«La Anunciación del martirio de Santa Catalina de Alejandría», de Tintoretto
«La Anunciación del martirio de Santa Catalina de Alejandría», de Tintoretto - ABC

«El Tintoretto de David Bowie» vuelve a Venecia dos siglos después

Además de comprar el cuadro de Santa Catalina del maestro veneciano, la admiración del cantante británico le llevó a denominar «Tintoretto Music» a su propio sello discográfico

Corresponsal en RomaActualizado:

Después de 200 años, Venecia acoge un cuadro de uno de los máximos exponentes de la pintura véneta: Se trata de Santa Catalina, un cuadro predilecto de la colección de arte de David Bowie, cantautor, actor y pintor, uno de los artistas más polifacéticos e influyentes en el mundo pop y rock durante medio siglo. «Tintoretto», pseudónimo de Jacopo Robusti (Venecia, 1518-1594) era un artista de ánima rock, moderno entre los modernos, cuya maestría artística, entusiasmaba a David Bowie, un gran coleccionista de arte, llegando a poseer unas 400 obras.

Santa Catalina vuelve a la ciudad de los canales para formar parte de la exposición «Desde Tiziano a Rubens. Obras maestras de Amberes y de otras colecciones flamencas». Se presenta ya como la gran atracción de la muestra, hasta el punto de que si en un tiempo esta bellísima obra manierista –el estilo refinado del Renacimiento tardío- tenía el título de «La Anunciación del martirio de Santa Catalina de Alejandría», hoy es conocida como el Tintoretto de David Bowie.

En 1987, la estrella del rock británica que revolucionó la música y el arte compró en la Galería Colnaghi de Londres esta tela monumental de Tintoretto. La pintura adornó un retablo de la iglesia de San Geminiano, en la plaza de San Marcos, hasta su demolición en 1807. En una entrevista «The New York Times» en 1998, Bowie reveló que además de ese cuadro tenía otro Tintoretto y un boceto al óleo de Rubens (el «Cristo en la Cruz»).

Además explicó lo que para él significaba su colección: «El arte, para mí, es un nutrimento constante. Lo utilizo. Una misma obra puede tener para mí efectos diversos, según el periodo que estoy pasando». En su colección privada tenía obras de numerosos artistas: desde Henry Moor a Jean Michel Basquiat, Damien Hirst, Graham Sutherland, Simon Hucker, Frank Auerbach.

Admiración de Bowie por Tintoretto

Entre los artistas de su grandísima colección, Bowie admiraba de forma especial a Tintoretto. «Proto rock star» fue la definición que dio el Duque Blanco –uno de los muchos apelativos de Bowie- del maestro veneciano. Tiziano, Turner y Tintoretto tenían, según el músico británico, un superego digno de admirar y, si fuera posible, comprar.

No es, por tanto, casual que Bowie diera ese nombre, «Tintoretto Music», a finales de los años noventa, a su propio sello discográfico, en homenaje a un maestro de la pintura, al que Bowie se imaginaba como un personaje carismático, inteligente, creativo, oportunista y un poco presuntuoso.

La obra vuelve a sus orígenes, la Plaza de San Marcos, con un secreto desvelado, lo que la hace más atractiva. La pintura fue creación única del artista veneciano, sin ninguna colaboración de sus ayudantes, según un extraordinario descubrimiento del Royal Institute for Cultural Heritage de Bruselas. Las radiografías efectuadas revelaron que, bajo la superficie pintada, un número de retoques testimoniaban cómo Tintoretto realizó él solo esta obra.

El artista veneciano dirigía, como era habitual en su época, uno de los talleres más activos en Venecia y por ello se creía que las figuras del fondo, la arquitectura y el cielo habrían sido delegados por el maestro a sus alumnos. Pero los análisis técnicos demostraron que la tela fue pintada totalmente por Tintoretto en torno al 1570.

El hilo que une a Rubens, Tintoretto y Bowie

Tras la muerte de Bowie en Nueva York en enero 2016, la pintura fue comprada diez meses después en una subasta de Sotheby’s en Londres, por un coleccionista anónimo privado, que pagó unos 220.000 euros y la cedió a la Casa Museo de Rubens en Amberes (Bélgica), un museo muy amado también por el cantante británico.

En la exposición en Venecia hay un hilo que une a Rubens, Tintoretto y David Bowie. El gran pintor barroco de la escuela flamenca pasó muchos años de su formación en Italia y en su viaje a Venecia, en 1600, compró obras de Veronese, Tiziano y sobre todo de Tintoretto. Rubens se inspiró en Tintoretto y en su colección particular tenía siete cuadros del maestro veneciano.

Ahora «El Tintoretto de David Bowie» vuelve a San Marcos, entre Tiziano y Rubens, junto a los antiguos maestros flamencos, entre ellos Van Dyck. No puede estar en mejor compañía.