José Ramón Sierra
José Ramón Sierra - VANESSA GÓMEZ

José Ramón Sierra, de paseo con Arp y fascinado por el Gran Poder

El pintor de Olivares presenta su primera exposición en la galería La Caja China de Sevilla

SevillaActualizado:

«Piedra, boca, nieve» es el título de la exposición que José Ramón Sierra (Olivares, 1945), ha inaugurado en la galería La Caja China. El original título de esta exposición parte de un poema de Jean Arp, «Sobre la piedra que ocupa el sitio de la boca, brota una espina» del poemario «L’air est un racine» de 1933. Jean Arp viaja a Sevilla y conecta con Romero Murube, quién se ofrece a llevarle a la recién terminada capilla redonda (Gran Poder), para enseñarle la legendaria escultura barroca de un hombre con la cabeza coronada de ramos y espinas, como Arp la describe. Y entonces se produce el encuentro, como relata el propio Sierra.

«Es la hora de la siesta en un Patio de Banderas desierto. El alumno (un joven Sierra), llama en la gran puerta cerrada del Alcázar y abre personalmente Romero Murube que esperaba a Arp. Romero Murube vuelve donde aguarda Rafael Manzano y le dice que lo busca un alumno con pinta de niño Jesús de pueblo. Después le invitan amablemente a sumarse a la excursión a San Lorenzo. Ni Romero ni Manzano sabían quién era Arp».El joven alumno recogió en el bar donde tomaron café, la servilleta en la que Arp había hecho unos dibujos, que con el tiempo desaparecieron del papel.

En la vida de Sierra hay otras muchas coincidencias. Es el más joven de su generación de arquitectos y artistas, «porque nací el 31 de diciembre». Nadie en su familia era arquitecto, «pero yo dibujaba y era bueno en matemáticas y parecían las dos condiciones para estudiar arquitectura». De Olivares han surgido más pintores geométricos, como Gerardo Delgado, que además es familia suya.

En la Escuela de Arquitectura junto a Víctor Pérez Escolano, organizó una exposición de revistas de arquitectura de todo el mundo, «en aquella época casi no había información, y de arte prácticamente nada».

Antes que un edificio creó una obra de arte, y en el año 1967 gana el premio de la mítica galería Pasarela que consistía en hacer una exposición, algo que lleva a cabo.

Dice que su generación de arquitectos se educó en los postulados del movimiento moderno, «y tratábamos de ser más ortodoxos usando el blanco de forma predominante, dándole más importancia a las formas plásticas del interior, y cómo el blanco deja que esas formas se perciban de manera primordial».

Cree que su generación pertenece al momento fundacional de la arquitectura sevillana, «de ruptura con lo que había antes. Somos de una generación que nuestra fuente de educación no eran nuestros antecesores, ni siquiera nuestros profesores. Nuestras referencias las buscábamos fuera de España. Me expulsan de la Escuela de Arquitectura en abril de 1968, porque expulsaron a todos los delegados de Cultura de la Universidad. Fue una purga académica. Llego a Madrid estudio dos años, y el último año de carrera volví a Sevilla. En Madrid trabajé con Alejandro de la Sota, que para nosotros era el gran arquitecto».

Actualmente catedrático de Análisis Gráfico Arquitectónico, confiesa que ha sido artista y arquitecto, «a la par y además profesor en la Escuela. Fuí profesor el mismo día que dejé de ser alumno».

Es su primera exposición en la galería La Caja China, que sucede a la realizada en 2015 en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Sin embargo, José Ramón Sierra recuerda sus inicios con Juana de Aizpuru, «la figura clave no fue Juana, sino Paco Molina, ese es el personaje para que la galería de Juana se haga. Ella iba a poner una tienda de complementos de señora y fue Paco quien le dijo que pusiera una galería. Molina fue el aglutinador de lo que había entonces en la ciudad. Hicimos la primera exposición, Gerardo Delgado, Pepe Soto, Paco Molina y yo».

Arquitecto restaurador de edificios emblemáticos como el Monasterio de la Cartuja o la Biblioteca Colombina, ahora presenta una nueva obra en la que hay pintura, instalación y escultura, una obra realizada en 2017 y 2018. «La exposición viene de una experiencia muy fuerte personal sobre el proyecto de la capilla del Gran Poder y tiene que ver con esta historia, no de manera directa, y también de la fascinación de Sevilla por lo neobarroco», afirma.