Paco Perez Valencia expone en la Galeria La Caja China
Paco Perez Valencia expone en la Galeria La Caja China - V. Gómez

Paco Pérez Valencia: «He sido un náufrago de la pintura»

El artista sanluqueño presenta la exposición «El hombre más solo» en la galería La Caja China

Marta Carrasco
SevillaActualizado:

Sobre la cara inequívoca de Paco Molina dibujado en negro, una frase: «el artista nunca se rinde». Y la «escuela Molina» es algo que caló mucho en la formación de Paco Pérez Valencia (Sanlúcar de Barrameda, 1969), un pintor que tras cuatro años de ausencia, de callada existencia en el arte, ha vuelto a colgar sus piezas en la galería La Caja China bajo el revelador título de «El hombre más solo».

Pérez Valencia, creador del proyecto de la «Universidad emocional», con la que ha paseado el arte por empresas, instituciones y lugares alejados habitualmente de la creación, vuelve a exponer con 39 piezas, una de enorme formato, 3,35 x 3,35, «La gran ola negra», donde tuve que meterme doblando el lino del lienzo para poder pintarla». El resto están realizadas en un papel que el artista ha guardado los últimos 25 años, quizás esperando esta oportunidad renovadora.

Dice que la gente le pregunta quien es, «si el extravertido o el que pinta las caras negras. Me ha pasado que he podido contemplar mi trabajo en la soledad del estudio y me he cuestionado toda mi obra». Se fue alejando de su taller, «pintaba pero no como antes, y ahora he vuelto con un trabajo figurativo tras treinta años de abstracción. Estoy otra vez en los veinte años, en el punto de salida de 1988».

Confiesa estar en permanente en crisis, «a pesar de vivir rodeado de gente que me quiere, pero la soledad de los creadores, la mía, es terrible. Me he sentido invisible, he sido un náufrago de la pintura».

De Paco Molina a Luis Gordillo

En 2008 hizo su última individual en Sevilla en la desaparecida galería Isabel Ignacio, y después silencio, salvo alguna colaboración. En 2014, una exposición «sanadora» le devolvió a la pintura. Fue en Huelva, «aquellos dibujos salvaron mi vida», afirma. Tiene dos referentes en su vida artística, Paco Molina, «que un día me dijo que el arte era imposible. Entonces no le creí, y ahora ya lo entiendo. Paco me enseñó lo que es integridad». Y su otra referencia es Luis Gordillo, «cuando monté en el Reina Sofía su exposición «Iceberg tropical», ví cómo era el verdadero placer de pintar, como hacía Luis, con esas pinceladas abruptas y viscerales..., yo que era tan pulcro me lo estaba perdiendo». Dice sentirse como un chaval de 20 años, «sigo siendo luchador, agresivo, combativo, y ese ser entra en colisión con el hombre de 49 más conservador».

Cerraron sus tres galerías y en 2008 nadie llamaba a su puerta, «incluso me preguntaban si había dejado de pintar. Pero no». La Universidad Emocional le ha llevado a otros territorios, «todos hermosos, pero no quería dejar atrás la pintura, quiero morir en mi estudio, y sé que lo haré sólo».

Las obras que presenta son de 2017 y 2018, y toda es absolutamente inédita. «¿Y ahora?»..., «pues no sé, lo único que tengo claro es que voy a seguir pintando. No vuelvo a desaparecer cuatro años, de verdad».