Isabel de León: «Sevilla es lo que me mantiene»
Isabel de León: «Sevilla es lo que me mantiene» - J.M. Serrano

Isabel de León: «Sevilla es lo que me mantiene. Todo lo hago por mi ciudad»

Presidenta de la Real Academia Santa Isabel de Hungría, reclama ayudas públicas para esta institución

SevillaActualizado:

Dicen de esta casa-palacio que es la «mejor pavimentada» de Europa, y no es para menos, porque tras un impresionante zaguán con techumbre de madera, y azulejos de vivos colores del siglo XVI, el patio se abre a los ojos del visitante con un mosaico romano central donde aparece el famoso medallón del Dios Pan con la flauta, enamorado de Galatea, ocho medallones que representan escenas de las aventuras amorosas de Zeus, y en las esquinas se encuentra la representación de las estaciones del año.

Yesto es sólo el principio de esta magnífica Casa Palacio de Lebrija que en el centro de Sevilla aparece como un auténtico muestrario de estilos arquitectónicos. Pero no es un museo, es una casa particular, y se enseña al público tal y como estaba hasta el año 1999, cuando falleció el conde de Lebrija, por cierto, voraz lector, cuya biblioteca de 4.000 volúmenes permanece en la casa.

Isabel de León Borrero, marquesa de Méritos, mira a su alrededor: «Cuando veo la casa, pienso en mi infancia, las celebraciones familiares. En su capilla ha habido bodas, bautizos y... también funerales».

Y ahora ese oásis en pleno centro de Sevilla tiene, si cabe, un atractivo más para ser visitado. Desde el pasado mes de abril, y desde los Musei Reali-Galleria Sabauda de Turín, dos cuadros de Rubens se muestran en las estancias bajas de la casa. Se trata de «Hércules en el jardín de las Hespérides» y «Deyanira tentada por la furia» del maestro flamenco.

Para Isabel de León, «esta experiencia ha sido venida del cielo. Una sobrina mía, María León, me insistió que recibiera a una fundación llamada Arthemisia que me iban a proponer algo importante que me gustaría. No podía imaginar algo así, pero vinieron y me propusieron traer esta pareja de Rubens. Ellos querían hacer un diálogo entre Roma y Sevilla. Encontraron esta casa y les encantó su colección arqueológica y de mosaicos. Yo pensé que estas cosas ocurrían en los museos, pero ellos no querían un museo, querían una casa particular, y esta casa, pese a estar abierta al público, sigue siendo de nuestra familia».

Según Isabel de León, la experiencia ha sido muy positiva, sobre todo por la afluencia de público con días de 150 personas o incluso de 70 los de más calor del mes de junio. «La gente sale encantada, porque además de ver los Rubens, ven la casa puesta tal y como la tenía mi padre y dejó la condesa de Lebrija en su día, tanto en mobiliario como su coleccionismo en arqueología. Lo que más le gusta a la gente es la diferencia, es decir, ese idilio de esta casa de Roma con Sevilla. Roma son los mosaicos y Sevilla los azulejos. Roma tiene la Venus y Sevilla la gran tinaja azul de Triana. Ahora el idilio es Sevilla y Rubens».

Unos arquitectos de Turín vinieron a realizar la adaptación del espacio de la planta baja para diseñar las estancias en recorrido museístico, para que los cuadros dialogaran con dos bustos romanos y también una parte didáctica a través de una proyección, hasta que al final aparecen los Rubens. «Consiguieron su cometido. Estás viendo la casa llena de luz, y en lo recóndito y con otra luz más tenue, aparecen los cuadros de Rubens».

Para Isabel de León, la experiencia podría repetirse: «Es un bien interés cultural para la ciudad. Hay muchos que han venido y que nunca habían visto un Rubens. Aquí tenemos a Murillo, Zurbarán..., pero no a Rubens. A lo mejor el año que viene puede venir otro pintor, si no flamenco, sí italiano e incluso de un museo español. Ojalá».

Para llevar a cabo esta iniciativa no han contado con ningún apoyo institucional o ayuda, «absolutamente nada. La hemos hecho Arthemisia y nosotros. Esta es mi casa y la mantenemos la familia. Nunca he pedido nada, aunque sí he pedido ayuda para la Real Academia, y nunca me la han dado», se lamenta, la presidenta de la magna institución.

