Guillaume Long alimenta su pasión por la gastronomía a través del cómic
El dibujante y guionista de cómics Guillaume Long durante su visita a Madrid - P. M. P.
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Guillaume Long alimenta su pasión por la gastronomía a través del cómic

Historietista y gastrónomo, presenta «A comer y a beber», versión en papel del blog que posee en la edición digital de «Le Monde»

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Hay que tener cuidado con él: en cualquier momento uno puede acabar siendo un personaje de sus viñetas. Guillaume Long (Ginebra, 1977) toma constantes notas, en forma de dibujos, para alimentar el blog sobre gastronomía que posee desde 2009 en la web de «Le Monde».

De esta forma ha logrado aunar sus dos grandes pasiones: el cómic y la cocina. Un verdadero afortunado que acaba de publicar en España una recopilación de sus trabajos para la edición digital del diario francés, titulada igual que el blog, «A comer y a beber» ( Sins Entido). En él encontramos recetas, trucos, recomendaciones (o lo contrario) de productos y restaurantes, diarios de viajes... Todo ello contado con buen humor y buen gusto.

Por ejemplo, uno de los primeros capítulos sirve para explicar cómo preparar un buen café. Imprescindibles, entre otros objetos, una cafetera italiana y un matamoscas. El segundo artilugio es para atizar a aquel que ose añadir azúcar al brebaje. Y, realmente, delante de Guillaume uno se siente cohibido si quiere echar un par de azucarillos al café con leche, como ocurrió durante la entrevista, realizada ante un exquisito desayuno servido en Olivia te Cuida (Santa Teresa, 8, Madrid). «No he traído el matamoscas», tranquilizó a los presentes el historietista y explorador de sabores.

¿Como se han tomado los críticos sesudos esta forma tan poco ortodoxa de hablar de gastronomía?.

Yo no me considero en absoluto un crítico. Mi principal línea profesional es ser autor de cómics, aunque me han llegado noticias de chefs de París y de Burdeos que les gusta mi blog y que lo suelen leer.

¿Esta labor le deja tiempo para seguir escribiendo cómics?

«Una sola historieta de mi blog me lleva varios días»

No. Desde que empecé con esto en 2009, me ocupa todo el tiempo. En Francia ya ha salido el segundo volumen de «A comer y a beber», y la idea es que haya tres. Pero me lo voy a tomar con más calma, porque quiero dedicarme a cosas que había dejado de lado, como, por ejemplo, la ilustración de libros infantiles y juveniles. Hacer una sola historieta de mi blog me puede llevar varios días, entre el guión y los dibujos.

¿Qué le está pareciendo la gastronomía española?

Anoche cené muy bien, estuve de tapas y comí gambas al ajillo, que me encantaron. De hecho es la cuarta vez que vengo a Madrid, pero reconozco que las primeras veces fui a sitios como el Museo del Jamón, con menos solera, tal vez.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido?

«Lo que me encanta de la cocina española es el jamón»

Sorprenderme, pocas cosas, porque somos vecinos y todo es muy parecido. Además, tengo ascendencia española, así que algo de cocina española siempre ha habido en mi casa. Lo que me encanta, sobre todo, es el jamón.

¿Qué opina de los programas tipo «Infierno en la cocina»?

No lo conozco. No tengo televisión en casa. Sé de ciertos programas en Francia, como «Top chef» y «MasterChef», que no me gustan demasiado porque están mucho más centrados en lo que es la parafernalia, en el espectáculo, que en la cocina en sí. Una vez hice una historieta sobre la elaboración de una tarta de ruibarbo caricaturizando ese estilo.

¿Cuántas visitas que tiene su blog?

Cuando empecé podía tener una media de 10.000 visitas diarias, y si lo ponían en la portada de la edición digital, ese día podía llegar a 40.000. Estos últimos meses he estado más dedicado a la edición del libro, y va del orden de 5.000-8.000 al día.

¿Cómo cree que está afectando el mundo digital al mundo del cómic?

Cuando empecé en el 2003, el tema de los blogs estaba en pañales. He ido experimentando su crecimiento, y ese cambio está muy bien, porque permite que todo el mundo tenga la oportunidad de mostrar su obra y su trabajo, pero al mismo tiempo se crea un maremágnum donde es difícil distinguir lo bueno de lo peor, y además la tendencia suele ir hacia abajo, en lugar de hacia la calidad. El hecho de que en Francia prácticamente hayan desaparecido todas las publicaciones dedicadas a los cómics, hace que mi labor en «Le Monde», por el que recibo una cantidad de dinero, sustituya ese trabajo que ya no puedo hacer. Ya no hay mercado de publicaciones ni revistas.

Pues si eso pasa en Francia, imagínese en España.

Pues sí.

¿Que autores de cómics admira?

Blutch, Christophe Blain, Dumontheil, Manuele Fior...

¿Qué autor es el que más le ha influido en el estilo?

Quino.

¿Y del mundo de los superhéroes? ¿Qué opina?

He ido a ver alguna película al cine, porque me parecen entretenidas, pero lo mío es la línea franco belga. Para seguir el mundo de los superhéroes hay que estar muy metido, y nunca me ha interesado. «Watchmen» es el único caso, pero no son superhéroes al uso, de la factoría Marvel.

En general, ¿qué le parece cómo se ha reflejado el cómic en el cine?

«Si me ha gustado un cómic, no voy a verlo al cine»

Si me ha gustado un cómic no voy a verlo al cine, porque suelo salir muy decepcionado, aunque reconozco que hay excepciones, como «Sin City». Me gustó mucho más la película que la novela gráfica.

¿Y otros autores americanos, como Daniel Clowes?

Daniel Clowes me interesa mucho, incluso los derroteros que está tomando en la actualidad. De todas maneras, lo que menos me gusta de él es «Ghost World», porque es lo más convencional que ha hecho. Me gustan más historias como «Como un guante de seda forjada en hierro». También me interesó la serie «Agujero negro», de Charles Burns, también porque está muy alejado de lo que yo hago. Me gusta leer autores que hacen cosas que yo no hago, porque no sé cómo hacerlo. Sin embargo, cómics autobiográficos o más cercanos a mi estilo no los leo.

¿Y que piensa de una cocina también alejada a la suya como la de Ferrán Adriá?

«Hace poco estuve en un restaurante de cocina molecular y salí decepcionado»

A mí lo que más me atrae es la cocina de ámbito familiar, y con ingredientes sencillos. Hace poco estuve en un restaurante de ese tipo, de cocina molecular, en Lyon, que es donde vivo, y salí bastante decepcionado. Aparte de que la cantidad dejaba mucho que desear, porque a mí me gusta que la comida sea copiosa, la calidad tampoco me pareció algo reseñable. Cada vez que me hacen esa pregunta, lo que ocurre a menudo, me resulta un poco perturbador, porque no entiendo por qué mi opinión puede ser importante al respecto a la cocina molecular, porque yo me siento mucho más cercano al otro tipo de cocina, de andar por casa, como quién dice.