Entrevista
El futuro del empleo: «El concepto de jubilación va a quedar como una pieza de museo»
El analista Alejandro Melamed, especialista en relaciones laborales, presenta su libro 'El futuro del trabajo ya llegó y el trabajo del futuro también'
Melamed sostiene que «la sociedad no se puede permitir la postergación de mano de obra cualificada de personas de 40/50 años o más»
Las profesiones más demandadas durante la próxima década

El mundo laboral ha cambiado en los últimos años como no lo había hecho en las últimas décadas. El desarrollo tecnológico, la irrupción de las start ups y el efecto de Covid ha alterado las relaciones en el trabajo como nunca antes en la historia. ... El argentino Alejandro Melamed es una de las opiniones más reconocida internacionalmente como especialista en el futuro del trabajo, el lado humano de la transformación digital y el liderazgo. Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Buenos Aires y profesor en la Universidad de Salamanca, ha escrito varios libros sobre el tema. Su última obra es 'El futuro del trabajo ya llegó y el trabajo del futuro también'.
-Usted habla de la revolución 4.0 en el mercado laboral, provocada por la irrupción digital de los últimos diez años. ¿Estamos en la mayor revolución de la historia de la humanidad en lo referente al trabajo?
-Cuando hablamos de una revolución, creo que es importante entender a qué se refiere ese término. Una de las definiciones de revolución es cambio brusco en el ámbito social, económico o moral de una sociedad. En esta dirección, creo que evidentemente cada una de las revoluciones, en su momento, fue de un impacto enorme. Respecto a si esta es la mayor o no, creo que está por verse. Lo que sí es seguro es que éste es un momento de quiebra; realmente, lo que está sucediendo está sentando las bases de lo que va a ser el trabajo del futuro. Ahora, también hay que considerar que, entre la primera y segunda revolución pasó un montón de tiempo, entre la segunda y la tercera menos y entre la tercera y la cuarta menos aún, con lo cual ya se está hablando de la revolución X.0 porque es como que permanente vamos a tener nuevas revoluciones ante la emergencia de nuevas tecnologías, ante la emergencia de nuevos fenómenos sociales, pueden generarse nuevas disrupciones. Es muy profundo el cambio que estamos viviendo y muy posiblemente hasta el momento sea la que genera el mayor impacto por la cantidad de personas que están involucradas, que son prácticamente todos los que trabajamos en el mundo.
-¿Puede adelantar, a grandes rasgos, como será el mercado laboral dentro de 15 años?
-Si hace 15 años a cualquier de nosotros nos hubieran dicho que, a través de un teléfono, íbamos a hacer las cosas que estamos haciendo y colaborar de la forma en que estamos colaborando, todos hubiéramos dicho que estamos con algún tipo de problema mental. Desde mi punto de vista, hoy en día es imposible tener certezas de cómo será ese mundo dentro de 15 años. Lo que es seguro es que van a seguir emergiendo nuevas tecnologías pero fundamentalmente nuevas tecnologías sociales, es decir, la manera cómo colaboramos. Mi impresión es que la próxima disrupción tecnológica no será de nuevas tecnologías sino será de la manera en cómo colaboramos entre nosotros y ahí sí me parece que va a ser absolutamente revolucionario. Tal vez una tendencia que sí podemos señalar es que todos vamos a estar cambiando con mucha mayor frecuencia de profesión, con más frecuencia de naturaleza del trabajo. No solamente el qué sino el cómo. No vamos a hablar si el trabajo es hibrido o no sino del grado de hibridez. Acercar las distancias muy posiblemente será uno de los aspectos que marque el mundo laboral. ¡Hace 15 años todavía no se había inventado el teléfono celular inteligente! En 15 años cambió todo: antes íbamos al trabajo; ahora el trabajo va con nosotros a cualquier lugar del mundo.
-La velocidad del desarrollo tecnológico está provocando que gran parte de una generación todavía apta para trabajar no pueda mantener el ritmo de formación. Son los nuevos analfabetos digitales. ¿Puede la sociedad permitirse la postergación de mano de obra cualificada de 40 ó 50 años?
