El pintor Ricardo Cadenas
El pintor Ricardo Cadenas - Juan Flores

Ricardo Cadenas advierte sobre el arte reducido a reclamo «turístico»

El artista sevillano expone la muestra titulada «Pintura postal» en la galería la Caja China

Marta Carrasco
SevillaActualizado:

La exposición se reúne en torno a una serie de cuadros al óleo y collages donde aparecen iconos de famosos comics del siglo XX. Ahí están Spirou o el Marsupilami, que surgen en unos collages que el pintor Ricardo Cadenas ha querido realizar para componer una exposición que se titula «Pintura postal», en la galería La Caja China.

Pintor de la generación de los 80, aquella movida que movió los cimientos del arte sevillano de la época, este artista compartió facultad con Curro González, Abraham Lacalle, Rafael Agredano, Javier Buzón... todos bajo el ala protectora de Paco Molina, al que Cadenas siempre reinvidica y rinde homenaje en esta exposición.

No mostraba sus obras en Sevilla desde 2014. Regresó a su ciudad en tres años después. «Tuve un problema de salud del que afortunadamente he salido, tenía mi casa aquí y volví después de vivir más de veinte años en Madrid. La verdad es que nunca me había ido del todo».

Profesor en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca, «a tiro de AVE siempre», duda cuando se le pregunta si pesa mucho pertenecer a un grupo como el de los 80. «Yo no me siento protagonista. Estoy encantado de haber pasado por aquella eclosión. Lo pasábamos muy bien y trabajábamos con el entusiasmo de la edad. Sí creo que afinidades de tipo estilístico o intelectual, no teníamos. No era un movimiento sino un grupo de amigos. En aquellos tiempos, como ocurre ahora, sí había un reconocimiento de la pintura como disciplina central. Ahora por ejemplo, hay en Sevilla un grupo de artistas de mucha calidad y muy jóvenes».

Actualmente le preocupan cuestiones en torno a la creación como la práctica artística y otras de carácter más social. «Me preocupa que las actividades del arte contemporáneo estén enfocadas como propaganda para un público eminentemente turístico y que cada vez haya menos preocupación por la cultura y más por el espectáculo. Y en cuanto a contenidos, me preocupa que haya prosperado, excesivamente a mi juicio, una idea del arte contemporáneo un tanto excluyente. Se ha impuesto un canon que es aburrido, con todos los matices que queramos darle, y se ha encorsetado un tipo de artista que ha de ser joven y contemporáneo. Y se está haciendo desde el poder, desde los comisarios, museos, y desde el constreñido mercado del arte que hay en España. Ni todo va a ser Duchamp, que por cierto no era nada aburrido, ni todo tiene que ser necesariamente pintura-pintura. Mientras más amplio sea el espectro y más amplio el mercado, mejor».

Aficionado a los toros

Hace años hizo el cartel de temporada taurina de la Real Maestranza, «porque soy aficionado a los toros, es una afición privada». Su pintura está llena de referentes a los iconos del siglo XX en cuanto a comic, literatura, cine... «A mi lo que me mueve hacer estas obras es la inquietud. Tengo la sensación de estar continuamente experimentando. No trabajo como consecuencia de haber asumido un estilo. En esta exposición, el comic sigue apareciendo y me han llovido críticas en ocasiones por incorporar estos iconos, porque a algunos les parece prosaico. Me da igual. No soy un friki del comic, me interesa su imaginario y su incorporación a las artes plásticas, algo clásico en el movimiento pop».

El tributo a esa mitología se vislumbra en muchas obras, pero también su homenaje a Paco Molina, a Miguel Hernández, con una foto del poeta en uno de los cuadros, o al cine de Passolini. «Paco Molina fue quien trajo a esta ciudad aires nuevos, y estan muy conectados con mis inquietudes de ahora. Aprendí mucho de él», asegura.