Proyecto «WEGO», de MVRDV
Proyecto «WEGO», de MVRDV
DISEÑO

Eindhoven «estira» el diseño todo lo posible

El pasado industrial de Eindhoven justifica que la Semana del Diseño Holandés tenga lugar en esta urbe de los Países Bajos y no en la capital. Los resultados de su última edición demuestran la fortaleza y creatividad de la técnica

EINDHOVEN (HOLANDA)Actualizado:

Contrariamente a lo que se pudiera pensar, la semana del diseño holandés no ocurre en Ámsterdam sino en Eindhoven. Las razones son varias, entre ellas, el pasado industrial de esta ciudad, donde Philips tiene su centro de operaciones, y la existencia de la Eindhoven Design Academy, de donde ha salido un altísimo número de diseñadores importantes que con sus proyectos están cambiando el mundo con nuevos modos de pensar y ejercer la disciplina.

Este año el tema elegido por la Dutch Design Foundation, la organización detrás de la semana del diseño, ha sido «Strecht», en referencia a la flexibilidad mental que requiere enfrentarse a todas las innovadoras ideas que allí se ven. La exposición que realiza la Design Academy durante esos días es un punto de encuentro fundamental para observar lo que está pasando en el diseño de vanguardia.

Latas, ladrillos, comida...

En esta ocasión vimos muchos proyectos que despertaron la curiosidad, como «Paperthin», de Lauren Leerdam ,que encuentra nuevas aplicaciones para la tecnología de hacer latas en unos taburetes hechos de una lámina metálica tan fina como el papel; «Standing Textiles», de Fransje Gimbrere, una serie de muebles tejidos, de apariencia frágil que en realidad son robustos como para el uso diario; los «Dining Toys» de Roxanne Brennen, que inventa elementos para propiciar nuevas formas de disfrutar del placer de la comida; o «Courant d’air», de Océane Romanet, un sistema básico de refrigeración a partir de ladrillos porosos que dejan evaporar el agua.

El lema de este año del festival es «Strecht», en referencia a la flexibilidad mental que requiere enfrentarse a todas las innovadoras ideas que allí se ven

También el Van Abbemuseum se remitió a antiguos alumnos de esa escuela para observar en la exposición «Traces» cómo lo que el diseño significa cambia a lo largo de las generaciones: desde su importancia a la hora de satisfacer una función, a la presencia de la belleza o su uso como una forma de intervención política y social. Otro lugar que siempre aglutina interesantes diseñadores es Kazerne, un espacio espectacular que funciona como restaurante, tienda y salas de exposiciones donde vimos, entre otras, la muestra «New Icons-Rietveld now» («Nuevos iconos, Rietveldt ahora»), un repaso por quiénes son los diseñadores más innovadores de 2017 partiendo de esta premisa: Si Rietveld estuviera vivo, ¿qué estaría haciendo ahora? Maarten Baas, Joost van Bleiswijk o Christien Meindertsma son algunos de los autores que allí vimos.

Proyecto «A World of Sand», de AtelierNL
Proyecto «A World of Sand», de AtelierNL

Otro destino favorito para ver el trabajo de diseñadores emergentes es el llamado Sectie-C, donde muchos de ellos tienen sus estudios y talleres, entre ellos, dos españoles: Lucas Muñoz y Nacho Carbonell. Con obra de muchos de ellos se organizó la colectiva «The Entrance», mostrando gran variedad de proyectos. Destacaba la pieza creada para el evento por el talentosísimo Jelle Mastenbroek, una máquina a la que se echaba monedas y hacía sonar música creada a partir de sonidos que se generaban en distintos puntos del espacio, con un resultado apabullante.

En un párking bajo tierra

En otro lugar muy distinto, un párking bajo tierra, vimos la exposición organizada por Core Studio bajo el nombre de «Hardcore»: una muestra de muebles y objetos que, bajo el lema de lo «contra-digital», mostraba piezas con cierto aire industrial, en las que lo físico supera a lo químico, la materialidad como respuesta a lo digital. El «sillón OFIS», de Lucas Muñoz, realizado a partir de tubos de ventilación, formaba parte de esta muestra y transmitía una estética «bruta» y delicada a la vez, la de quien trabaja con las manos en la masa y sensibilidad en la mente. Muy comentado fue el proyecto de los arquitectos de MVRDV, cuya instalación habitable «(W)EGO», en Markplein, exploraba la idea de un posible proceso de diseño de construcción flexible en el que se tomen en cuenta los deseos de los usuarios y en el que el resultado final sea la consecuencia de las negociaciones entre ellos a partir de un proceso participativo.

El proyecto más fascinante fue el de Atelier NL,«To see a world in a grain of sand», un estudio de la diversidad del mundo expresada a través del cristal

Como siempre, Wendy Plop, la comisaria de Dutch Invertuals, sorprendió con «Fundamentals», una exposición que mostraba una pieza de cada uno de los 45 diseñadores participantes –entre los que estaban Odd Matter, Max Lipsey, OS&OOS, Sigve Knutson o Daphna Laurens–, acompañadas de pequeñas colecciones de objetos recolectados en sus estudios: fundamentos, fuentes de inspiración y referencias, a veces origen de las piezas expuestas.

Pero el proyecto más fascinante fue el de AtelierNL (Nadine Sterk y Lonny van Ryswyck) , «To see a world in a grain of sand», un estudio de la diversidad del mundo expresada en el cristal de distintas tonalidades y opacidad, resultado de su elaboración a partir de arena de distintas localizaciones (muchas personas mandaron muestras de todos los rincones del planeta). El proyecto adquirió además un matiz emocional, ya que los recolectores tuvieron la oportunidad de contar los motivos que les conectaban a ese lugar. Cada grano de arena tenía una historia que contar.

«Formworks», de Mieke Meijer
«Formworks», de Mieke Meijer