José María Bermejo
José María Bermejo - Raúl Doblado
Arte

José María Bermejo: «Llegué a la pintura desde la poesía»

El pintor de Olivares expone en la Casa de la Provincia la muestra titulada «La palabra, la pintura y el silencio»

Marta Carrasco
SevillaActualizado:

En el año 1973 la galería Juana de Aizpuru, entonces en Sevilla, convocó un concurso para artistas jóvenes. El ganador fue José María Bermejo (Olivares. Sevilla 1952). Desde entonces, Bermejo no ha dejado la estética que le dió a conocer y que utiliza el color y la geometría.

Estos días en la Casa de la Provincia se puede ver «La palabra, la pintura y el silencio», una muestra en la que Bermejo recuerda sus inicios en el mundo del arte, «porque yo llegué a la pintura desde la poesía, algo que condiciona toda mi obra pictórica de manera fundamental».

José María Bermejo forma parte de esa escuadra de pintores geométricos que ha dado curiosamente la localidad de Olivares, entre los que se encuentran nombres tan destacados como Gerardo Delgado o José Ramón Sierra. «En Olivares había un grupo de amigos y un poeta, Francisco Gil Bermejo, y junto a Delgado y Sierra se reunían, y todo surgió de ahí. Cuando yo llego, ellos tenían formado ese grupo. En esa época en Sevilla se hacía pintura académica, y desde la Escuela de Arquitectura se moderniza el panorama y se entra en la abstracción con mucha vitalidad».

Pintor «amado» por los críticos y compañeros de profesión más que por el público, confiesa que su obsesión como pintor ha sido crearse un lenguaje propio, «mi padre quería que fuera arquitecto y yo no tenía interés. Después entré en la Escuela de Artes y Oficios, donde la verdad fuí muy poco. Empecé interesado por el mundo pop del momento y también me gustaba muchísimo Picasso, pero en aquel entonces, y más viviendo en un pueblo, era difícil buscar obras de él».

Sus obras, repletas de color, se dividen en esta muestra en dos series, Transmisiones y Pintura continua, «siempre trabajo con series». Su obra tuvo una gran difusión al principio de los 90, «pero luego caí un poco en el olvido. Hubo un momento en el que me sentí un poco marginado. Quizás porque hacía una pintura más compleja».

José María Bermejo cree que la instalación o el video-arte sigue compartiendo el espacio con la pintura, «interesa lo conceptual, algo que yo no soy. A mi lo que me interesa es que la obra se vea y que tenga una presencia, mientras en el arte conceptual la obra no tiene una presencia en sí. En Sevilla la pintura tiene muchísimo peso».

No le molesta no ser un pintor comercial, «aunque me gustaría que se reconociera más mi obra. Hay mucho arte comercial que se vende, y no es de calidad, y se vende con facilidad. Pero en el arte la belleza es casi una cosa oculta. Yo con mi obra quiero plantear una reflexión y despertar ciertas emociones, y si es difícil, pues debe ser así», asegura.