Martin Creed, ayer en el Centro Botín, tras customizar los uniformes del personal que trabaja en la institución santanderina
Martin Creed, ayer en el Centro Botín, tras customizar los uniformes del personal que trabaja en la institución santanderina - BELÉN DE BENITO

¡Con ustedes, el show de Martin Creed!

El artista británico customiza los uniformes del personal del Centro Botín, que le dedica una exposición-performance a partir del sábado

Madrid Actualizado: Guardar
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El artista británico Martin Creed se ha propuesto poner patas arriba el Centro Botín de Santander, del que ha tomado por completo las riendas: dirige un taller de artes plásticas y se ultima estos días un proyecto que definen como multidimensional e inmersivo («Amigos» es su título), que tendrá lugar del 6 de abril al 9 de junio y que promete no dejar indiferente a nadie. A caballo entre exposición y performance, incluirá más de una docena de pinturas murales, distribuidas más allá de las salas de exposiciones convencionales; habrá música en directo (el polifacético artista ha creado una pieza musical para la ocasión) a cargo de un cuarteto, que irá tocando por todo el centro siguiendo una coreografía; también se escuchará música en los ascensores... No falta de nada en este circo de tres pistas.

La diversión parece garantizada. Habrá intervenciones hasta en los jardines de Pereda, vecinos al Centro Botín. Para abrir boca al show de Martin Creed (al artista le gusta emplear la palabra show para sus espectáculos), ayer tuvo lugar una «action painting», que dirían los entendidos, o los cursis, según se mire. Consistía en customizar los uniformes del personal de atención al visitante y asistentes de sala del Centro Botín con pintura rociada sobre ellos. Vamos, el «dripping» de Pollock de toda la vida (goterones de pintura), solo que sustituyendo los lienzos sobre el suelo por la ropa en el cuerpo de los trabajadores del centro santanderino. Forma parte del propio show.

Pintura lavable e hipoalergénica

Ha gastado Creed 164 botes de una pintura que, aclaran los organizadores, es de 82 tonalidades, especial para tejidos y no afecta a la piel. Una tranquilidad saberlo. Más tranquilidad aún da saber que la pintura es lavable, pues deberán llevar los uniformes durante todo el tiempo que dure el show de Creed. O sea, casi dos meses. Se han customizado los 31 uniformes del personal (incluyendo los de todos los turnos). Los que ven en la fotografía que ilustra esta información son los propios trabajadores del Centro Botín con sus flamantes y aún chorreantes uniformes (constan de traje de chaqueta, camiseta y playeras blancas de tela) y no personas salidas de un casting. Aclaran fuentes del centro que «todos están encantados», pues los uniformes pasarán al fondo de armario de todos los trabajadores cuando se apaguen las luces del show. Ya se sabe: «El espectáculo debe continuar».

Nacido en Wakefield en 1968, Martin Creed se siente escocés de adopción, pues se trasladó muy pequeño con su familia a Glasgow. Ganó en 2001 el premio Turner con una habitación donde las luces se encendían y se apagaban. Nadie tuvo antes la osadía y la desfachatez de hacerlo, reflexionaba entonces un crítico británico. Visto así... Entre sus trabajos más famosos, hojas de papel arrugadas en bolas y habitaciones llenas de globos. Si al final llevarán razón los alérgicos al arte contemporáneo.