Leonardo DiCaprio, Brad Pitt y Quentin Tarantino
Leonardo DiCaprio, Brad Pitt y Quentin Tarantino - ABC

Tarantino: «Cuando deje el cine voy a dedicarme a escribir novelas y obras de teatro»

El cineasta, que acaba de estrenar «Érase una vez... en Hollywood» con Leonardo DiCaprio y Brad Pitt, repasa su trayectoria y el estado actual del séptimo arte

Los ÁngelesActualizado:

Con tanto mito americano, Hollywood ha acabado por congestionarse. Y, claro, ya saben que el riesgo es que los espectadores terminen empachados. Pero, para evitar eso, que sería la peor de las debacles para la mayor industria cinematográfica que existe, lo mejor es dejar de mirarse el ombligo. De eso sabe un rato Quentin Tarantino, testigo mudo de una época marcada por los superhéroes y que en su última película, «Érase una vez... en Hollywood», desliza una profunda crítica sobre el estado actual de la meca del cine.

La fábula de Tarantino, de lo poquito original que veremos este verano, según él mismo presume, transcurre en 1969. El Hollywood masculino de las series de cowboys estilo «Bonanza» daba sus últimos coletazos para dar paso al nuevo y flamante Hollywood. Mientras, la sociedad sesentera se transformaba al ritmo del movimiento hippie... Hasta que el asesinato de Sharon Tate a manos de los seguidores de la secta de Charles Manson alteró al paisaje pacífico de la época.

Tarantino, fotografiado en el Four Seasons de Los Ángeles en 2009
Tarantino, fotografiado en el Four Seasons de Los Ángeles en 2009 - AP

«Érase una vez en... Hollywood» es un cuento, una metapelícula donde las historias de tres protagonistas se cruzan en el delirante universo de su director. Tarantino lleva una década diciendo que solo va a rodar diez películas, por lo que esta podría ser su última o penúltima obra, dependiendo de cómo echemos la cuenta. Y de sus caprichos, claro. Que por algo el cineasta, en cuya trayectoria brillan dos Oscar al Mejor Guion Original (por «Pulp Fiction», en 1995, y «Django Desencadenado», en 2013), se ha ganado el derecho a hacer lo que quiera, cueste lo que cueste. «Soy la excepción de Hollywood y me siento afortunado por ello», asegura en el hotel Four Seasons de Los Ángeles.

Tarantino, con el Oscar al Mejor Guión por «Django desencadenado», en 2013
Tarantino, con el Oscar al Mejor Guión por «Django desencadenado», en 2013 - REUTERS

¿Cómo era usted en 1969 en Los Ángeles?

La primera vez que pisé Hollywood fue en 1969. Mis padres me llevaron a ver «Dos hombres y un destino» al Teatro Chino. Mi vida cambió ese año.

Ese fue un año histórico en Hollywood. Además de Charles Manson, ¿hubo alguna otra razón por la que lo eligió?

Hay un libro muy interesante titulado «Pictures at a Revolution», de Mark Harris, donde habla de las cinco películas nominadas en 1967. Ese año estuvieron nominadas «El Graduado» y «Bonnie y Clyde»: el nuevo Hollywood no ganó el Oscar, pero acabó con el viejo Hollywood. Esos dos filmes marcaron la industria durante toda la década siguiente. En 1969 llegó el Hollywood hippie. En mi película, Rick pertenece a los 50 y principios de los 60, forma parte de una industria y una masculinidad que va muriendo. Por eso se siente un renegado.

Tarantino y Uma Thurman, durante la presentación de «Kill Bill Vol. 2» en el Festival de Cine de Cannes en 2004
Tarantino y Uma Thurman, durante la presentación de «Kill Bill Vol. 2» en el Festival de Cine de Cannes en 2004 - REUTERS

¿Cómo nace esta nueva película?

La idea surgió hace unos cinco o seis años, pero poco a poco fue metamorfoseándose hasta terminar siendo esta película. Mi primera intención fue hacer una novela, de la que escribí dos capítulos. Luego me detuve y estuve casi un año para escribir otros dos. No conseguía terminarlos y los reescribía continuamente. Decidí escribir una escena guionizada. Necesitaba entender el negocio del cine en 1969, por lo que estudiaba entre un proyecto y otro. Hasta que, después de tres años, empecé a darle forma como guion.

Una escena de «Malditos bastardos»
Una escena de «Malditos bastardos» - ABC

«Érase una vez en... Hollywood» podría ser un drama, pero no lo es.

No quería que la historia fuera una película melodramática. Lo que quería mostrar era Hollywood en sus tres niveles: la estrella, el actor frustrado y el que no tiene nada que perder. Sharon Tate y Roman Polanski viven lo mejor de Hollywood. Luego está Rick (DiCaprio), que no vive mal, pero tiene que trabajar para conseguir dinero y cualquier caída le puede dejar sin nada. Por último, tenemos a Cliff (Pitt), que trabaja todo el día pero no puede vivir en Hollywood. Quería mostrar cómo en Hollywood las estrellas de éxito pueden vivir puerta con puerta junto a una persona fracasada. En este caso la historia es literal y figurativa.