-Hoy en día, definitivamente, la tecnología está impactando en todas las generaciones. Creo que hay una definición de analfabetos digitales que la da Joseph E. Aoun, en su libro 'Robot-Proof', donde él dice que las nuevas alfabetizaciones tienen que ver con los datos, con la tecnología y con lo humano. Es decir, la capacidad de transformar datos en información, la información en inteligencia y, la inteligencia en acción; la segunda, es abrazar las nuevas tecnologías y la tercera tiene que ver con la capacidad de conectarnos con los otros, la empatía, la innovación, la creatividad, el liderazgo, todo lo que tiene que ver con la conexión humana que tenemos. Ahora, yo creo que a medida que las tecnologías vayan avanzando, parte del desafío será ver cómo incluir a todas las personas que integran el mundo laboral. La inclusión intergeneracional es un tema clave y fundamental. Desde ya que la sociedad no se puede permitir la postergación de mano de obra cualificada de personas de 40/50 años o más. Mi hipótesis es que las personas y todas las tendencias dicen, si bien vamos a vivir muchos años más y la expectativa de vida va a crecer, todos nosotros vamos a tener que trabajar muchos años más. Ahí hay dos temas que son muy importantes: la infinidad de oportunidades que se generan en esta población que va a consumir productos y servicios específicos, desde temas de cuidado, vestimentas, de viajes, y temas de educación. Nadie mejor que personas que tengan la vivencia y la experiencia de esa edad para poder generar y diseñar productos y servicios. Por otro lado, se está visualizando que los sistemas de jubilación y pensión, al cambiar las pirámides poblacionales, también van a estar muy complicados. Con lo cual lo cual, la necesidad laboral se va a exceder en muchos años respecto a lo que hoy estamos visualizando.
-Yo trabajé escribiendo a máquina en mi periódico al comienzo de mi carrera profesional. Me quedan diez años de vida laboral. ¿Tengo alguna opción de trabajar hasta jubilarme?
-¡Yo también estudié en la universidad y mis informes y las evaluaciones e investigaciones, todas han sido presentadas con máquinas de escribir! Desde ya que va a haber muchísimas opciones para seguir desarrollando. Creo que el tema de jubilación hoy en día aún sigue teniendo vigencia, mi perspectiva es que va a quedar muy obsoleto. El concepto tradicional era 'trabajo toda una parte de mi vida para poder disfrutarla una vez que me jubile'. La tendencia va a ser 'voy disfrutando de la vida durante todo el tiempo'. El concepto de jubilación va a quedar como una pieza de museo. Y lo que vamos tener que tener es una diferente manera de vincularnos con el trabajo.

Publicación
'El futuro del trabajo ya llegó y el trabajo del futuro también'
Alejandro Melamed
El autor analiza las transformaciones que se están viviendo en el plano laboral en los últimos años
-Usted sostiene que en 2025 se habrán eliminado 85 millones de puestos laborales. Aunque se creen una cantidad similar o superior, es fácil de imaginar que una destrucción de empleo tan drástica provocará una grave crisis económica, ¿no es así?
-Obviamente son proyecciones, estudios que consideran lo que podría suceder. Nadie tiene la certeza. Así como se destruyen 85 millones, se prevé que se van a generar 97 millones de puestos laborales, según dice la misma fuente del Foro Económico Mundial. Con lo cual, hay un superávit de posiciones que se crean sobre las que se destruyen. Pero, atención, el tema tiene que ver con las capacidades que van a desarrollar las personas que forman parte de esos 85 millones de puestos laborales, no tienen la preparación y el nivel que requiere para ocupar alguno de los puestos de los 97 millones que se van a generar. Si nos focalizamos en los 85 y 97, el problema que se está generando es que cada vez hay una mayor brecha entre los que tienen trabajos más precarios y cada vez se van precarizando más y aquellos que tienen los mejores trabajos y cada vez se van demandando más. Entonces, este índice de dispersión entre los mejores y los más precarios creo que es ahí en donde hay que trabajar para evitar esa grave crisis económica. Mi pensamiento es que los estados, las empresas y la sociedad civil tienen que trabajar en conjunto para formar a estas personas que van a quedar desplazadas del mundo laboral por la emergencia de nuevas tecnologías, por diferentes fenómenos vinculados a la evolución.
-Dos de cada tres jóvenes trabajarán en profesiones que no existen aún. ¿Cómo adaptar la formación de estos chicos a unas demandas laborales todavía inciertas?
-Cuando uno trata de analizar qué pasa con esas personas que van a trabajar de aquellas cosas que aún no existen y cuál es la formación que deberían recibir, hay dos cuestiones que son importantes. Por un lado, la capacidad de aprender a aprender. No sabemos qué pero estamos seguros que vamos a tener que aprender rápidamente nuevas cosas, ya sea tecnología, formas de interactuar, cuestiones más relacionales. En este sentido hay un desafío enorme. Por otro lado, se dice que las capacidades son distinguibles muchas veces de las habilidades, muchas veces, las habilidades se requieren para algo de ese momento, mientras que las capacidades son las que trascienden en el tiempo. Parte de lo que tenemos que impulsar en las nuevas generaciones es tratar de fomentar la adhesión a valores que trasciendan en el tiempo. Los valores se desarrollan, llevan mucho tiempo. Si nosotros educamos en valores, si nosotros educamos en temas que tengan que ver con la capacidad de aprendizaje veloz, si educamos de la parte humana, lo tecnológico es lo secundario. Pero en lo que nos diferenciamos los seres humanos, es lo que tenemos que impulsar y podemos incluir la creatividad la innovación, la curiosidad y el pensamiento crítico, que van a trascender en el tiempo y se prevé van a ser necesarias.
