Pérez-Llorca, Méndez de Vigo, Navracsics y Zugaza, ayer en el Salón de Reinos
Pérez-Llorca, Méndez de Vigo, Navracsics y Zugaza, ayer en el Salón de Reinos - josé ramón ladra

Cuenta atrás para la nueva ampliación del Museo del Prado

Su Campus se cierra con el Salón de Reinos, que abrirá sus puertas en 2019, año del bicentenario de la pinacoteca

J. S. CASILLAS /N. PULIDO
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Veinte años después de que el Congreso de los Diputados aprobase por mayoría la ampliación del Museo del Prado, el Ministerio de Cultura, en presencia del Ministerio de Hacienda, entregó ayer a la pinacoteca el Salón de los Reinos, último edificio de lo que se conoce como Campus del Museo del Prado. La incorporación del antiguo Museo del Ejército, ahora en el Alcázar de Toledo, supone un incremento de 2.500 metros cuadrados de superficie expositiva, un 16,2% más con respecto a lo que ya tenían. Se espera inaugurar la nueva ampliación del Prado en 2019, coincidiendo con el bicentenario del museo.

A la firma del acuerdo, que tuvo lugar en el propio Salón de Reinos, acudieron el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo; el presidente del Patronato del Museo del Prado, José Pedro Pérez-Llorca; el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle; la subsecretaria del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, Pilar Platero; y el director del Museo del Prado, Miguel Zugaza. También estuvo presente el comisario europeo de Educación, Cultura, Juventud y Deporte, Tibor Navracsics.

«El Salón de los Reinos –explicó Méndez de Vigo– viene a completar las infraestructuras de una de las pinacotecas europeas de referencia. Con la cesión de este edificio se cumple una antigua aspiración del Prado que permitirá al museo ampliar su capacidad expositiva, impulsar su labor investigadora, hacer frente a la creciente afluencia de visitantes y asegurar sus posibilidades de adaptación en el futuro, algo fundamental para cualquier museo».

El acuerdo consiste en la entrega del Salón de los Reinos, la aportación de un millón de euros que financie un estudio para el edificio y la declaración del próximo bicentenario del museo como Acontecimiento de Excepcional Interés Público, lo que proporcionará una serie de beneficios fiscales. Una vez firmado el acuerdo, con ese millón de euros el Prado abrirá un concurso internacional de arquitectura para estudiar qué proyecto es el más adecuado. En cuanto se nombre un proyecto ganador comenzarán las obras.

Un Salón para Felipe IV

El Salón de los Reinos, un palacio que el conde-duque de Olivares mandó construir en la década de 1630 como casa de recreo para Felipe IV, acogió en la estancia principal del palacio –un recinto de 34,6 metros de largo por 10 de ancho y 8 de alto, llamado Salón de Reinos por los escudos de los 24 reinos que componían la Corona de España y que engalanan la estancia– cinco retratos ecuestres de Felipe IV e Isabel de Borbón, de su hijo el Príncipe Baltasar Carlos, así como de Felipe IIIy Margarita de Austria, todos pintados por Velázquez; además de una serie de diez obras dedicadas a la vida de Hércules, realizadas por Zurbarán, y doce grandes lienzos de batallas, entre ellos «La rendición de Breda», de Velázquez, más conocido como «Las Lanzas».

Aunque aún no se ha aprobado el Plan Museográfico y, por tanto, no se sabe qué obras ocuparán las paredes del nuevo edificio, parece que la idea del Prado es que algunos de esos cuadros regresen a su antiguo emplazamiento. «No descartamos en algún momento recuperar la memoria de aquellas colecciones que pertenecieron a este edificio –explica Miguel Zugaza–, pero creemos en un programa mucho más abierto que permita ampliar el relato del museo». Tampoco se sabe si serán exposiciones permanentes o temporales las que ocupen estos espacios. Pero sí parece que habrá muestras de larga duración y de visión transversal sobre temas fundamentales de la historia y el patrimonio histórico español.

Parece que no estará definitivamente el «Guernica» de Picasso. «No creo que eso sea posible», comentó ayer a ABC. «Yo le puedo hacer un catálogo larguísimo de ideas sobre qué hacer en este edificio y esa fue una de ellas. Fue una conversación entre los dos directores de los museos y se vio que aquello era inviable, entre otras cosas porque el “Guernica” es todavía un cuadro muy importante para el discurso expositivo del Museo Reina Sofía. Lo repito siempre, pero siempre quedará la sospecha». Se refiere Zugaza al plan desvelado por ABC, en tiempos en que José Luis Rodríguez Zapatero era presidente del Gobierno, de «arrebatar» el «Guernica» al Reina Sofía para crear un Museo de la Paz, donde la obra de Picasso se mediría con «Las Lanzas» velazqueñas y «Los fusilamientos del 3 de mayo», de Goya. El mundo de la cultura alzó sus propias lanzas contra aquella idea, que suponía vestir un santo para desvestir otro.

Una década en punto muerto

Las cosas de palacio, dice nuestro refranero, van despacio. Y el caso del Palacio del Rey Planeta es un buen ejemplo de esa sabiduría popular. Llevaba más de una década en punto muerto el Salón de Reinos. Pero siempre estuvo sobre la mesa la idea de construir un Campus del Museo del Prado, formado por el edificio Villanueva (sede histórica de la pinacoteca en el Paseo del Prado); el edificio Jerónimos, construido por Rafael Moneo e inaugurado, tras no pocas polémicas, en 2007 (acoge exposiciones temporales, talleres de restauración, tienda, restaurante y el Claustro, completamente remozado); el Casón del Buen Retiro, que, tras más polémicas e innumerables retrasos por problemas técnicos, se descartó para exhibir la pintura del XIX, albergando el Centro de Estudios, la biblioteca y el departamento de Conservación... Y cerrará el Campus del Prado, en 2019, el Salón de Reinos.

Es un proyecto largamente acariciado por José María Aznar cuando era presidente del Gobierno –avalado por hispanistas de renombre como John Elliott y Jonathan Brown–, que vio cómo en tiempos de Zapatero, y con Sinde como ministra de Cultura, se iba al traste. Ha sido ahora con Méndez de Vigo al frente de Cultura, que en agosto visitó el edificio, cuando se ha dado un impulso definitivo a aquel viejo sueño y este edificio varado retomará al fin el vuelo. En 2019 el Paseo del Arte de Madrid contará con un inquilino más.