Literatura

2018, el año que leímos peligrosamente

La cosecha literaria sevillana bebió de diversos géneros desde la novela, la poesía, las memorias y el aforismo

SEVILLAActualizado:

¿Qué leímos en 2018? En este año de vértigo, de cambios y de peligros, hacemos balance y nos sale un año de lecturas gozosas, páginas luminosas, versos lúcidos, inquietantes misterios por episodios y audaces viajes por el delirio de la letra. Los autores sevillanos han logrado una buena cosecha literaria, marcada por la variedad pues hay para todos los géneros: novela, poesía, memorias, relatos, ensayo narrativo y hasta aforismos.

Especialmente fructífero fue 2018 para uno de los autores sevillanos más polifacéticos: el poeta, novelista, ensayista y traductor Antonio Rivero Taravillo. El autor publicó la novela «El ausente» (La Esfera de los libros), centrada en la vida del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera, pero además ha dado a la imprenta una interesante traducción de los ensayos de Edgar Allan Poe publicada por Páginas de Espuma con prólogo del escritor y columnista de ABC Fernando Iwasaki.

Y su cosecha no ha quedado en la traducción y la novela. Celebrado aforista, a finales de 2017 obtuvo el II Premio de Aforismos de la Fundación Rafael Pérez Estrada por «Especulaciones ciegas». Y acaba de publicar «Vida en común» (Libros al Albur).

De aforismos ha ido buena parte de la edición en Sevilla porque la poeta Carmen Camacho sorprendió con una deliciosa antología publicada por la Fundación José Manuel Lara:«Fuegos de palabras. El aforismo español de los siglos XX y XXI (1900-2014)».

Estos tiempos líquidos, vertiginosos y urgentes quizás sean proclives al género de lo brevísimo. Pues novela, aunque breve y hechizante, fue la de Sara Mesa con «Cara de pan» (Anagrama) que confirma su calidad abordando temas tabúes como la relación entre una casi adolescente y un hombre mayor.

Otra novela destacada fue la de Francisco Gallardo, «Áspera seda de la muerte» (Algaida), premiada con el Ciudad de Badajoz, y que narra un caso de malos tratos sucedido en la Sevilla del XIX.

También basada en la realidad histórica fue la novela de Francisco Núñez Roldán«Pura raza» (Algaida) en la que abordaba la relación entre el nacionalismo vasco exiliado y los nazis.

También de corte histórico fue la novela de la autora Nerea Riesco, «Los lunes en el Ritz» (Espasa) donde recrea el ambiente del lujoso hotel madrileño en los inicios de la Segunda República.

Un personaje de esa época fascinante y convulsa fue el que rescataron José María Rondón, César Rina y David González Romero en «Estampas. Literatura y periodismo de vanguardia. Antonio Núñez de Herrera» (El Paseo) y que inicia la Biblioteca de Autores Meridionales del CICUS. La obra rescata la obra completa de este periodista que formó parte de la revista «Mediodía» y que escribió el famoso libro «Sevilla: Teoría y realidad de la Semana Santa».

Uno de los grandes autores sevillanos, Antonio Rodríguez Almodóvar, presentó este año su libro «Memorias del miedo y del pan» (Alianza) donde se sumerge en sus recuerdos para componer al mismo tiempo una soberbia recreación de la España de la posguerra.

Y otro autor sevillano de referencia, Aquilino Duque, publicó «La palabra secreta» (Renacimiento), una antología poética desde 1958 a la actualidad en la que demuestra por qué es una referencia de la literatura española. Un repaso lírico hecho desde la ironía, lo certero, incisivo y siempre a contracorriente. Precisamente, acaba de reunir «Doce días de año en año», una recopilación de los villancicos que desde hace años escribe para sus amigos.

De naturaleza hondamente poética fue el libro de homenaje que Jacobo Cortines dedicó a su esposa Cecilia Romero de Solís, fallecida el pasado mes de mayo. El poeta, profesor y traductor de Petrarca, Jacobo Cortines evocó en «Nombre entre nardos» el recuerdo de Lilí reuniendo también los textos que varios amigos dedicaron a su muerte.

El poeta Javier Sánchez Menéndez presentó «También vivir precisa de epitafio» «Chamán Ediciones), una antología poética de 1983 a 2017 editada por José Luis Morante. Además, acaba de recopilar la obra poética de María Zambrano en su editorial La isla de Siltolá.

Otro hermoso poemario surgido de una desaparición fue «Mejor la Destrucción» (Renacimiento), de Manuel García, quien a raíz de la muerte del poeta Rafael de Cózar intentando salvar su biblioteca propone una reflexión en verso sobre la destrucción de la cultura.

Desde siempre las páginas de ABC fueron paisaje creativo de grandes plumas literarias. Una tradición que sigue siendo una constante como se demuestra en ABC de Sevilla. De hecho, uno de los columnistas de este periódico, Francisco Robles obtuvo este año con su novela «El último señorito» (Algaida) el Premio Ateneo de Novela. Una obra en la que entronca con la estirpe de narradores andaluces que abordaron el tema rural como materia literaria.

También el escritor y columnista Daniel Ruiz volvió a demostrar la fuerza de su prosa en «Maleza» (Tusquets), una obra en la que reúne tres novelas cortas que se sitúan en un barrio periférico con el nombre de Balseras.

El profesor de Historia del Arte, ensayista y habitual en estas páginas de ABC Manuel Jesús Roldán publicó el curioso e insólito libro «Historias de la Semana Santa que nunca te contaron» (El Paseo).

El escritor y periodista Andrés González-Barba presentó este año una nueva incursión en la literatura juvenil con «Las aventuras de Laura Holmes» (Mr. Momo), llena de guiños al popular personaje de su admirado Conan Doyle.

El ensayista, novelista y columnista Fernando Iwasaki tuvo año prolífico puesto que editó «Las palabras primas» (Páginas de Espuma), una obra heterodoxa y humorada sobre la lengua con la que obtuvo el Premio Málaga de Ensayo, y «¡Aplaca, Señor, tu ira! Lo maravilloso y lo imaginario en Lima colonial» (Fondo de Cultura Económica de España) sobre el imaginario barroco de la Lima colonial.

Eva Díaz Pérez se centró en el Año Marchena con la coordinación del libro de relatos «Vida y ficciones del Abate Marchena. Un revolucionario de Utrera a París» (Fundación José Manuel Lara) con textos de autores como José Calvo Poyayo, Adolfo García Ortega, Alfredo Taján, Espido Freire, Care Santos, José Luis Corral, Jesús Maeso de la Torre y Alberto González Troyano. Y, además, la biografía didáctica «Abate Marchena. Vida y obra de un revolucionario».

Por otro lado, la jovencísima poeta Rosa Berbel sorprendió ganando el Premio Antonio Carvajal con «Las niñas siempre dicen la verdad» (Hiperión) mientras que Carlos Vaquerizo obtuvo con «Versos del equilibrista» (Verbum) el Premio Juan Alcaide. Además, el poeta Diego Vaya publicó este año el libro de relatos "Arde hasta el fin, Babel" (Maclein y Parker).

Además, Reyes García Doncel publicó la novela «Ulises con alma ajena» (Triskel Ediciones), Fernando García Calderón «De lo visible e invisible» (Algaida), Fernando de Artacho «El correo de Tánger» (Algaida), Pepe Mel «La llave sefardí» (Almuzara) y Julio Muñoz Gijón «El enigma del Evangelio Triana» (El Paseo).