«La muerte de Lucano» de José Garnelo resucita en el «quirófano» del Prado

Tras su restauración y su exhibición durante dos meses en la pinacoteca, el monumental lienzo será depositado en el museo del pintor en Montilla (Córdoba)

MadridActualizado:

De las más de 8.000 pinturas que atesora el Prado en su colección, 2.818 se hallan depositadas en instituciones y centros de toda España y el extranjero (embajadas). A esos depósitos habría que sumar esculturas, dibujos, grabados y artes decorativas. En total, la pinacoteca tiene fuera de sus muros 3.450 obras. Aunque el museo hace revisiones periódicas y la política del actual equipo directivo es que haya orden y garantías en la conservación de sus depósitos, no siempre ha sido así. Hay cuadros que están en paradero desconocido y otros cuyo estado de salud requería urgentemente su ingreso en la «UVI». Entre estos últimos, el lienzo que protagoniza esta historia. Lo firma en 1887 el pintor José Garnelo. Nacido en 1866 en Enguera, Valencia, se marcharía a vivir a Montilla (Córdoba), donde falleció en 1944.

«La muerte de Lucano», antes de la restauración
«La muerte de Lucano», antes de la restauración - MUSEO DEL PRADO

El monumental lienzo, de 293 por 495,5 centímetros, lleva por título «La muerte de Lucano». Narra el estoico suicidio de Marco Anneo Lucano, ejemplo de dignidad. Acusado de participar en la conjura de Pisón contra Nerón, fue condenado a muerte. Él se anticipó suicidándose: se cortó las venas en la bañera. Igual suerte corrió su tío Séneca. La obra, que Garnelo pintó a los 21 años y con la que ganó la segunda medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1887, fue depositada en un Instituto de secundaria de Jerez de la Frontera, donde colgaba en la escalera en un estado lamentable: se caía literalmente a trozos. Incluso le faltaban fragmentos, como el correspondiente a la espalda del esclavo, en la izquierda de la composición, que resultó estar encerrado en un cajón del despacho del director del Instituto donde se exhibía la obra. Hubo que colocar bandas a lo largo de toda la superficie del cuadro para que no siguiesen desprendiéndose más trozos.

Antigua ubicación en la escalera del Instituto de Educación Secundaria Padre Luis Coloma en Jerez de la Frontera
Antigua ubicación en la escalera del Instituto de Educación Secundaria Padre Luis Coloma en Jerez de la Frontera - MUSEO DEL PRADO

Durante seis meses, la obra ha estado en el «quirófano» del Prado (las obras comenzaron el pasado mes de enero), en manos de la restauradora del museo Lucía Martínez, quien ha contado con la ayuda de dos restauradores externos, gracias a la suma económica que ha aportado el Ayuntamiento de Montilla. Y es que el lienzo, tras los dos meses que estará expuesto en la sala 61 del edificio Villanueva (a su lado, «La muerte de Séneca», de Manuel Domínguez, de medidas muy parecidas y composición casi simétrica, aunque invertida; enfrente, en una sala anexa, «La muerte de Lucrecia», de Eduardo Rosales), se exhibirá como depósito temporal en el Museo Garnelo de Montilla, que ya cuenta con otra obra de este artista de la colección del Prado, «Manantial de amor», que fue también restaurada hace unos años. Los otros Garnelos del Prado se hallan en Zamora, Málaga y la embajada de España en Atenas (un retrato de Alfonso XIII). Son muchos los depósitos de artistas del XIX del Prado repartidos por toda España. Así, 22 trabajos de Álvarez de Sotomayor han puesto rumbo a La Coruña, 12 obras de la Serie de los Reyes de España se hallan en Covadonga (Asturias)...

Protección in situ para evitar daños en el movimiento de la obra
Protección in situ para evitar daños en el movimiento de la obra - MUSEO DEL PRADO

Parches e injertos

Ha habido que subsanar, con parches e injertos, las roturas, deformaciones, agujeros, desgarros, barnices oxidados y pérdidas de pintura de «La muerte de Lucano» El Prado ha costeado sus nuevos bastidor y marco. Además de recobrar el esclavo su espalda perdida, se han restituido las gotas de sangre de la bañera o el pergamino cuyos repintes habían ocultado las palabras escritas por Lucano en su obra «Pharsalia».

Parte de la espalda del esclavo que estaba suelta una vez recolocada
Parte de la espalda del esclavo que estaba suelta una vez recolocada - MUSEO DEL PRADO

Javier Barón, jefe de Conservación de Pintura del XIX del Prado, destaca la herencia de Domínguez, Fortuny, Rosales y Casto Plasencia, maestro de Garnelo, en esta obra, así como la emotividad contenida de la escena (junto al cadáver vemos a su viuda, Pola Argentaria, y sus amigos), la obsesión por la luz de Garnelo (ilumina las tres figuras centrales del cuadro), sus misteriosos espacios velazqueños (una zona oscura iluminada por un candil) y las calidades táctiles de las rosas y las pieles que aparecen en la parte inferior del cuadro.

Pintor culto y admirador del Greco, ilustrador, restaurador, decorador y pedagogo, miembro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, José Garnelo fue subdirector del Prado de 1915 a 1918 y se ocupó de la restauración de la bóveda de Luca Giordano en el Casón del Buen Retiro. En el acto de presentación de «La muerte de Lucano» intervinieron ayer, además de Javier Barón, el director adjunto del Prado, Andrés Úbeda; el alcalde de Montilla, Rafael A. Llamas Salas, y la restauradora Lucía Martínez.