La artista Silvia Cosío
La artista Silvia Cosío - Raúl Doblado
Arte

Silvia Cosío: «Yo siempre me defino como pintora-lectora»

La artista, que reside en Cortegana, presenta la exposición «San Julián» en la galería Carmen Aranguren Fine Arts

Marta Carrasco
SevillaActualizado:

Silvia Cosío (Celis, Cantabria, 1976), vuelve a Sevilla a presentar su última obra concebida a partir del relato de Gustave Flaubert «La leyenda de San Julián el Hospitalario», presentando en la galería Carmen Aranguren Fine Art, la exposición titulada «San Julián».

Residente desde hace poco tiempo en Cortegana, la artista presenta en esta exposición una serie de 16 lienzos que recorren la vida del santo como excusa para hablar de la sangre, la caza, el deseo, el destino o el crimen en clave de profecía. Juntos a estos lienzos, los retratos de los maestros: Flaubert en dos versiones cuasi fluorescentes y Bataille, como un invitado más a la reunión.

Tras la exposición «El altar de los muertos» en la misma galería en 2016, Silvia Cosío, licenciada en Filolofía Hispánica y en Bellas Artes en la Universidad de Sevilla, regresa al relato para componer sus obras.

«Fue una serie de cosas que coincidieron al tiempo. Por un lado, dí con éste libro, y al mismo tiempo con otro donde aparecía una de las imágenes que es la central del relato, sobre la profecía del ciervo a San Julián, y a esa coincidencia e impacto del texto, se unió que en esos momentos leía un libro de ensayos W.D. Sebald, «Camposanto», en el que en uno de los capítulos se refería a la caza y la desertización en Córcega. El proyecto ahora presentado, comenzó en Diciembre de 2017.

«Yo siempre me defino como pintora lectora porque la fuente de mi inspiración es casi siempre la lectura. Luego, para resolver cuestiones de composición y color, echo mano de pintores que me van a ayudar a solucionar estas cosas, pero la inspiración es la lectura, por eso hice «El altar de los muertos», un homenaje a los que me habían inspirado, casi todos eran retratos de poetas y escritores».

Desde hace un par de meses reside en Cortegana (Huelva), «estoy buscando mi sitio, estoy feliz. Ha sido una elección libre. Yo vivía en Barcelona, y estaba muy bien, pero la cuestión del espacio para trabajar me pesaba mucho, porque es difícil encontrar un espacio grande y tranquilo en una ciudad, y mi pareja y yo pensamos en un sitio cerca de Sevilla. Nos estamos haciendo una casa aquí, un espacio más personal». Para Silvia Cosío, es muy importante tener ese lugar, «porque con la concentración soy un poco obsesiva con el silencio. Después de darle vueltas al tema, de que el ruido de la ciudad me pesaba mucho, a pesar de ser urbanita he decidido que tengo que sacarle más partido al tiempo de trabajo. Además, el pintor necesita medios, y para mí el espacio me da libertad de creación». Ha vivido en Sevilla, Berlín y Barcelona, y ahora quiere abrirse a nuevas experiencias, «necesito una habitación propia, como Virginia Woolf», dice volviendo a la literatura.

En estos momentos, acaba de terminar el proyecto de un libro titulado, «El esqueleto y el fantasma», fruto de una beca del MACBA de Barcelona, y que comenzó en Berlín. «En el libro trato la cuestión de la identidad desde los aspectos fantasmagóricos y estructurales. Cómo se construye el relato que compone nuestra historia, o cómo narramos quienes somos, moviéndome a través de las tres ciudades y volviendo a mi infancia, reflexiono sobre la identidad, sobre todo como artista, qué significa ser artista».

Y como algo más inmediato está inmersa en un proyecto que ha presentado a Cicus, realizado junto al crítico Alfonso Crespo, y basado en la correspondencia entre ambos.