Antonio Polo: «El arte es un oficio que te tienes que patear»

El escultor de Gerena presenta sus obras en hierro y madera en la sala de exposiciones de la Casa de las Sirenas

Marta Carrasco
SevillaActualizado:

Antonio Polo (Gerena 1951) descubrió su pasión por crear cuando a los catorce años se metía en el taller de su padre y allí descubrió los materiales y su pasión por la escultura. Pero la vida le tenía deparada alguna que otra sorpresa. «Mi padre era un trabajador de la Casa de Alba y a mi la Duquesa me pagó los estudios en el Seminario. Mi madre quería que fuera cura, pero a mi (dice entre risas), me gustaban mucho las chicas, así que estuve unos años y me salí». La vida siguió y Polo puso un negocio con el que vivió hasta los cuarenta y tres años, «un día pensé que se acabó. Vendí el negocio y con esa edad, cuando parece que tu vida está ya encaminada, dejé todo y volví a la escultura. Y hasta hoy».

Confiesa que nunca se esperó tener tanto éxito con su obra, «hay monumentos míos por toda España. En patrimonio de Renfe, en Badajoz, la Diputación de Sevilla tiene obra mía; me concedieron el premio Alonso Vicedo y también tengo el de la Feria del Toro...»

Estos días presenta en la Casa de las Sirenas de Sevilla la exposición titulada «En estado puro», donde da buena cuenta de su creatividad principalmente en hierro, con una estética geométrica que recuerda a autores como Chillida y Oteiza, «los conocí a ambos pero también me gustan Senra, González, Smith..., me gusta fijarme pero pretendo que mi escultura tenga mi sello personal y creo que lo he conseguido».

Eligió trabajar en hierro por la frialdad del material, «se modelar en barro y tallar en madera pero me encuentro mucho más a gusto con el hierro porque domino muy bien la fragua y el noventa por ciento de mi escultura es hierro». Del clásico, como el monumento al poeta Juan Antonio Ramírez de Gerena, a la temática geométrica. «Yo trabajo por series, la de Modelado del hierro, del Espacio incompleto, de Figuras, de Animales..., y últimamente estoy yéndome a la abstracción total. He hecho durante tres años una exposición itinerante con la Fundación Unicaja que ha recorrido Andalucía, que terminamos con una muestra en el Museo Joaquín Peinado de Málaga, que por cierto adquirió una obra mía».

Dice Antonio Polo que por su tardía vocación y por dedicarse a la escultura en hierro, muchas veces le han dicho que está loco, «y más en Sevilla, como en esta exposición que me he puesto a puerta gayola.Sevilla es muy barroca y prima la imaginería frente a la abstracción y más en un material tan duro». Se siente reconocido en su tierra, pero «más quizás fuera. He recorrido toda España y parte de Europa, porque este oficio del arte te lo tienes que patear. En Portugal o en Francia tengo un reconocimiento que no lo tengo en Sevilla, aunque ahora parece que despunta. A mí me gusta que mis esculturas lleguen al público, por eso todas tienen un mensaje para que el espectador tenga su opción».

A lo largo de su vida ha realizado también numerosas obras en plumilla, sobre todo de temas taurinos, «es algo que he vendido muy bien y he comido muchos años de estas este tipo de obras, pero en Andalucía la gente no se atreve con el hierro, excepto mi amigo Nicomedes que lo tocó en sus inicios. Yo he querido diferenciarme de lo que se hacía por aquí».

Confiesa que del arte, «hay años que se vive muy bien y otros peor. Yo tuve la suerte de tener un marchante durante mucho tiempo, que ahora está en América, que me vendió muchísimo, y estuve en las mejores ferias», y piensa que la gente siempre ha dicho que un cuadro es más «ponible» que una escultura, «pero es cuestión de encontrar el sitio, seguro que lo hay. En una casa la escultura tiene su sitio».

La muestra estará abierta al público en la Casa de las Sirenas hasta el próximo 26 de septiembre en horario de mañana y tarde.