Los nuevos «personajes» de la Casa Palacio de la condesa de Lebrija, han traído un público que se suma a los sesenta mil que la visitan cada año, «quizás aumenten este año. Vamos a ver qué pasa en agosto».

La Real Academia

Isabel de León, además, ostenta desde hace catorce años, la presidencia de la academia de Santa Isabel de Hungría, cargo en el que fue reelegida por tercera vez el pasado año. «Me pesa mucho ya este cargo. Porque he procurado desde que entré poner la Academia en lo que se merece la ciudad de Sevilla. Se ha puesto en valor la Casa de Pinelo, que estaba destrozada, se debía muchísimo dinero. Hemos trabajado mucho y debo agradecérselo a los académicos. Se dan ciclos de conferencias todos los meses, como la reciente Norte-Sur sobre Sevilla..., se rindió homenaje a Aníbal González..., se hace cultura para la ciudad. Tenemos documentos, cuadros importantísimos, y los hemos puesto en valor. La Academia ya está digna y visitable».

Pero para esta labor, la presidenta de la academia reclamó a las instituciones una ayuda. «Y nada. Se me cae el tejado, lo tengo que arreglar. El Ayuntamiento dice que le toca a la Junta y ésta no se hace responsable, dice que es de Economía...».

La Academia posee, en palabras de su presidenta, la mejor colección oriental de España, junto a la de Valladolid: grabados, esculturas, cerámicas..., «entregada por los jesuitas a la Academia».

Isabel de León dice que «a veces me parece que a esta ciudad le da igual la cultura, o no sé lo que entienden por ella, y se cambian los conceptos de lo que es de verdad. Denominan como cultura cosas que yo no entiendo y se da más importancia a otras cosas que a lo que verdaderamente es cultura, y debe interesar al ciudadano».

Pese a todo, cree que Sevilla sí conoce la academia Santa Isabel de Hungría, y no sólo por las personalidades que la componen, sino por sus actividades. «Ahora además, se va a producir un importante relevo generacional con nuevos nombramientos».

Pese a todo confiesa estar ahora un poco desilusionada, «todo mi trabajo y mi ímpetu, que estoy perdiendo un poco, ha sido siempre por la ciudad de Sevilla. Que sea siempre la primera, que no se lleven nada a otro lado. Llevo catorce años de lucha y creo que nos merecemos que nos ayuden. Lo mismo se considera a quienes hacen las cosas bien y las que las hacen mal. Lo que da votos y lo que no, y la cultura, es así, da muy pocos votos».

Isabel de León sí tiene una lista de peticiones, como por ejemplo que la Junta de Andalucía ayude al matenimiento y conservación de la academia, «es decir, algo que hemos realizado los particulares, cuando lo tenía que haber hecho la Junta, es su deber. Y las subvenciones no llegan, y si llegan es un año después. Y el Ayuntamiento nos concedió una nominativa, que ahora no está. En fin, que hacer cultura en Sevilla es de supervivencia, algo así como tener una ONG, por lo menos las academias».

La presidenta de la Real Academia quiere que la ciudad sea la beneficiaria, «yo no sé hasta cuándo llegaré. He querido irme y me han pedido que no me vaya. Yo sé que nadie es imprescindible, pero la lucha es diaria».

Lo que sí le reconforta es venir a la casa palacio de la calle Cuna, «aquí hemos tenido nuestras penas y glorias, es la historia de la familia. Y yo la conservo por ella, y si encima puedes dar algún proyecto cultural a la ciudad, estoy encantada». Asegura que ha hecho más esfuerzos por la Casa de Pinelo y la academia «que por mi casa, que sobrevive sola, y si no, la familia la cuida. Es nuestro deber».

Isabel de León habla con pasión de su trabajo y quiere seguir manteniendo el empuje de defender esa academia fundada por Murillo, n. Todo lo hago por mi ciudad. Yo no veo ni izquierdas ni derechas, sólo cultura. Sólo quiero que apoyen la cultura. Mi meta es la ciudad de Sevilla, que sea la primera. Cuando otras ciudades no eran nada, ésta ciudad era la puerta de Europa, y eso queda, debemos cuidarlo», declara con firmeza.