Augusto Ferrer-Dalmau junto a su cuadro «Mannerheim», que se expone en el Círculo de Labradores
Augusto Ferrer-Dalmau junto a su cuadro «Mannerheim», que se expone en el Círculo de Labradores - Vanessa Gómez
Exposición

El pintor Augusto Ferrer-Dalmau volvió a Sevilla con otro lienzo: «Mannerheim»

La obra representa la expedición a China en 1906 del coronel finés del mismo nombre

SevillaActualizado:

Augusto Ferrer-Dalmau, «el pintor de batallas», como se le conoce popularmente, repitió escenario: el Círculo de Labradores de Sevilla, esta ciudad que tanto adora. En octubre del año pasado presentó «La Degollá», la fuerza de la victoria militar que tuvo lugar en Miajadas, un pequeño pueblo de Cáceres en 1809. Allí, se retrataba la fiereza y bravura de los Dragones de Almansa frente al X de cazadores franceses.

Ahora es «Mannerheim», un lienzo muy interesante de grandes dimensiones, casi dos metros de ancho incluido el marco, donde se representa la expedición por China en 1906 del coronel del Ejército ruso que da nombre también al cuadro.

Su objetivo era más científico que militar, aunque los dos conceptos estaban en esa época muy unidos: trazar la cartografía de las fronteras entre dos grandes imperios silenciosos y lejanos que después asombrarían al mundo.

Mannerheim, además, es considerado como uno de los padres de la patria finlandesa. A pesar de haber servido en el Ejército imperial ruso durante décadas, más tarde se convirtió en el héroe de guerra de Finlandia. Fue el símbolo de la lucha finlandesa contra la Rusia soviética durante la Guerra de Invierno, de 1939 a 1940. Aquellos 105 días de obstinada resistencia contra un enemigo enormemente superior le valieron ser aclamado en todo el mundo occidental como el paladín de la libertad.

Augusto Ferrer-Dalmau explicó a ABC que para él este es «un cuadro diplomático», de ahí la presencia en el acto de los cónsules de Rusia y Finlandia, ya que «transmite el entendimiento entre dos países» a través de Carl Gustaf Emil Mannerheim.

«Es un encargo de un particular vinculado con Finlandia y si bien quiso que el retratado fuera su héroe nacional, la temática no me la impuso. Podía haber retratado a Mannerheim en muchas escenas bélicas porque su amplio historial militar es impresionante, pero elegí esta expedición cartográfica porque en aquella época esas tierras eran inhóspitas, apenas existían caminos ni demarcaciones y este hombre se embarcó en la aventura de señalarlos», afirma el pintor que ha rescatado del baúl del olvido el género de la pintura militar.

«Un auténtico caballero»

Ferrer-Dalmau relata cómo «me enamoré de este personaje desde el primer momento, un auténtico caballero, un militar intachable al servicio del Zar de Rusia y de su propia patria, que participó meritoriamente en la guerra ruso-japonesa pero que luego fue capaz de luchar contra los sóviets y permitir la posterior neutralidad de Finlandia».

Otra de las facetas que también le cautivaron de Mannerheim —antes de pintar sus lienzos «el pintor de batallas» se documenta a fondo—, era su faceta como jinete y su amor por los caballos.

María Fidalgo, comisaria de la exposición, elogia esta pintura porque «va más allá del hiper realismo, es pura, con un montón de matices cuando se aprecia de cerca». Además, Fidalgo firmó su libro «Bocetos para la Historia», editado por Planeta, en el que hace un repaso de la Historia de España a través de los dibujos de Ferrer-Dalmau, muchos de ellos inéditos y creados exprofeso para esta obra. La exposición es gratuita y durará hasta el 18 de diciembre.