Javier Sierra ha recorrido más de 90.000 kilómetros desde que ganó el Premio Planeta
Javier Sierra ha recorrido más de 90.000 kilómetros desde que ganó el Premio Planeta - Valerio Merino

«El Abate Marchena es uno de los actores que construyó la realidad que hoy disfrutamos»

Javier Sierra, ganador del Premio Planeta 2017, desembarca en Utrera para hablar del viaje imaginario a la luna del Abate Marchena

UtreraActualizado:

Ha viajado por todo el mundo para buscar las respuestas más importantes que se ha hecho la humanidad en todas las épocas históricas, ha compartido mesa con Neil Amstrong y ha pasado una noche en vela en el interior de la gran pirámide. Javier Sierra ha recorrido más de noventa mil kilómetros en una gira que lo ha llevado por siete países distintos gracias a su novela «El Fuego Invisible», ganadora del Premio Planeta en 2017 y si hay algo que le caracteriza es que sigue manteniendo la misma ilusión que el primer día por encontrar esas respuestas.

El investigador, periodista y escritor desembarca en Utrera el jueves 15 de noviembre, donde va a pronunciar en el teatro municipal Enrique de la Cuadra una conferencia que lleva por título «El Viaje a la Luna del Abate Marchena», impulsada por Caja Rural de Utrera y el Ayuntamiento de Utrera –dentro del denominado «Año Cultural Abate Marchena»-, donde analizará uno de los textos más bellos que escribiera el intelectual utrerano: «La sociedad de los selenitas».

Sabíamos que el Abate Marchena estuvo en Salamanca, en Bayona, en Alemania y en Francia, pero no teníamos ni idea de que también había viajado a la luna, ¿Cómo fue ese viaje del Abate Marchena a la Luna?

Fue un viaje que hizo muy joven, un viaje literario cuando él tenía apenas veinte años de edad. Tenemos que remontarnos a 1788, la época en la que el Abate estaba situándose en la sociedad. Él era una persona muy inquieta, con ideas liberales y que de alguna manera se estaba alejando de la ortodoxia católica. En su visión materialista del mundo se plantea utilizar un viaje literario a la luna como un medio para criticar la sociedad en la que vive. Imagina una luna habitada, en un relato que deja inacabado -aunque anuncia una segunda parte que nunca llegará a escribirla-, donde quiso criticar la sociedad en la que le tocó vivir, utilizando el recurso literario del viaje imaginario a la luna, para evitar a la Inquisición. Inicialmente consiguió su propósito, ya que la Inquisición no castigaría este viaje a la luna del Abate Marchena, aunque sí con los años acabaría enfrentándose con él, encarcelándolo y haciéndole pasar por peripecias muy desagradables.

¿Fue el Abate Marchena un pionero de la literatura de ciencia ficción con este relato?

Creo que iba más por el lado social que por el lado de la innovación literaria, aunque hay que reconocerle un mérito, ya que en 1788, cuando él escribe este discurso para la gacetilla de «El Observador», los precedentes de este tipo de viajes imaginarios son realmente pocos. Quizás el más notable sea el viaje a la luna de Cyrano de Bergerac, que probablemente lo había leído el Abate Marchena ya que era francófilo. Como dato, es curioso resaltar que el primer viajero a la luna en la historia de la Literatura fue sevillano. Es un tipo que imaginó Francis Godwin, un escritor inglés que publicó un libro titulado «Un hombre en la luna», en 1638 y donde el protagonista era Domingo González, originario de Sevilla. En el siglo XVII los españoles éramos los que descubríamos mundos. No deja de ser curioso que todo estos emerja en esta época, porque no solo conmemoramos el 250º aniversario del nacimiento del Abate Marchena, es que el año que viene celebramos el 50º aniversario de la llegada de Neil Amstrong a la luna.

Hablando de la luna, usted tuvo la oportunidad de estar cara a cara con Neil Amstrong ¿Cómo era en las distancias cortas?

Era una persona normal, como cualquiera de nosotros, incluso él se esforzaba por ser más normal, porque todo el mundo le veíamos como un personaje absolutamente troncal de la historia de la humanidad. Hacía lo posible por contar chistes, ser cercano y no le gustaba demasiado hablar siempre del mismo tema -de las horas que pasó en la luna- prefería hablar por ejemplo de su pasión por los aviones. Mi recuerdo es el de una persona tímida para los grandes eventos sociales, pero muy humana y muy cercana con la que se podía hablar de casi cualquier cosa.

Hoy en día ya no existe la Inquisición, pero si el Abate Marchena hubiese nacido hoy, ¿Cuáles serían las fuerzas que lo perseguirían y lo censurarían?

Probablemente sería incomprendido por la clase política actual. Él era un hombre de pensamiento libre, que apostaba mucho por la cultura del esfuerzo y por abrirse paso sin ayudas externas, que al final terminaban condicionando la opinión que podías tener. Todo eso chocaría con una sociedad como la nuestra en la que nos dejamos guiar continuamente por lo políticamente correcto. Hubiera sorprendido mucho porque era un hombre muy locuaz, era un personaje con una increíble capacidad de seducción a través de la palabra. Menéndez Pelayo le dedica un capítulo en la «Historia de los heterodoxos españoles», y me sorprende como lo describe como un tipo feo, y lo llega a llamar como «el sátiro de la selva», aunque contrastaba la fealdad del rostro con esa inteligencia brillante, ingeniosa y divertida. Menendez Pelayo habla de su talento malogrado, no lo creo así, su talento fue un talento necesario. El Abate Marchena fue un adelantado a su tiempo en la sociedad española de esa época, fue alguien que no se entendió y por eso fue olvidado.

¿Daría la vida del Abate Marchena para escribir una novela?

Desde luego que sí, tiene muchas historias que contar. Por ejemplo cuando estuvo en Francia en plena revolución también lo pasó mal, llegando a estar retenido. Era de los pocos que se atrevían a mandarle cartas, llamándole de todo, al mismísimo Robespierre, que respetaba al Abate, porque veía que detrás de aquel español feo había un carácter extraordinario. Este tipo de anécdotas darían para construir una novela maravillosa sobre él y sobre su tiempo -la época de la Revolución Francesa y la Ilustración-, los años en los que se configura lo que hoy somos. Marchena fue uno de los actores que construyó la realidad que hoy disfrutamos.