El palacio de los sueños
José Luis Serrano, autor de «La Alhambra de Salomón», con el paisaje de Granada al fondo - ABC

El palacio de los sueños

«La Alhambra de Salomón», de José Luis Serrano, reedifica la historia de la mítica ciudadela

Actualizado:

Bajo cada piedra de la milenaria Alhambra se esconde un tesoro. Bajo cada piedra rojiza de este excelso y sentimental coloso asoma un hilo del que tirar para devanar la madeja de la historia, un hilo sutil y aventurado con el que trenzar los bucles de la leyenda. Reyes, sultanes, princesas, visires, eunucos, esclavas, autómatas de Medina Azahara, judíos, andalusíes, árabes, mercenarios castellanos o catalanes, poblaron las mansiones y las mazmorras de estos singulares y centenarios edificios, repletos de magia, de ensoñación, de idas y venidas de los corazones y de las almas.

Granada, la mítica Gara Anat, que fundaron exiliados judíos hace veinte siglos, cumple ahora un milenio de existencia como reino. El momento parece perfecto para desenredar esos bucles de la leyenda y la memoria. Porque hablamos de una leyenda cuyo primer protagonista es el judío Samuel Negrela, niño judío de clase media pero educado primorosamente en todas las sabidurías de su tiempo, el siglo XI, llamado por Yahvé y que llegará a ser uno de los hombres más poderosos de su época y decisivo visir en el nacimiento del reino granadino. A su lado, la joven Ilbia, hija también de judía pero de padre muladí (cristiano convertido al Islam) que llegará a ser la mejor ingeniera y arquitecta de entonces.

Entre los dos, surgirá el amor y surgirá una especialísima pasión: ambos son los elegidos para construir un templo dedicado a Salomón en los terrenos que hoy ocupa la Alhambra, una Alhambra antes de la Alhambra, ingredientes precisamente de "La Alhambra de Salomón" (Roca Editorial), nueva novela de José Luis Serrano, autor de la aplaudida "Zawi" (2006, diez mil ejemplares vendidos), una obra que nos transmite todas las ciencias y las esencias de ese siglo XI, su vida cotidiana, sus batallas de taifas, sus amores,sus genios creadores como Yehudah Gabirol y Ibn Hazm, los primeros progromos contra la gente hebrea, sus bodas y sus funerales, sus ungüentos y medicinas, sus partos y sus fallecimientos.

Literatura e historia

José Luis Serrano o explica que "prefiere la literatura a la historia" y que su principal deseo es "contar cosas como me las contaba mi madre" antes que redactar un tratado histórico. "Lo que yo quería es que esta novela ofreciera a los lectores arrabales y atardeceres, que crean que están cenando con Ilbia, la protagonista, en Salobreña, a orillas del Mediterráneo, que imaginen que han estado en una boda en La Alhambra. Lo que quiero es seguir contando las historias de la gran epopeya andaluza".

Como subraya Serrano, "la Alhambra no es un monumento, es toda una gran ciudadela, levantada según la proporción áurea de la belleza que se remonta a la tradición pitagórica y al número mágico, 1,68150". El autor también destaca que "la Historia no habla de las mujeres ni de los pobres", y su obra, además de personajes históricos como el rabino y visir Samuel Negrela, que quiere "levantar un proyecto político salomónico en Granada", igualmente recrea un creíble repertorio de "personajes ficticios pero no inverosímiles" y asegura que "quien mire la Alhambra con las gafas de los moros y cristianos se equivoca, lo que existían eran los ricos y los pobres, y aun siendo el siglo XI, una pequeña clase media como la que crió y educó a Samuel", un siglo XI en el que "tampoco sería de extrañar que existieran mujeres como Ilbia, cultas y educadas, que no llevaban velo y podían ser arquitectos, poetisas, músicos, matemáticas, ingenieras...".

En este sentido, José Luis Serrano certifica la importancia de la cultura andalusí y recuerda un hecho tajante: "En el año 1002, Córdoba tenía un millón de habitantes". Finalmente, el autor de "La Alhambra de Salomón" destaca que "mi novela pertenece a un género extraño, que es la épica, pero no solo la épica de los conflictos bélicos y las batallas, sino también de esas grandes batallas que tienen lugar para luchar por la vida".

Cada piedra de la Alhambra guarda un secreto y un hilo mágico con el que tirar de la historia como ha hecho José Luis Serrano en su novela, un libro que nos descubre y nos emociona al contarnos, casi como su madre, como era aquel Al Ándalus del año 1000, una única cultura con tres religiones.