«Las Meninas» velazqueñas se tornan «Las mendigas» - DON JULIO

La Historia del Arte, según el Cómic

Sesenta dibujantes e ilustradores rinden homenaje a la pintura en la Fundación Telefónica con peculiares versiones de grandes iconos

NATIVIDAD PULIDO
MadridActualizado:

Considerado el noveno arte, no es por ello menor que las ocho artes que lo preceden. Hablamos del cómic, uno de los lenguajes artísticos más populares del siglo XXI, al que hace hueco en sus salas de exposiciones la Fundación Telefónica en un interesante proyecto y al que, sin embargo, le costó bastante entrar en los museos por derecho propio. No fue hasta 2005, cuando el mismísimo y sacrosanto Louvre, que alberga en sus salas a algunos de los becerros de oro de la modernidad («La Gioconda» tiene altar propio), santificó a historietistas e ilustradores con la publicación, junto a la editorial Futuropolis, de una colección de cómics centrada en las obras del museo parisino. Ya lleva publicados doce álbumes. Cuatro años más tarde abrió sus señeras puertas al cómic con la exposición «Le Louvre invite la bande dessinée». En 2012 Robert Crumb, maestro del cómic «underground», recibía un homenaje en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de París con una retrospectiva que revisaba cinco décadas de genial trabajo.

Versión en cómic de las obras de Manet de la colección del Museo d'Orsay CATHERINE MEURISSE
Versión en cómic de las obras de Manet de la colección del Museo d'Orsay CATHERINE MEURISSE

Otra de las grandes pinacotecas de la Ciudad de la Luz, el Museo d’Orsay, se sumó a esta reivindicación gala del género. No en vano, el mercado francés lidera de lejos la producción y venta de cómics en Europa. Fue en 2014 cuando, de la mano de la misma editorial que el Louvre, creó su propia colección de cómics basada en sus fondos. Dibujantes e ilustradores de la talla de Catherine Meurisse, Manuele Fior, David Prudhomme y Bernard Yslare se pusieron manos a la obra llevando a la tira cómica vacas sagradas del arte como la «Olympia» de Manet, convertida en una actriz de cine mudo.

Y, como no hay dos sin tres, el Pompidou se sumó al delirio daliniano de la retrospectiva que dedicó en 2012 al artista español, encargando un cómic a Edmond Baudoin, que el Reina Sofía retomó un año después en la editorial Astiberry. Aunque, para ser justos, en nuestro país fue el Museo Thyssen el pionero en estos menesteres: pidió a Miguel Ángel Martín un cómic con motivo de su exposición sobre el pop art: Warhol, Lichtenstein y compañía pasaron de los lienzos al papel. Y este año será el Prado el que haga lo propio con un Bosco ilustrado por Max en el V centenario de la muerte del pintor, que, por cierto, está siendo más agitado de lo que cabría esperar.

A vueltas con El Bosco

Autorretratos de Rembrandt convertidos en retratos felinos
Autorretratos de Rembrandt convertidos en retratos felinos - JACOBO FERNÁNDEZ SERRANO

Ayer mismo la pinacoteca española mandaba a los medios un extenso, contundente y duro comunicado en el que explicaba los motivos por los que revocó el préstamo de dos obras del Bosco a Holanda. El Museo de Brabante del Norte, en Bolduque, ciudad natal del artista, «incumplió las condiciones de préstamo acordadas entre ambas instituciones: su exhibición como obras no autógrafas del Bosco –un comité retiró la autoría de «La extracción de la piedra de la locura»y «Las tentaciones de San Antonio»– no sólo contravendría las condiciones contractuales del préstamo, sino que daría a entender que el Prado acepta y autoriza las atribuciones propuestas». Y nada más lejos de la realidad.

Pero volvamos al cómic, donde las aguas, de momento, andan menos revueltas que en la pintura. La Fundación Telefónica ha querido mostrar cómo los historietistas rinden homenaje en sus viñetas a los grandes pintores de la Historia del Arte gracias a una exposición que reúne el trabajo de sesenta creadores (de distintas generaciones y estilos), seleccionados por el comisario, Asier Mensuro, escritor, guionista de cine, historiador del arte, además de confeso lector y coleccionista de cómics.

Manara versiona a Klimt

Fragmento de esta versión en cómic de «El beso», de Klimt
Fragmento de esta versión en cómic de «El beso», de Klimt - MILO MANARA

Hay nombres consagrados como Milo Manara, maestro del cómic erótico, que versiona el celebérrimo «Beso», de Gustav Klimt; Paco Roca, que se sumerge en los misterios del «Guernica», o Miguel Gallardo, quien, en su trabajo «Estados alterados», se atreve en dos páginas a evocar 32 estilos pictóricos distintos. Hay imágenes icónicas del arte que se repiten en muchos de los dibujantes e ilustradores: es el caso de «La Gioconda» leonardesca; «El Grito», de Munch o «Saturno devorando a su hijo», una de las pinturas negras más tremendas de Goya. Los hay que se acercan a estas obras maestras desde el humor (Gin convierte a la Mariana de Austria retratada por Velázquez en una «Infanta futbolista»; Jacobo Fernández Serrano metamorfosea los autorretratos de Rembrandt en retratos felinos), mientras otros se decantan por la crítica social o política (Don Julio convierte las «Meninas» de Velázquez en mendigas, y Malagón pone a las bombas que tiran desde un avión el rostro más terrorífico de la Historia el Arte:«El Grito» de Munch).

Pero todos mantienen un respeto reverencial por los grandes maestros. Iconos como «La creación de Adán», de Miguel Ángel; «El Baño turco», de Ingres (se exhibe estos días en el Prado); «La libertad guiando al pueblo», de Delacroix; «La Ronda de Noche», de Rembrandt; o «Las señoritas de Aviñón», de Picasso, también son homenajeadas en espléndidas viñetas.

Un arte menospreciado

El «Guernica» de Picasso, llevado al cómic
El «Guernica» de Picasso, llevado al cómic - SANTIAGO GARCÍA Y JAVIER OLIVARES

No faltaron entre los dibujantes que acudieron ayer a la presentación de la muestra quejas y críticas por la situación del sector en nuestro país. «España es muy cainita; se ha menospreciado el cómic. Es hora de reivindicarlo, no somos artistas menores. El cómic puede hacer más populares a algunos museos aburridos», advierte Miguel Gallardo. El comisario añade que «la apuesta vanguardista del Louvre fue el pistoletazo de salida para otros museos; es un movimiento emergente que irá a más. Yo creo que el cómic en España no goza hoy de mala salud». «Si se le toma en serio», apostilla la dibujante Mamen Moreau.

Le preguntan a Cristina Zúñiga, coordinadora de la muestra por parte de la Fundación Telefónica, si la institución está pensando adquirir algunas de las obras expuestas. «Ojalá, nos encantaría, dice. «Pero, ¿las pagaría a precio de dibujante o de artista?, pregunta un Paco Roca que tira con bala. De momento, la fundación ha encargado a un grupo de dibujantes versiones libres de diez obras clave de su colección, que cuelgan en la exposición.