-Usted analiza en sus charlas el fenómeno de la robotización, y sostiene que hay trabajos que las máquinas no podrán desempeñar porque no manejan conceptos como la ética, la conciencia o el criterio. ¿Teme que el uso de robots, cuyo crecimiento es inevitable, conllevará una sociedad con menos ética y más inconsciente?
-Respecto si los robots nos llevan a una sociedad con menos ética y más inconsciente, hay dos o tres aspectos que tienen que tener en cuenta quienes diseñan las nuevas tecnologías. Una tiene que ver con la privacidad, la ética y otro es la ciberseguridad. Me parece que en ese sentido hay una especie de necesidad de pacto universal entre las grandes compañías tecnológicas para que tengan el criterio necesario como para poner esas cuestiones sobre la mesa. Una misma tecnología bien utilizada puede ser fantástica; mal utilizada puede ser nefasta. Creo que si no se toman las medidas preventivas correspondientes, nuestra sociedad tiene un riesgo de ir hacia ese lugar. Tengo la confianza que se va a trabajar mientras se va desarrollando el crecimiento de la robotización. Espero y pienso que así va a ocurrir, cada vez va a haber mayor concientización de la necesidad de la ética, de la privacidad, de poder disfrutar de los beneficios de la tecnología y minimizar los riesgos que ella conlleva.
son los puestos de trabajo que se estima que desaparecerán en los próximos años. Se crearán 97 millones en otras profesiones
- También se refiere al concepto de 'repentinización'; en el mercado laboral. ¿La capacidad de adaptación será tan importante como la formación en el mercado laboral?
-Definitivamente la repentización o la capacidad de cambio en velocidad es cada vez más importante. Es como un complemento de la formación técnica. Tenemos que apuntar a dos cuestiones, por un lado las habilidades que son puntuales y para ciertos momentos y las capacidades que transcienden en el tiempo. En ese sentido, creo que la repentización cada vez es más importante porque la exponencialidad de los cambios, nos llevan a que cada uno de nosotros, como profesionales, como personas inmersas en el mundo laboral, tengamos esa capacidad de comprender rápidamente los nuevos fenómenos y tratar de generar las respuestas correspondientes en el menor tiempo posible con el menor costo posible, tanto humano como económico.
-La pandemia impulsó el teletrabajo, pero en España muchas empresas están volviendo al modelo presencial. ¿El teletrabajo resta productividad? ¿Cree que es un fenómeno irreversible o que volveremos a una metodología laboral similar a la anterior al Covid?
Mi opinión es que vamos a ir a un modelo híbrido, pasaremos tiempo en las oficinas y pasaremos tiempo fuera de las oficinas. No creo que volvamos al modelo de la prepandemia. De hecho se dice que los mejores talentos, parte de su criterio de elección, es acerca de dónde van a trabajar y ver con la posibilidad de trabajar de manera remota. Ahora, creo que algo que va a evolucionar es el trabajo desde cualquier lugar. Desde cualquier lugar de la ciudad, cualquier lugar de la provincia, del país, del continente, del mundo. El tema que tenemos ahí es muy importante porque está relacionado con la necesidad de generar las medidas tanto legales, impositivas, de condición legal, médicas, de cobertura para esas personas. La pregunta no es si vamos a ser híbridos o no híbridos sino qué clase de hibridez.
-Usted es argentino y conoce bien España. ¿Qué diferencias advierte entre la forma de trabajar en un país y en otro?
-Cuando uno compara a cómo se trabaja en Argentina y España visualiza que hay muchas similitudes. Muchas de las personas que integran en el grupo de personas que trabajan son parte de la herencia española y obviamente hay muchos descendientes de españoles. Sin embargo, en Argentina hay una actitud muy diferente respecto a lo que es la improvisación. Me parece que en España hay mayor organización. Visualizo que en muchos sectores españoles no es menor, un alto porcentajes de las personas en España que trabajan en pequeñas y medianas empresas, algo que en Argentina es menor. Hay un diferencia sustancial creo que el pensamiento jerárquico en España está más arraigado que en muchos sectores de argentina. Lo que hablamos de la improvisación es porque Argentina es un país que, con una velocidad increíble, pasa muy rápido de un estado a otro. Es un país sumamente estable-inestable, de tener crisis crisis crisis muy recurrentes. En España no necesariamente sucede. Increíblemente estas competencias que desarrollamos los argentinos de enfrentar tantas dificultades de manera continua y seguir sobreviviendo, nos permite tener una oportunidad en otros lugares como España u otros países europeos, donde es valorada esa capacidad de responder rápidamente ante situaciones cambiantes. Hay muchas similitudes entre las formas de trabajo de los argentinos y de los españoles pero cada uno tiene su rasgo distintivo. Me parece que la mejor combinación es la complementación entre la capacidad de la respuesta tan veloz de los argentinos, con cierta rigurosidad y ciertos niveles de confort, tecnológico y de infraestructura que hay en España.
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