literatura
José Luis Gil y Dimas Prychyslyy ganan los Premios de Novela Ateneo y Ateneo Joven de Sevilla
Las obras galardonadas han recibido una dotación económica de 20.000 euros y 5.000 euros, respectivamente
Siete obras, finalistas del LV Premio de Novela Ateneo de Sevilla

Los escritores José Luis Gil Soto y Dimas Prychyslyy han resultado ganadores del LV Premio de Novela Ateneo de Sevilla y del XXVIII Premio de Novela Ateneo Joven, respectivamente, por sus obras 'Si yo te contara' y 'Cuchara cuchillo tenedor'. Los galardones se han dado a conocer esta noche durante una cena celebrada en el Real Alcázar.
En esta edición de los premios, patrocinados por Fundación Bancaria Unicaja y Ámbito Cultural de El Corte Inglés, se han presentado 233 obras al Premio de Novela Ateneo de Sevilla y 37 al Premio de Novela Ateneo Joven, destacando cada vez más la procedencia internacional de las obras presentadas. La dotación es de de 20.000 euros para el Premio de Novela Ateneo de Sevilla y 5.000 euros para el Premio de Novela Ateneo Joven según las bases publicadas.
José Luis Gil Soto (Badajoz, 1972) es ingeniero agrónomo, estudiante de Humanidades y escritor. Funcionario de carrera, ha pasado por diferentes puestos de responsabilidad en la administración autonómica y estatal desde 1998 y ha sido secretario del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos. En el ámbito literario, ha publicado 'La traición del rey' (Styria, 2008), 'La colina de las piedras blancas' (Styria, 2010), 'La dama de Saigón' (Kailas, 2015), 'Madera de savia azul' (Ediciones B, 2019) y 'Lágrimas de oro' (Espasa, 2022).
Según dice este autor, «mi novela se desarrolla en las primeras semanas de la guerra civil. Todo el mundo conoce que los sublevados compraron armas de Alemania y de Italia, pero poca gente sabe que los republicanos intentaron comprar también armas en el extranjero. Fue un intento desesperado del gobierno de la II República de conseguir armas». Armando y Luz es un matrimonio que se verá envuelto en esta trama, pero cada uno desde un bando distinto. En la novela «se narran sucesos desconocidos y delicados. La guerra civil española siempre fue un hecho controvertido. He intentado ofrecer una mirada aséptica», asegura Gil Soto.
Por otra parte, el escritor dice que la embajada española en París se convirtió en el «centro internacional de apoyo a la República». «Desde ahí se intentaron comprar armas para el gobierno con el apoyo de Francia e Inglaterra. Los sublevados intentaron sabotear eso y compraron armas también en países como Alemania e Italia. Los republicanos se vieron muy impotentes en esa misión. Entendían que su gobierno era legítimo, pero al mismo tiempo muchas potencias simpatizaban con los sublevados», comenta.
Respecto al hecho de que se trate el tema de la guerra civil, muy recurrente en numerosas novelas publicadas en las últimas décadas, este ingeniero agrónomo sostiene que «la guerra civil y la historia de España en general es una fuente inagotable para los escritores. La historia es un pozo sin fondo. En el caso de la guerra civil española, cada vez se conocen más datos personales y curiosos, y también más intrahistorias gracias al trabajo de los historiadores. Es cierto que cada vez los historiadores sacan a la luz más detalles. Un escritor puede sentir atracción hacia historias que emanen de la guerra civil, como le pasó a Arturo Pérez-Reverte con 'Línea de fuego'».
José Luis Gil dice que tiene muchos escritores referentes. «Empecé fascinado con los naturalistas y realistas rusos y españoles, entre ellos Miguel Delibes. En la adolescencia leí a Tolstoi, Dostoievski, Pardo Bazán, etc. En los últimos años he leído un poco de todo de literatura española y extranjera. Desde Eslava Galán a Pérez-Reverte, pasando por Sánchez Adalid o Espido Freire, que ha sido miembro del jurado».
En cuanto a ganar el Premio Ateneo de Sevilla, este autor reconoce que «Sevilla es como una segunda casa para mí y tengo mucha familia aquí. Es un honor inmenso ganar este premio. También supone mucha satisfacción. Las más de 200 historias que se han presentado tienen mucho trabajo detrás en un momento en el que la cultura del esfuerzo no parece ser un camino en la sociedad. Este premio cuenta con galardonados importantísimos. Es el primer premio que gano. Quedé finalista del Premio de Novela Histórica CajaGranada en la segunda edición. En el ámbito literario es muy difícil vivir de las obras. Por eso de momento trabajo como ingeniero agrónomo».
Dimas Prychyslyy ha obtenido el XXVIII Premio de Novela Ateneo Joven por 'Cuchara cuchillo tenedor', una obra que narra la crisis personal y creativa que vive un profesor. «David es un profesor cuarentón que vive una ruptura. Compagina la docencia con la escritura. Vive una crisis personal y literaria. La guerra de Ucrania le influirá también mucho. David tiene algo de mí, pero él es torpe a la hora de relacionarse. No se da cuenta de que su pareja se desmorona al igual que pasa con su familia. Vive en un limbo y es un desastre, pero la culpa es siempre suya», dice.
Este autor de origen ucraniano, aunque a los ocho años se trasladó a vivir a Tenerife, comenta que la guerra de Ucrania «me ha afectado sobre todo por a una persona muy cercana a mí. Soy de los pocos ucranianos privilegiados que no ha sufrido este conflicto. La gente va a heredar la ruina de ese país, si el país sigue existiendo. Si no, será la disolución de un estado fallido. No es conflicto único, lo mismo está pasando en otros países del mundo como en Siria, pero la opinión pública no le da tanta importancia porque esas guerras no se desarrollan en Europa como está pasando con la de Ucrania».
Aparte de su trayectoria como narrador, también Prychyslyy ha destacado por su carrera como poeta. «Son dos formas distintas de expresar lo mismo. Lo que yo escribo va sobre la identidad, ya sea sexual, nacional, etc. También va sobre la marginalidad que supone ser extranjero o escritor, o la que vive la gente en la calle».
Igualmente destaca la relevancia a la hora de ganar el Premio de Novela Ateneo Joven porque «para el que me conozca, sabe que Sevilla es muy importante en la novela, aunque no la mencione o haga referencia a esta ciudad. Por eso conseguir el premio es como una especie de justicia poética. Es una novela arriesgada y a veces políticamente incorrecta. El jurado ha sabido valorar que haya dicho las cosas como uno las piensa. No pasa nada. Es un libro, no un discurso político. La gente se escandaliza con las novelas pero no con los discursos políticos», concluye.
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