Franco Zeffirelli, fotografiado en la Embajada británica en Roma en 2004
Franco Zeffirelli, fotografiado en la Embajada británica en Roma en 2004 - AFP

Los secretos más íntimos de Franco Zeffirelli: de su amor con Visconti a su amistad con Maria Callas

El italiano publicó en 2006 su «Autobiografía», en la que confesaba: «Soy homosexual, pero no gay, una palabra que odio, es ofensiva y obscena»

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En 2006, Franco Zeffirelli decidió abrirse en canal, literariamente hablando, y confesar todos los secretos de su vida, apasionante como pocas. El artista, que entonces tenía 83 años, publicó una «Autobiografía» (así de explícito era el título del libro) en la que, entre otras confidencias, revelaba que vivió un gran amor con el director de ópera y cineasta Luchino Visconti.

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Mediante un adelanto en «Il Corriere della Sera» que sorprendió a propios y extraños, Zeffirelli dio a conocer los detalles más relevantes de una obra que vino a confirmar que fue una de las personalidades culturales más intensas del siglo XX. En el libro, el artista italiano confesaba que reconoció públicamente su sexualidad diez años antes. «Soy homosexual, pero no gay, una palabra que odio, es ofensiva y obscena», afirmaba en su autobiografía.

Sobre su relación con Visconti, Zeffirelli desvelaba que tras buscar a Luchino una actriz que encajara con un determinado papel, entabló una gran amistad con el director. Fue el comienzo de una colaboración y de un amor «atormentado, roto, pero nunca apagado». «Para mí, Luchino era el modelo de todo lo importante», contaba Zeffirelli, que recordaba, además, que la gran Anna Magnani le dijo en una ocasión que Visconti era «una serpiente» y que él «naturalmente» no le creyó.

Visconti le cortejó, mimó y vivieron juntos, pero ello no impidió que cuando en una ocasión le robaron en casa, denunciara a todo el personal que trabajaba allí, incluido Zeffirelli, una «bofetada» que todavía le dolía en el momento de la publicación de la «Autobiografía».

En el libro, Zeffirelli también se refería a su amor por Maria Callas, la única mujer de la que estuvo enamorado. Cuando la soprano se enamoró de Aristóteles Onassis y abandonó la escena, Zeffirelli fue a la isla de Skorpios, propiedad «de aquel horrible Onassis», para convencerla de que volviera. Una vez allí, Onassis se le insinuó.

En la mencionada «Autobiografía» no faltaban, tampoco, detalles de su amistad con Coco Chanel, quien le regaló doce diseños de Matisse que Zeffirelli pensó que eran copias y después supo que eran originales. «Me salvaron en los periodos de vacas flacas», confesó el cineasta.