El Prado ilumina la juventud de Ribera
El Jefe de Conservación de Pintura Española (hasta 1700), Javier Portús, ante el San Jerónimo escribiendo de Ribera - belén díaz
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El Prado ilumina la juventud de Ribera

La pinacoteca enriquece la obra del pintor valenciano con un San Jerónimo que pasó 70 años atribuido a otro artista

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San Jerónimo lleva más de 70 años escribiendo en España. Pero nadie —ni los responsables de la Casa-Museo Colón de Las Palmas de Gran Canaria donde se hallaba—, vio en él un lienzo de José de Ribera. El lapso histórico se debe a que San Jerónimo escribiendo se atribuía al pintor valenciano Esteban March. Hasta que el año pasado el especialista en Caravaggio Gianni Papi lo identificó como una de las primeras obras del maestro español del siglo XVII. Ahora descansa restaurado en el Museo del Prado junto a otro San Jerónimo, el penitente (1652), que culmina la obra de Ribera.

Esta incorporación ilumina la gran sombra que se cernía sobre los inicios del pintor valenciano, cuyo arte influyó, desde Italia, en genios como Velázquez y Murillo. Según la conservadora Almudena Sánchez, la restauración del San Jerónimo, creado en torno a 1615, «ha dejado al descubierto las frágiles capas en forma de veladuras que representan el lenguaje poético de Ribera».

A diferencia de la obra del valenciano, El triunfo de San Hermenegildo, de su coetáneo Francisco Herrera el Mozo (cuya restauración también se presentó ayer), fue uno de los primeros cuadros en incorporarse al Prado, en 1832. Con él comienza «el pleno Barroco formal en la pintura española», según el Jefe de Conservación de Pintura Española (hasta 1700), Javier Portús. De ahí que el Museo se haya esmerado en restituir su «equilibrio vulnerable». El resultado es un lienzo emblemático del Siglo de Oro, ejemplo de artistas como Murillo, que «ha recuperado su legibilidad» gracias a la conservadora María Álvarez.

Requerido por la Catedral de Toledo, el equipo de conservación del Museo repetirá el proceso con El expolio de El Greco, para la celebración en 2014 del cuarto centenario de la muerte del pintor. Después, la obra se expondrá durante tres semanas en el Prado.

Bombillas led

Si los conservadores buscan la luz bajo la suciedad que invade telas centenarias, el Prado no podía obviar su importancia. De ahí que su director Miguel Zugaza haya decidido cambiar el sistema de iluminación halógeno de las salas por otro de tecnología «led».

El proyecto correrá a cargo de la Fundación Iberdrola, desde ayer nuevo socio Benefactor del Museo. Con un compromiso de aportación de 2,5 millones de euros en cuatro años, Iberdrola espera reducir en un 75 por ciento el consumo energético de la pinacoteca. Las nuevas bombillas «led», que ya iluminan las obras de El Bosco y Brueguel el Viejo en la sala 56 A, alumbrarán Las Meninas de Velázquez en 2017, completando todas las salas.

La luz que emiten estos focos es «mucho más clara, más sincera. Revela lo mejor del cuadro», dijo ayer Zugaza acompañado del presidente del Real Patronato del Museo, José Pedro Pérez-Llorca. Además, esos focos reducirán la potencia de 260 kilovatios —equivalentes al consumo de «47 viviendas», según el presidente de la Fundación Iberdrola, Manuel Marín— a 42 kilovatios (como «siete pisos»).