El Parlamento Europeo vota el futuro de los derechos de autor

Tras el fiasco del cuatro de julio, un nuevo texto pretende poner al día la legislación de los creadores, que data de la época en la que no existía internet

Enviado especial a EstrasburgoActualizado:

El pleno del Parlamento Europeo votará hoy miércoles la polémica ley sobre los derechos de autor en la que se intenta favorecer los derechos de autor de los creadores y artistas frente a la dominación de las grandes redes sociales y multinacionales de internet.

El texto, que no es aún la ley definitiva, sino solamente el mandato negociador que propone el Parlamento para el trámite en el que se han de poner de acuerdo con el Consejo, es decir con los países, ha sido rechazado una vez después de una tremenda campaña de presión por parte de los gigantes de la red, que innvocaban una supuesta amenaza a la libertad de expresión. El 4 de julio los eurodiputados rechazaron el texto por 278 votos a favor y 318 en contra. El Comité de Asuntos Legales ha realizado ciertos cambios al texto y se han presentado muchas enmiendas –más de doscientas– para intentar encontrar un mayor consenso.

El texto pretende poner al día la legislación de los derechos de autor que data de la época en la que no existía internet ni el mercado único digital, que es una aspiración de la Comisión Europea. Las dimensiones de lo que está en juego han movilizado a los gigantes tecnológicos y a sus grupos de presión, pero también a los consumidores y creadores, periodistas y autores, en un intento de influir en el resultado de la votación.

Los dos puntos más polémicos son el establecimiento de un canon que deberían pagar las plataformas a medios de comunicación y autores de contenido cuando lo reproduzcan y el establecimiento de un filtraje de contenido que deberían desarrollar las plataformas y redes sociales para asegurarse que se ha pagado el copyright por el contenido digital, textos, videos o música, que los usuarios quieren subir a la red.

Los gigantes tecnológicos han identificado este requisito como una censura y lo han caricaturizado como la prohibición de los retuits, a pesar de que los impulsores de esta norma han explicado claramente que no es cierto.

Los que se oponen a la propuesta dicen también que si tuvieran que controlar lo que suben los usuarios a la red se violaría su privacidad. Los creadores, incluyendo agencias de prensa y periódicos, creen que la remuneración justa por su trabajo es esencial para garantizar su supervivencia y la de una información profesional y plural.