para poder exponer los murales en forma de préstamo indefinido– como la conveniencia o no de mover unas pinturas de extrema fragilidad. En la actualidad, los murales se exponen traspasados en telas de algodón y tensados en plafones de madera especialmente construidos para su exhibición y cualquier movimiento o intento de traslado, subrayan desde el museo barcelonés, sería una «temeridad».

Es más: además de presentar ante el juez una serie de informes técnicos que ponen de manifiesto cómo las vibraciones, los movimientos, el desmontaje del sistema estructural de los arcos, el aumento de la humedad o el cambio de las condiciones climáticas podrían afectar gravemente a las pinturas, el MNAC también encargó a Simona Sajeva un informe independiente. En él, la conservadora italiana no sólo subraya que el traslado resulta imposible «sin dañar irremediablemente y de manera objetiva las pinturas», sino que además constata un problema nada menor: que «las estructuras de los arcos, incluso desmontados, no caben por los accesos ni del museo ni del monasterio».

Galicia: del Monasterio de Carboeiro al Museo Marés, sin saber cómo

La polémica del Museo de Lérida reaviva una reclamación histórica que Galicia viene haciendo desde hace décadas: que regresen al milenario Monasterio de Carboeiro (Silleda, Pontevedra) las figuras románicas de su tímpano que se exhiben en el Museo Frederic Marés de Barcelona. Y eso sí fue un expolio. Las piezas en cuestión son un Pantócrator y un tetramorfo que representa los signos de los evangelistas San Juan y San Lucas que los historiadores del arte atribuyen a seguidores del Maestro Mateo –el autor del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago– y datan en el siglo XII. Investigadores de la comarca pontevedresa del Deza han conseguido demostrar que las figuras estaban en su ubicación original hasta los años cuarenta del pasado siglo, cuando fueron sustraídas fruto del abandono al que fue sometido este cenobio benedictino, fundado en el año 936, declarado Monumento Nacional en 1931 y uno de los hitos del arte románico gallego.

La pista de las dos esculturas sustraídas se pierde hasta que las adquiere en 1980 el matrimonio de coleccionistas Fernando y Erika Birk. Hoy se exhiben en la sala XII del Museo de Arte Frederic Marés de Barcelona. Volvieron a la Comunidad gallega en los 90 con motivo de la muestra «Galicia no Tempo», aunque no fue hasta 2006 cuando la Mancomunidad del Deza reclama oficialmente al Ayuntamiento de Barcelona el regreso a su hogar original. La demanda no fue atendida. Hoy, Silleda no se plantea reclamar las figuras y señala algunas diferencias con el caso del Tesoro de Sijena. Manuel Cuiña (PSOE), alcalde de Silleda, recuerda que «no está claro cómo acabaron esas piezas en Cataluña, habrá que investigarlo» antes de iniciar un proceso que prevé «farragoso».

Castilla y León: la vieja batalla de papel por los legajos del Archivo de Salamanca

Ni la sentencia de 2014 del Tribunal Constitucional, ni la vigente Ley de Restitución, ni el Manifiesto de la Asociación Salvar el Archivo de Salamanca –suscrito por casi una docena de partidos políticos–, ni las declaraciones institucionales adhiriéndose al mismo, ni las dos mociones aprobadas en el Senado, ni las protestas en la calle; ni incluso una campaña de recogida de firmas con más de 80.000 rúbricas han logrado que los «Papeles de Salamanca» que, indebidamente, obran en poder de la Generalitat, retornen a la capital salmantina.

Han pasado más de dos años desde que salieron los últimos documentos y la reclamación ha cobrado más actualidad que nunca. Primero porque el Gobierno central, con la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña, podría hacer realidad el regreso de los 400.000 legajos, tal y como ha pedido el presidente de la Asociación Salvar el Archivo de Salamanca, Policarpo Sánchez; y después porque ha coincidido casi en el tiempo la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que dictamina que la devolución de los documentos es responsabilidad del Ejecutivo central y no de la Generalitat.

Así las cosas, ahora le toca mover ficha al Gobierno de Mariano Rajoy, a cuyos responsables el alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, ha pedido una entrevista con el objetivo de valorar la situación. También la Junta de Castilla y León, tal y como anunció su portavoz tras el último Consejo de Gobierno, se dirigirá al Ministerio de Cultura para que se proceda a la devolución de los papeles que aún no han sido restituidos a sus propietarios o de aquellos que salieron por error.

Andalucía: el corazón ibero de la Dama de Baza y de las esculturas de Porcuna

El expolio oficial ha sido una constante en el municipio jiennense de Porcuna, la antigua Obulco romana, de cuyo subsuelo han surgido varias de las principales esculturas del período ibero, que lucen en el Museo Arqueológico Nacional (el oso) o el Museo Ibero (el guerrero de doble armadura o el toro). El alcalde de la población, Miguel Moreno, exige el retorno de las piezas a su lugar de origen, aunque es consciente de la dificultad de conseguir su propósito porque la normativa ampara en estos casos los hechos consumados. De ahí que, como vía intermedia, proponga a la Junta de Andalucía que distinga a Porcuna como subsede del Museo Ibero, a fin de que las esculturas recalen en su centro expositivo de manera temporal.

La Dama de Baza es otro ejemplo, aunque en este caso no existe ningún litigio para determinar su destino final. La pieza fue hallada el 21 de julio de 1971 en la necrópolis de la antigua Basti y unos días más tarde, el 15 de septiembre, emprendió su viaje de ida a Madrid. Durante el trayecto sufrió daños –hasta la cabeza quedó separada del cuerpo– y, ante el peligro que suponía su retorno, se decidió que la Dama de Baza permaneciera en la capital. Desde entonces, esta obra íbera, que data del siglo IV a.C., está expuesta en el Museo Arqueológico Nacional. Los intentos por recuperar para Baza esta efigie han sido escasos, aunque esa pulsión ha existido en todo momento y los bastetanos tiene claro dónde les gustaría que estuviera expuesta. «Queremos que esté aquí, es una reivindicación histórica», reconocen fuentes de la Concejalía de Cultura del municipio, cuya titular, Yolanda Fernández, asegura haber solicitado –sin éxito– una cita con el Ministerio del ramo para tratar de explicar por qué la Dama de Baza tiene que regresar a Granada.

(Información elaborada por Alberto Caparrós, David Morán, Nunchi Prieto y Fernando del Valle)