Belén Rubiano, fotografiada en el madrileño Parque del Retiro
Belén Rubiano, fotografiada en el madrileño Parque del Retiro - MAYA BALANYÁ

Las luces y las sombras de abrir una librería en España

Belén Rubiano evoca en su primer libro, «Rialto, 11», sus días como librera en Sevilla

Madrid Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Todos los que aman los libros han soñado, antes o después, con tener una librería. Pero la vida pocas veces es sueño, y cuando lo es está lleno de matices, de luces y sombras, de realidad. Una lección que Belén Rubiano (Sevilla, 1970) aprendió cuando tuvo que echar el cierre de su pequeña librería en la plaza sevillana del Rialto tras cinco años.

Transcurrido el tiempo suficiente, Rubiano se vio con fuerzas para emprender la cura de las heridas que aquella aventura la dejó. Y lo hizo escribiendo. El resultado, «Rialto, 11» (Libros del Asteroide), es un retrato tragicómico de lo que significa ser librero en España. Para ella, según confiesa, el libro «es una reflexión sobre el éxito y el fracaso, sobre de cuántas variables dependemos para vivir».

Cubierta de «Rialto, 11»
Cubierta de «Rialto, 11»

Porque, si uno quiere vivir de vender libros, no sólo depende de los lectores. También influye «el momento histórico social», la «vecindad», la «Administración», la ubicación de la librería y hasta «la bondad del gremio de libreros». ¿Insinúa que el sector es poco bondadoso? «Ni más ni menos que cualquier otro». Tras la respuesta a la gallega, Rubiano reconoce que, tras el cierre, llegó a la conclusión de que «al ser humano no le gusta conocer el rostro de la persona a la que le va mejor gracias a sus compras, prefiere comprar en Ikea porque no sabe quién es el dueño».

No tiene tan claro, en cambio, que las pequeñas librerías hayan perdido la guerra frente a las grandes superficies, porque no considera que haya tal pugna. «Son modelos de negocio completamente distintos y compatibles. Las grandes superficies hacen un gran trabajo. Hay determinados lectores que se sienten más cómodos comprando ahí los libros».

Amazon y la piratería

Mientras la mayoría de sus compañeros de oficio tiemblan al oír hablar de Amazon, para Rubiano «no es competencia». «A este sector no le afecta tanto como a otros. Media España está despoblada de librerías. Si Amazon está cubriendo para esos sectores de la población una función muy similar a la que hacía Círculo de Lectores, no veo dónde está el problema. Amazon compra libros a editores, con lo cual la rueda sigue girando».

Tampoco, según ella, la piratería ha hecho tanto daño a la industria editorial como, por ejemplo, a la musical. «Está muy controlada. No conozco a nadie que cuando se baje un libro digital no lo haga comprándolo, y conozco a todo tipo de personas. Es mi pequeña estadística, pero a mí me vale».

Teniendo en cuenta que «el libro no es ningún ajuste de cuentas», Rubiano ahora recuerda «el dolor, la vergüenza, la amargura, esa sensación de fracaso», aunque no se arrepiente «del precio tan alto» que pagó por haberlo intentado. Que se acabara el sueño fue cuestión de «mala suerte». «Abrir una librería es un acto de amor, y el amor caduca. Sabiendo eso, ¿le aconsejaría a alguien que no se enamore nunca? Jamás». Eso sí, si se animan, no se olviden de la calculadora, porque para gestionar una librería tendrán que estar casi tan pendientes de los números como de los libros (o más). Todo lo demás es puro romanticismo.