Leonard Cohen y Marianne Ihlen
Leonard Cohen y Marianne Ihlen - ABC

Salen a subasta las cartas de Leonard Cohen a Marianne Ihlen

Se trata de un magnífico y desconocido archivo de más de 50 misivas del músico y poeta

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Se conocieron en una isla de nombre mitológico y su amor terminó por traspasar las fronteras de lo terrenal para convertirse en algo más bien poético y universal. Ella estaba llorando y él la invitó a unirse a su grupo de amigos. Eran jóvenes y hermosos y estaban en Hydra (Grecia), uno de los grandes paraísos hippies de los sesenta: ¿qué otra cosa podían hacer sino seducirse? Al final lo suyo duró siete años, que es el tiempo perfecto para crear una bonita historia, según los cálculos divinos. Él la escribió muchas veces, en poemas y canciones para el recuerdo, como la ya legendaria «So Long, Marianne». También en cartas, una costumbre ancestral que ahora nos permite revivir aquellos días libertinos de vino y rosas. ¿Por qué? Porque Christie’s llevará a subasta un magnífico y desconocido archivo de más de 50 misivas (manuscritas o mecanografiadas) de Leonard Cohen a Marianne Ihlen.

Una carta de Cohen a Ihlen el 21 de marzo de 1963,
Una carta de Cohen a Ihlen el 21 de marzo de 1963, - Christie's

Muchas de ellas tienen el matasellos de Hydra. «Miro por la ventana y todo está conectado contigo. Escríbeme rápido y dime lo que sientes», le dice en julio de 1961. En agosto, él sigue esperando la respuesta: «¿No me vas a escribir? ¿Te he hecho daño?», le dice el día 13. Y poco después: «Nunca he estado tan feliz como cuando estábamos juntos». En septiembre le ruega que vaya: «Ven. Llámalo unas vacaciones, llámalo como quieras, pero ven, aunque sea por un rato. Sin promesas, sin compromisos para ninguno de los dos, excepto el compromiso de hablar honestamente».

Su relación estuvo marcada por los vaivenes, pero siempre fue intensa. Él le escribe constantemente, desde Montreal, Nueva York, Tel Aviv o La Habana. Son los años más importantes de su carrera. De hecho, según explican desde Christie’s, este archivo muestra, de una manera íntima y casi literaria, cómo Cohen pasó de ser un joven talentoso a convertirse en un artista de talla mundial. Para muestra, esto que le contó en febrero de 1967 después de un importante concierto en Nueva York. «Todos los cantantes de los que has oído hablar estaban actuando. Judy Collins me presentó al público, más de 3.000 personas. Parecían saber quién era yo, principalmente por “Suzanne”».

Se estima que en la subasta, que se celebrará online del 5 al 13 de junio, se pagarán por algunas cartas hasta 12.000 dólares. Por otras «solo» 4.000. Sea como fuere, es mucho más dinero del que Cohen podía tener en el bolsillo la noche en la que vio cómo una joven lloraba en el paraíso.