La sala Atín Aya del Espacio Turina acoge esta exposición
La sala Atín Aya del Espacio Turina acoge esta exposición - J.M. SERRANO

«Ocaña, la pintura travestida», la muestra que pone en valor al artista por encima del personaje

IU pedirá en el pleno que el Ayuntamiento rotule una calle con el nombre del creador

Marta Carrasco
SevillaActualizado:

José Pérez Ocaña (1947-1983), nació en Cantillana un pueblo al que volvía una y otra vez, pero su pueblo le ahogaba y tras hacer la «mili» en Madrid se marchó a Barcelona donde por fin pudo fabricar ese histriónico personaje que fue núcleo de la movida de la época. Usó su personaje para defender los derechos de los homosexuales, y de alguna manera, su obra quedó escondida detrás de las famosas performances realizadas por el artista sevillano.

Desde hoy en la sala Atín Aya del Espacio Turina, se puede visitar la exposición titulada «Ocaña, pintura travestida», que abarca toda su creación y que reúne cerca de ochenta obras, desde 1971 a 1983. Coincidiendo con esta muestra, IUCA anunció ayer que propondrá en el pleno de mañana del Ayuntamiento que se rotule una calle con el nombre del artista sevillano.

Los comisarios de esta exposición son Joaquín Recio y José Naranjo. Este último nacido en Cantillana, hizo su tesis doctoral sobre el pintor de su pueblo. «Conozco de primera mano toda la idiosincracia del pueblo y todo aquello que Ocaña transmitía en sus cuadros», afirma Naranjo.

En Sevilla es la primera vez que se puede ver una retrospectiva de Ocaña con ese alto número de obras. «Se han hecho varias exposiciones. En Córdoba se hizo la primera al año de su muerte y en Madrid, en 1985. Luego hubo otra en Barcelona, realizada por Pedro G. Romero, que se centró en el personaje, las acciones, performances y su carácter reivindicativo como personaje público. Pero Ocaña siempre pretendía anteponer a todo su faceta de pintor, aunque su carácter de activista por los derechos de los homosexuales y toda la parafernalia que él mismo montó, ocultaba su pintura. Estaba pendiente poner en valor al Ocaña pintor, y esa espinita la tenía la familia».

Según José Naranjo, el Ocaña pintor sin el personaje no hubiera existido, ni al revés tampoco. «No se pueden desligar. A veces le presentaban como el pintor travesti y eso no le gustaba. “Hago una exposición y termino hablando de mi personaje”, se lamentaba».

En la exposición «Ocaña, la pintura travestida» se va a ver pintura, también se verán en una sala las performances del artista, «que ayudan a comprender esa pintura». En la primera sala se exponen los retratos, autorretratos y escenas populares. En la segunda, los acrílicos de última factura, «quizás su mejor producción». Finalmente en la tercera, los temas relacionados con la muerte, «un tema muy recurrente en Ocaña, que incluso pintó su propio velatorio, en la obra “Mi velatorio o Premoción” del año 1982».

Su pueblo está muy presente en la exposición. «Tuvo una relación de amor-odio con Cantillana. Quería mucho a su pueblo, pero se tuvo que ir, y no se le valoró hasta que murió. En el pueblo se dieron cuenta de la dimensión de Ocaña cuando toda la prensa nacional se volcó en la noticia», dice Naranjo. Volvía siempre a Cantillana para las fiestas de agosto, y en una de ellas sobrevino la tragedia. «Se hizo un disfraz de sol y una bengala quemó el papel y él salió ardiendo. Fue como si hubiera sido una obra orquestada por el propio Ocaña. Fallece de una hepatitis que se le complica por las quemaduras del incendio».

La mayoría de las obras de la exposición son propiedad de la familia. «Toda la obra en acrílico que se ve por primera vez es de la familia, excepto un cuadro que él regalo al Partido Comunista de Cantillana». La exposición contará con un catálogo que publicará la editorial Atrapasueños.