Ildefonso Falcones: «A Sevilla le costó entrar en la Ilustración»
Un momento del Aula de Cultura de ABC de Sevilla, ayer en el hotel Alfonso XIII - j. m. serrano
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Ildefonso Falcones: «A Sevilla le costó entrar en la Ilustración»

El escritor presentó ayer en el Aula de Cultura de ABC de Sevilla su última novela, «La reina descalza»

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El Aula de Cultura de ABC, que patrocina el Banco de Sabadell y la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, finalizó ayer su curso, que retomará a partir del próximo otoño, con uno de los autores que, sin duda, ha sabido dar con la clave del éxito literario. Así lo reflejó en la presentación de Ildefonso Falcones el director de este Aula, Francisco Robles, quien recordó el hito que en 2006 supuso «La catedral del mar», la primera novela de este escritor y abogado publicada en más de 40 países y con millones de libros vendidos.

Tras «La mano de Fátima», su segunda novela, Falcones presentó ayer en Sevilla «La reina descalza» (Grijalbo) en unas fechas coincidentes con la celebración en Triana de la Velá de Santa Ana. Robles quiso significar este dato pues, casualidades o no del destino, la trama de la narración discurre, una mitad, en el arrabal trianero y, la otra, en el Madrid de mediados del XVIII. Entre estos dos escenarios se desarrollará la historia de una mujer negra, una esclava cubana, llamada Caridad, y la de una gitana, Milagros; el relato de cómo una va ganando libertad y la otra va perdiéndola..., una novela, en definitiva, «de pasiones», como la describió su autor. Y en medio de todo ello, la presencia del flamenco, de la forja, del contrabando, el retrato de una época y de unas costumbres.

Tres años en escribirla

En una distendida conversación con Francisco Robles, y atendiendo a preguntas del público, Falcones reconoció su gusto por la etapa de finales del siglo XVIII y principios del XIX y por el tema de la esclavitud negra y el cultivo del azúcar, aunque se le hizo un poco cuesta arriba escribir sobre Cuba, por lo que decidió traer a España a la esclava cubana y a la música. Se propuso entonces hablar «de la creación del flamenco y para ello hay que hacerlo también de los gitanos, de Triana...», explicó el escritor, quien confesó que ha tardado tres años en dar forma a esta novela para la que se ha documentado a fondo. «Detrás -dijo- puede haber la lectura de 150 libros; los que leemos novela histórica tenemos derecho a que cuando cerremos un libro, lo que hayamos leído sea verdad».

Ildefonso Falcones aseguró que lo que persigue con «La reina descalza», que ya va por su séptima edición, es, sobre todo, entretener y no tuvo empacho en reivindicar el costumbrismo, el retrato de curiosidades de una etapa histórica, enlazadas con el relato de amores, pasiones y aventuras. En este sentido, indicó que la Sevilla que aparece en sus páginas es la de mediados del XVIII, la que ha perdido el monopolio del comercio con las Indias, «un ciudad en la que nos encontramos otra vez con la Iglesia y que es un reducto en el que se vuelve a la limosna. En aquella Sevilla, la gente dejaba de trabajar porque le era más cómodo pedir limosna... A Sevilla -apuntó- le costó entrar en la época de la Ilustración».

Según explicó, en el siglo XVIII minorías sociales como la que representaban los gitanos sufrieron una dura persecución. «El marqués de la Ensenada decide exterminarlos y detiene a todos los gitanos de España el mismo día; a los hombres los manda a realizar trabajos forzados y a las mujeres y menores a cárceles de por vida. Ese fue el trato que dio la Ilustración a los gitanos».

El mundo de los gitanos

Falcones se refirió también a los testimonios sobre la relación que existió entre los nobles y los gitanos, «el espíritu de libertad, de trashumancia, que mueve a este mundo atraía al poderoso y, a partir de ahí, los defenderán». Dentro de este contexto, el cante y el baile tendrán un papel importante. «Sea el pre-flamenco o el flamenco, lo cierto es que en aquella época existen suficientes referencias de que los gitanos iban a bailar a los saraos de los principales y se les pagaba por ello», señaló Falcones, quien destacó que «las comunidades que han sido injustamente tratadas siempre llegan a la música». De hecho, según comentó, «el hilo argumental de la novela es la fusión de la música negra con la gitana, representada por los gitanos de Triana, donde en 1750 había unas comunidades muy importantes dedicadas a la herrería. No existían los medios técnicos de hoy en día y ellos tenían el don de saber cuando el hierro estaba preparado para ser forjado», concluyó.