María José Morón trabajando en una de sus obras
María José Morón trabajando en una de sus obras - ABC
Arte

María José Gordillo, una joven artista de Morón que expone en Viena, Milán y Frankfurt

Abogada de formación, sorprende en galerías y ferias europeas con una figuración práctica y colorida mientras prepara una exposición de máscaras que quiere exhibir en Roma

SevillaActualizado:

María José Gordillo (Morón de la Frontera, 1991) es abogada pero siempre le tiraron más los pinceles y los colores y apenas ejerció esa profesión. Autodidacta e inquieta, se fue a Milán con un portofolio de sus obras después de llamar a las puertas de muchas galerías y centros de exposiciones de Sevilla. Allí, en Viena y en Frankfurt encontró el apoyo que no logró en su tierra. Es artista de la Mostrami de arte de Milán y algunas de sus obras forman parte de la exposición permanente de Kunstsupermarkt alemana.

Ha dirigido un proyecto titulado «Sinestesia» (música y pintura) con el apoyo de la plataforma MyPlaze que tuvo una gran acogida.

¿Por qué prefiere exponer fuera de España?

No es que lo prefiera. En Italia y en Alemania me han dado la oportunidad que no me dieron en España. Es cierto que en Sevilla podría haber expuesto mis obras pero en ese momento me ofrecían condiciones económicas leoninas. Creo que no estaría mal que se dejara de cobrar a los artistas por exponer su trabajo.

Debería ser al revés...

Justamente pero han confluido muchas cosas que nos han traído hasta este punto. No pasa sólo en Sevilla y suele ocurrir en las galerías que están en decadencia. Abandonar esa picaresca aumentaría el tejido artístico y cultural con artistas jóvenes e incipientes. Ya he expuesto en galerías de Milán pero me pidieron mil euros por exponer dos obras en la Feria Internacional de Milán. Esto no me parece de recibo. Se produce una gran distorsión porque ese mensaje va dirigido a una generalidad amplia de artistas.

Las galerías de Sevilla sufrieron la crisis de una forma dramática y muchas tuvieron que cerrar o refugiarse en Internet.

Tristemente ha sido así. También se ha producido un desplazamiento de muchos de ellas por la gentrificación del centro histórico. La subida de los alquileres por el auge de los apartamentos turísticos ha acabado con muchas librerías y galerías del centro.

¿Es posible para los artistas emergentes acceder a ellas?

Hay algunas galerías pero a priori es muy difícil acceder a ellas, aunque que yo no haya expuesto en ninguna no quiere decir que no sean accesibles para otros artistas. Matizo, hasta que no entras en un determinado círculo es que no te enteras de nada. La crítica de arte va más por lo público que lo privado. Quizás necesitan más apoyo desde las instituciones para ganar en visibilidad y en consecuencia pueda valorarse su actividad.

¿Cómo recuerda su experiencia en Milán?

El viaje de fin de carrera de Derecho era un crucero pero yo decidí irme a Milán. Me hice mi portfolio y dije «aquí estoy yo». No sabía apenas italiano y acabé agotada porque me recorrí todas las galerías de Milán, veinte o treinta. No tenía miedo a hacer el ridículo porque pensaba que si yo no valoraba lo que hacía, quién lo iba a hacer. En la última, en medio de un diluvio, conocí a Patrizia Serra, una gran coleccionista de arte, que me dijo algo muy importante: «El arte es un idioma que elabora cada artista. Por incomprensible que te pueda parecer, es arte. El artista toma la realidad, la revuelve en sí misma y la suelta de nuevo con su idioma». Eso fue un gran paso para mí y exponer allí me ayudó a confirmar mi apuesta por el mundo del arte.

Y de ahí a Frankfurt.

Los alemanes son muy escuetos y directos. Un CV alemán y uno español no tienen nada que ver. Probé en una galería de Frankfurt y me dijeron que sí. Yo misma me sorprendí porque se vendieron bastante bien mis cuadros y parte de mis obras se las llevaron a Berlín.

Sería emocionante vender tantos cuadros a los alemanes.

Lo más emocionante fue un retrato que hice de una mujer. Me lo encargó su marido, que ya me había comprado alguna obra, y que me facilitó una foto para que le hiciera ese retrato. La mujer estaba enferma y quería inmortalizarla con esa obra. Lo hice lo más grande posible y cuando se lo enseñé a los dos, se abrazaron y empezaron a llorar. No tuvieron que decirme nada. Me sentí muy gratificada.

¿Cómo era ese retrato?

