María Dueñas, fotografiada en una bodega de Jerez de la Frontera, escenario de su última novela
María Dueñas, fotografiada en una bodega de Jerez de la Frontera, escenario de su última novela - LUIS SERRANO

María Dueñas: «En España no hay medidas serias para combatir la piratería»

La autora de «El tiempo entre costuras» regresa con su tercera novela, «La templanza», que esta semana desembarca en las librerías con una tirada inicial de 500.000 ejemplares

Actualizado:

Pasear de la mano de un autor por los escenarios de su novela es como traspasar la mágica barrera que separa la realidad de la ficción. Desprovisto de la incertidumbre del folio en blanco, conocedor del final de la historia que quería contar, el escritor se relaja y disfruta, como un lector más, de la trama por él construida. Así, exactamente, se siente María Dueñas (Puertollano, 1964) recorriendo las calles de Jerez de la Frontera.

En la ciudad gaditana transcurre, en parte, «La Templanza» (Planeta), tercera novela de la autora de «El tiempo entre costuras». Después de vender más de millón y medio de ejemplares y conquistar a lectores (y espectadores) de todo el mundo, Dueñas ha buceado en la cultura del comercio del vino de finales del siglo XIX para contar la historia (de amor) de Mauro Larrea y Soledad Montalvo.

-La última vez que charlamos, en septiembre de 2012, acababa de publicar «Misión olvido» y le pregunté si ya tenía en mente la idea de una nueva novela. Me dijo que no. ¿Cómo surge la historia de «La templanza»?

-Surge un poco por esa época, pero ya viene sobre un terreno abonado: siempre me había gustado el mundo del vino, el sur, el jerez, y siempre me había parecido muy seductora esa vinculación del comercio del vino con Inglaterra.

-Elige, además, tres escenarios muy españoles: México, La Habana y Jerez.

- Tengo claro que quiero escribir un libro sobre el jerez y empiezo a explorar su mundo a lo largo de la historia. Descubro que en el siglo XIX empiezan a llegar a Jerez indianos con fortunas dispuestos a invertir en España. Decido que mi protagonista va a ser uno de ellos, pero quiero darle una vuelta de tuerca: viene con la fachada de un indiano al uso, pero no lo es. Necesito un pasado y me voy a México a dárselo, y en el camino de vuelta paso por Cuba, porque me apetecía establecer ese contraste entre las colonias independientes y Cuba, que era la perla de las Antillas.

-Un acontecimiento fortuito, como es que aparezca alguien en tu vida, lo trastoca toda. Es parecido a lo que le pasó a usted con la escritura.

-Pero no tanto. Me cambió la vida, pero relativamente. No me han cambiado los puntales sustanciales de mi vida. Me ha cambiado la dimensión profesional.

-A nivel personal, sigue siendo la misma María Dueñas que hace diez años.

-Yo creo que sí. Seis años más vieja que cuando publiqué «El tiempo entre costuras», con lo que ello conlleva, de bueno y de malo. Son seis años más en el cuerpo, y en el alma. No paras de crecer, ganas en lucidez… Pero lo pilares básicos están donde estaban.

-Durante la elaboración de la novela sufrió dos pérdidas importantes, como fueron las de su hermano y su madre.

-Sí, pero no han influido en la escritura. Han influido en mí, por supuesto.

-¿Y no han influido en el proceso de escritura?

-Pues no, más allá de que he tenido que combinar lo personal con lo profesional, pero creo que no se pueden mezclar. No ha permeado una cosa en otra. Ellos lo que querrían es ver esta novela terminada, que por desgracia no la han visto, y que yo siguiera para adelante.

-Me da la sensación de que tiene muy clara cuál es la línea que separa lo personal de lo profesional.

-Sí, yo creo que sí, que a mis 50 años la tengo clara, si no... sería para volverme loca.

-Yo creo que no es una cuestión de edad.

-Bueno, yo soy muy pragmática, sé cuánto puedo dar de mí en cada cosa. Tengo las fronteras bastante claras. Tampoco me quiero blindar, no quiero establecer una coraza en mi vida personal y que no se me conozca por nada más que mi firma en el libro.

- Es que eso es imposible.

-Es imposible, pero podría pelear por ello. No me importa que se me conozca como ser humano, pero hasta cierto punto; a partir de entonces yo ya pongo una barrera.

-Planeta apuesta fuerte con esta novela, con una tirada de 500.000 ejemplares, distribución en 19 países, traducción en marcha en Francia y Estados Unidos… Son cifras que marean.

- Sí, yo reconozco que son unas cifras muy grandes, apabullantes. Pero si deciden apostar así es porque confían en que hay un potencial. Desde luego, la decisión final está en los lectores, pero si ya hay detrás ese respaldo me siento protegida. A mí me reconforta y satisface, pero también es una responsabilidad grande.

- Hablando de cifras, casi el 90% del consumo de contenidos digitales en España es pirata.

-Es una lacra. Esto no pasa en casi ningún país desarrollado, como queremos ser nosotros. No hay medidas serias para combatirla y no hay educación, que para mí eso es fundamental. Hay que concienciar a los niños de que esto no se hace. Mientras no nos tomemos esto en serio, seguiremos igual.