Matilde Asensi, ayer en Madrid
Matilde Asensi, ayer en Madrid - IGNACIO GIL

Matilde Asensi: «No sé por qué me comparan con Dan Brown»

La autora publica «El regreso del Catón», secuela de una de sus novelas más exitosas

Actualizado:

Hasta hace relativamente poco, Matilde Asensi (Alicante, 1962) no tenía ninguna intención de escribir una segunda parte de «El último Catón». Sin embargo, el buen rendimiento de aquel libro sumado a la insistencia de sus lectores la movió a escribir «El regreso del Catón» (Planeta), una novela de aventuras donde vuelven a mezclarse dos ingredientes altamente inflamables: la intriga y una conspiración que pondría patas arriba la doctrina cristiana.

«Para mí era imposible hacer una segunda parte porque yo daba por terminado “El último Catón”», reconoce la autora. «¿Cómo podía continuar una historia de ese tipo? De pronto vi que estaba trabajando temas religiosos que solo había tratado en “El último Catón”. Y me di cuenta de que estaba escribiendo otra vez para Ottavia, Farag y Kaspar. Era todo un poco raro». Justo en aquellos días, Asensi recibió la visita de sus editores coincidiendo con la publicación de «La conjura de Cortés» (2012). Ellos le preguntaron qué tenía en mente para el futuro; y cuando les contestó que todo giraba en torno a una secuela de «El último Catón» lo celebraron como un gol en el descuento. Los editores deseaban volver a las conspiraciones religiosas, una temática que le ha costado un puñado de comparaciones con Dan Brown.

Principios difíciles

«No sé por qué me comparan con él», aseguraba ayer a ABC. «“El último Catón” salió cinco años antes del libro de Dan Brown. Lo que pasa es que yo soy española y a todos los autores españoles nos cuesta mucho vender libros fuera». Afortunadamente para ella, Asensi ya ha superado esa barrera y hoy es una de las escritoras que más vende. Apoyada en parte por un género -la novela histórica y de aventuras- que no siempre lo tuvo fácil. «Cuando empecé a publicar en 1999, escribir novela histórica en este país era vergonzoso», dice. «Lo consideraban un género B y los críticos solo te hacían caso si era para machacarte. Primero pasó por ahí Arturo Pérez-Reverte y luego vine yo. Ahora estamos en un mundo más libre, en el que la gente puede leer lo que quiera. Aunque todavía hay gente de mi generación que dice: “Yo no leo ciencia ficción” y luego se va al cine a ver «Matrix» o «Blade Runner». ¿Por qué? No lo sé. Esto es algo que todavía tiene que cambiar».

Para esta segunda parte, la doctora Salina -mujer aprensiva pero de mucha fuerza- seguirá siendo la protagonista y la «voz en off» de la historia. «Ottavia tiene una vanidad... Me río un montón con ella pero eso no quiere decir que sea mi alter ego. Yo puedo ser la persona más normal del mundo habiendo vendido 30 millones de libros, no se me ha subido a la cabeza, pero ella tiene un ego... La primera vez que la escribí se me caía la lágrima».

En esta ocasión, los personajes del libro buscarán unos sepulcros en los que teóricamente descansan los restos mortales de Jesús de Nazaret y su familia. Unos osarios que pondrían en duda conceptos tan elevados como la resurrección de la carne, lo que desata una especie de carrera entre los que desean conocer la verdad y los que prefieren que todo permanezca en su sitio. ¿Le escocerá este libro a alguien? «Yo espero que no. Para empezar, yo siempre respeto la fe. Si eres creyente yo voy a respetar que tú seas creyente y además voy a defender tu derecho a serlo por encima de todo. Al igual que si hablamos de política. Yo defenderé tu derecho a opinar lo que quieras, porque en eso consiste la convivencia».