La pinté como una «domine» romana. Hago una figuración práctica, una pintura no demasiado compleja de la que no es preciso hacer necesariamente muchas lecturas. Utiliza una simbología directa que me permite hablar de muchas cosas que me interesan.

¿Por ejemplo?

De la arqueología, de la historia, de las pasiones humanas. Durante una charla en un colegio unos alumnos me preguntaron de qué me gustaría pintar una serie y les dije que me encantaría hacer retratos de las personas del campo. Mi padre es calero de la sierra de Morón y cuando lo veo a la luz del fuego veo una serie de cosas que no había visto nunca. Y las veo también en sus amigos y en mi abuelo. Para mí eso sería algo fascinante, aunque no sea algo novedoso.

Dice que sus cuadros son muy accesibles pero opina que el artista debe olvidarse del público y hacer algo que le guste a él.

Por supuesto. Un artista no tiene que buscar ningún efecto con su obra sino ser honesto. Para crear tienes que sentirte bien y en armonía contigo mismo.

Arte y negocio

¿El arte actual está demasiado mercantilizado?

Hay de todo y veo dos partes. Una es la de los artistas que se adaptan a los gustos de la gente, cosa que entiendo porque todos tenemos que comer, pero la parte que más me interesa es la del arte innato que no se adapta a los gustos imperantes sino que descubre campos nuevos.

¿Cuáles son sus artistas de referencia?

Van Gogh. Creo que hay que tener mucha sensibilidad para entender sus obras y lo que sentía al crearlas. De los actuales me gusta mucho David Hockney. Me fascina su evolución del art-pop a una figuración práctica.

¿Qué le parecen los pintores orgullosos y torturados con los que se suele representar comúnmente el genio artístico?

Me gustan más los artistas cercanos como Hockney. Cuando murió uno de los discípulos de su taller por sobredosis, dejó de pintar. Hizo un paréntesis y sacó a relucir toda su humanidad.

¿En Sevilla no hay mucho interés por el arte actual ni por sus artistas?

No quiero ser tan atrevida y ahí tenemos el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo pero sí que es verdad que noto que aquí se valore mucho el arte barroco pero no se facilita un puente con los artistas actuales. Ojalá ellos pudieran enseñar las obras del Museo de Bellas Artes y visualizaran esos puentes entre ese arte y el actual porque se entendería todo mucho mejor. Málaga lo está haciendo bastante bien, mejor que Sevilla, y veo que organiza muchos encuentros entre pintores. En Sevilla hay buenos pintores, algunos de los cuales están aquí todos los domingos pintando en la puerta del Museo. Me gustaría hacer algo en Sevilla que haga que se valore mucho lo que hacen los artistas locales y se valore nuestro patrimonio.

¿Falta cultura y educación artística en España?

Hay que cambiar la forma en que se cuentan las cosas, se exponen los argumentos y se muestra el patrimonio. Yo entiendo el arte como una pirámide. La forma más directa de acceder al arte cuando eres niño es que sus padres lo lleven a una exposición. Y puedes ver al pintor de tu pueblo o tu ciudad y esa deberia ser tu primer contacto. Y en función del diálogo que mantengas con esa persona será tu siguiente contacto con otros pintores mejores. Y así escalonadamente llegarás a ver y apreciar un Velázquez.

Vocación artística

Es una pintora autodidacta. Estudió Derecho y trabajó como pasante en un abogado antes de dedicarse al mundo artístico.

Supongo que lo dirán todos pero yo empecé a pintar desde pequeña. Siempre me atrajo mucho el dibujo y la pintura. Estudié Derecho por sus salidas laborales aunque la crisis se las llevó casi todas por delante. Durante el tiempo que hice la carrera, no dejé de ver exposiciones y de pintar pero me había prometido a mí misma no hacer nada que me quitara tiempo de estudiar. Cuando terminé la carrera e hice las prácticas en un bufete me llevé una gran decepción.

¿No le gustó o es que se sintió explotada?

Más la segunda. La administración está totalmente cerrada, ante lo cual te puedes jugar tres años de tu vida estudiando unas oposiciones; pero yo preferí apostar por lo que más me gustaba. Había ahorrado algo de dinero, se lo propuse a mis padres, que por supuesto, pusieron el grito en el cielo, e inicié mi carrera como artista. Vendí todos los cuadros de mi primera exposición en el hotel Doña María y eso me animó mucho y seguí pintando y formándome. Visité muchos museos y centros artísticos y leí muchísimo.

¿Qué está preparando ahora?

Estoy haciendo ilustraciones y óleo y voy a preparar una exposición de máscaras de barro blanco y terracota que me gustaría exhibir en Roma.