Instalación «Sisal Sanctum», de Fernando Laposse, para CitizenM
Instalación «Sisal Sanctum», de Fernando Laposse, para CitizenM
Diseño

Londres le diseña un futuro a la basura

Si hubo un «leitmotiv» que recorrió varios ámbitos de la última Semana del Diseño de Londres –que incluye una bienal, varias ferias de mayor o menor calibre, y cientos de exposiciones–, fue el problema de los residuos y su posible solución

LONDRESActualizado:

No será porque no se lo hayamos venido diciendo desde hace tiempo, que el mundo está patas arriba y que empieza a ser más que una prioridad, una urgencia, saber cómo vamos a resolver el asunto de los plásticos y con qué otros materiales lo vamos sustituir. Si hubo un «leitmotiv» que recorrió varios ámbitos de la semana del diseño de Londres –que incluye una Bienal, varias ferias de mayor o menor calibre, y cientos de exposiciones por la ciudad–, fue este problema y su posible solución.

Lo vimos en la exposición de los Beazley Designs of the Year del Design Museum, donde los mejores proyectos del año fueron seleccionados por Aric Chen, un comisario de los que donde ponen el ojo ponen la bala. Por ejemplo, el trabajo de Shahar Livne, que imagina un futuro en el que las montañas de plástico acumulado se convierten en lugar donde excavar material para nuevos productos; o el proyecto «Ore Streams», de Formafantasma, que se basa en un estudio que dice que para el año 2080 la mayor parte de nuestros metales saldrán de productos ya existentes.

Propuestas extremas

Las propuestas pueden ser tan extremas como la campaña impulsada por Plastic Oceans Foundations con LADbible, que promueve declarar la gran isla de plástico que flota en el Pacífico –y que tiene el tamaño de Francia– un país provisto de pasaporte, sellos y moneda. «Trash Isles» (Islas Basura) tendría entonces que ser reconocido por las Naciones Unidas como país y por tanto dejaría de ser una masa flotante en aguas internacionales de la que nadie se ocupa porque nadie quiere responsabilizarse de ella.

La escasez de agua. Tomen nota de este último asunto porque se avecinan infinidad de proyectos al respecto

El plástico –o, mejor, el post-plástico– era el tema central también de la exposición «PlasticScene», comisariada por Laura Houseley, y que recogía un montón de ejemplos en los que jóvenes diseñadores han aplicado su sapiencia en inventar materiales nuevos a partir del reciclado de los viejos. Studio Ilio hace muebles a partir del polvo de nylon generado de los residuos de la impresión 3D; Kim Markel fabrica jarrones a partir de resinas recicladas; Jorge Penadés realiza objetos utilizando elementos de poliestireno de embalaje; Chris Pearce reutiliza el plástico de las botellas de leche para hacer «chandeliers»; Dirk van der Kooij usa varios componentes en sus impresiones en 3D. Uno de ellos es un policarbonato que se hace a partir de antiguos CDs... En fin, la lista es larga y preñada de toda clase de ideas que nos invitan a pensar que hay razones para ser optimistas.

Butaca «Skytrap», de Daniel Liebeskind, para David Gill
Butaca «Skytrap», de Daniel Liebeskind, para David Gill

Y aun otro grupo de exposiciones incidían sobre el asunto, no sólo del plástico sino de los materiales, vistos de un modo más amplio, en el Brompton Design District. «Material Consequences» era el tema central, y allí se mostraron diversas respuestas al problema de la escasez de materiales que se avecina, desde la nueva generación de bioplásticos usada por NUATAN a la mezcla de resinas y lino empleada por Thomas Buchanan, o la mazorca de maíz mexicana usada por Fernando Laposse, que también hizo una impactante instalación a base de sisal en el hotel CitizenM.

Un nuevo libro sobre el tema titulado «Why Materials Matter» se presentó con una exposición de sujetalibros creados por distintos diseñadores, cada uno usando un material de post-consumo de invención propia. Incluso la Bienal de Diseño que tenía lugar este año en Somerset House por segunda vez fue un caldo de cultivo para llamar la atención sobre este tipo de problemas relacionados con las materias primas, los plásticos, el cambio climático o la escasez de agua. Tomen nota de este último asunto porque se avecinan infinidad de proyectos al respecto.

¿Y las novedades?

Y si echaban de menos que les contáramos algo de productos nuevos, tres galerías de diseño llamaron nuestra atención. En primer lugar, David Gill, que presentó la primera colección de muebles del arquitecto Daniel Libeskind, que explora diversos materiales y con piezas como la geométrica/asimétrica butaca «Skytrap», una pieza escultural que tiene todos los ingredientes para convertirse en un clásico: intriga, potencia y un lenguaje muy personal.

LADbible promueve declarar la gran isla de plástico que flota en el Pacífico –y que tiene el tamaño de Francia– un país provisto de pasaporte, sellos y moneda

En la galería Fumi, que cumplía diez años, vimos una retrospectiva muy acertadamente seleccionada por Libby Sellers en la que destacaban piezas de buen tamaño, como algunas creadas por Max Lamb, y otras pequeñas como las exquisitas cajas hechas en laca «urushi», de Lara Bohinc. Y en Aram vimos el proyecto «Hilos invisibles», de Matteo Fogale, resultado de una residencia que el diseñador hizo en la Casa Vilamajó, en Uruguay, y en la que invitó a varios diseñadores locales a diseñar muebles para la vivienda inspirados en sus archivos. Un trabajo sorprendente y excepcional.

Para reconciliarnos con el mundo de los objetos, en el museo Victoria and Albert hicimos un tour por el dibujo en «Taking Liberties» con «Workshop for Potential Design» (Tetsuo Mukai y Bernadette Deddens), un recorrido por diez objetos del museo que obligaba a la reflexión, a la consideración sobre el modo en que están hechas las cosas. Muchas cuestiones surgieron de ese paseo, muchas preguntas que se hicieron fuertes en nuestra mente a partir de la observación de los objetos, su relación con otros a priori sin vinculación directa y que nos puso en perspectiva respecto a la avalancha de información recibida anteriormente.

Lámparas del proyecto «Hilos invisibles», de Matteo Fogale
Lámparas del proyecto «Hilos invisibles», de Matteo Fogale