Ha hecho una metapelícula. Leonardo Dicaprio llega a ella después de su mejor año en Hollywood, mientras Brad Pitt lo hace en su peor año. ¿Era lo que buscaba? ¿Quería construir sus personajes con la vida de los actores?

No. Ese aspecto de la narración es pura coincidencia, se lo prometo. Yo no tengo nada que ver con el mal año de Brad (ríe).

¿Cree que los actores protagonistas se ven reflejados en la cinta?

Estamos hablando de tres personas muy interesantes. Todos han vivido éxitos y fracasos. Margot (Robbie) vino a América y consiguió una serie de televisión que fue cancelada y se quedó a luchar, empezando de cero. Los tres pueden mirar a su pasado y ver cómo han evolucionado en una industria donde todos tenemos amigos que se han visto obligados a renunciar a sus sueños. Cuando estás en Hollywood no haces más que apostar para que las cosas cambien. Hablando con Leo (DiCaprio) le dije que imaginara qué hubiera pasado con su carrera de no haber conseguido el papel en «Growing Pains», porque no hubiera conseguido tampoco «Vida de este chico»... Una cosa le llevó a la otra.

Tarantino, con Samuel L. Jackson en Nueva York, en 2010
Tarantino, con Samuel L. Jackson en Nueva York, en 2010 - AP

¿Habló con Roman Polanski antes de rodar?

No. No sobre el guion, pero cuando supo lo que yo me traía entre manos, quiso averiguar qué estaba haciendo y un amigo que tenemos en común me llamó. Le dejé que leyera el guion y luego él le comunicó a Roman mis planes y lo que tenía pensado hacer.

La música de este trabajo es muy diferente a la que suele aparecer en sus películas.

Una de las cosas que he hecho es inspirarme en la radio 93KHJ, que era la que escuchaba todo el mundo en los 60 en Los Ángeles. Decidimos utilizar parte de su material: sus canciones, sus presentadores y los comerciales. La radio suena constantemente en la película, de una forma similar a lo que ocurre en «American Graffiti». La música y la radio se unen con las voces de los anuncios. Al presentador lo utilizo casi como narrador. El espectador siente que está llevándole por las calles de Los Ángeles.

Tarantino, en pleno rodaje
Tarantino, en pleno rodaje - ABC

Por cierto, usted ha dicho que va a rodar únicamente diez películas, y esta ya es la novena. ¿Qué hará después?

Estoy seguro de que voy a dedicarme a escribir libros y hacer otras cosas que me gustan. Durante los próximos diez años escribiré novelas, luego tengo intención de escribir obras de teatro. Voy a escribir y dirigir teatro.

Si pudiera ir al pasado y dar un consejo al joven Quentin, ¿qué le diría?

Si pudiera viajar en el tiempo hasta tres años antes de dirigir mi primera película, digamos al 89, me diría: «Aguanta. Créeme, todo mejorará». Porque 1989 fue un mal año para mí. No sabia que en 1991 todo iba a cambiar de una forma drástica en mi vida. Me diría eso: «Aguanta. No eres tonto. Las cosas van a salir bien».

Una escena de «Kill Bill Vol. 2»
Una escena de «Kill Bill Vol. 2» - ABC

¿Cuál es su opinión de Hollywood? ¿Se siente descontento con la industria?

Parece que se encuentra en un momento fluctuante. Todo el mundo annda tropezándose, tratando de ser postmoderno en una industria que necesita un análisis profundo sobre sí misma. Creo que falta que nos miremos el ombligo y entendamos, en primer lugar, por qué queremos contar historias. Yo no tengo ningún problema: he podido rodar un filme difícil con artistas de mucho talento y un estudio que nos apoyaba en todo. En un mundo donde la gente ya no construye escenarios porque los dibujan en el ordenador, poder recrear la ciudad de Los Ángeles ha sido un privilegio. Nosotros cambiamos Los Ángeles para que todo el mundo pudiera ver la ciudad en 1969. No hay mierdas de CGI. Eso no es interesante ni excitante. Lo que he hecho va contra la industria, pero le sienta muy bien.

¿Se siente la excepción a la regla de Hollywood?

Sí. Pero como soy la excepción, me siento afortunado. Es algo sensacional estar en el otro lado. Mire lo que se estrena este verano en los cines: todo secuelas, precuelas o películas basadas en libros. Nuestro filme es la única cinta original que llegará a las salas. Somos el único guion original que no está basado en un cómic, en una tira de anuncios o en una novela. Antes de este guion hubo una página en blanco que nosotros escribimos... Por un lado esto es triste, pero por otro es maravilloso para mí.