Coloquio entre Manuel Alegre y Alfonso Guerra sobre la Revolución de los Claveles
Coloquio entre Manuel Alegre y Alfonso Guerra sobre la Revolución de los Claveles - Manuel Gómez
Feria del Libro de Sevilla 2019

Alfonso Guerra: «La revolución de Portugal fue clave para la Transición»

Encuentro entre el ex-vicepresidente del gobierno y el poeta y socialista Manuel Alegre, en conmemoración de los 40 años del 25 de Abril

Marta Carrasco
SevillaActualizado:

Un 25 de abril hace 45 años cambió la historia de Portugal. Uno de los protagonistas de aquel episodio, el poeta y dirigente socialista, Manuel Alegre, intervino ayer con el ex-vicepresidente del gobierno, Alfonso Guerra en una jornada titulada «45 años del 25 de abril. Portugal y España», dentro de las actividades del país luso en la Feria del Libro.

En cada silla un clavel rojo recibía al visitante al que el cónsul de Portugal en Sevilla, João de Melo, informaba ha sido el primero en nacer después de la Revolución de los Claveles, «así que he crecido en el Portugal libre y moderno».

Mientras aparecían imágenes de las calles de Lisboa durante la Revolución de los Claveles, el fado de João Farinha & Fado Ao Centro inundó la sala con letra de Manuel Alegre, «es un poema escrito en el exilio en 1967 y habla de cómo en la noche más negra siempre hay alguien que resiste. Y fueron éstas las palabras que dieron aliento a los portugueses en los últimos años de la dictadura».

Presentados por el periodista Nuno Ribeiro, que fue corresponsal del diario Público en España, Alfonso Guerra y Manuel Alegre dieron rienda suelta a los recuerdos de aquel 25 de abril y de la Transición española, «hay una coincidencia grande entre ellos, dijo Ribeiro, ninguno se calla».

Alfonso Guerra dijo que hace 45 años Manuel Alegre y él vivieron muchas cosas juntos, «eran cosas que estaban marcando la historia de nuestros países. Portugal luchaba contra una dictadura, y nosotros, también. Y de repente nos enteramos que había habido una revuelta de los capitanes del Ejército hacia la democracia y el impacto para nosotros fue extraordinario. Sabíamos de Portugal que los guardiñas habían entregado a Miguel Hernández a la Guardia Civil, cuando escapa a Portugal y que en Badajoz habían asesinado a Humberto Delgado que se oponía a Salazar. y de repente hay una revolución y sentí una alegría inmensa».

El dirigente socialista dijo que entre 1974 y 1975 había pasado sesenta y tres veces a Portugal, «sin tener pasaporte. Se convirtió en la sede de partido que aquí en España no podía tener, junto a Mario Soares, Manuel Alegre, y allí conocí a Willy Brant».

Alfonso Guerra recordó muchas historias, «aunque aquello no fue todo una fiesta. El verano del 75 fue durísimo y lo viví con Mario Soares y con Manuel Alegre, fue uno de los momentos más importantes de mi educación política».

Manuel Alegre llamó a Alfonso Guerra, «gran figura de la democracia española, por lo que hizo en el período de Transición. Es uno de los hombres clave». En clave poética Alegre dijo que, «la vida es muy larga pero el tiempo, rápido», y dijo que el 25 de abril fue consecuencia del cansancio de los militares de las guerras coloniales, «y había fuerzas contradictorias, y aquello se convirtió en revolución democrática por el apoyo del pueblo que impidió al régimen intervenir. Después de casi cincuenta años de fascismo, fue una erupción de alegría imposible de controlar».

Pero según Alegre también hubo sus problemas, «por las distintas facciones que había en el país. Y nosotros lo único que queríamos era hacer una Constitución. Fue muy duro. Había militares de uno y de otro lugar. Estuvimos muy cerca del enfrentamiento. La lucha no fue de militares de izquierdas o de derechas, no, fue política».

Habló del triunfo de Mario Soares y de la Constitución portuguesa «que por primera vez contemplaba los derechos sociales. Fue una revolución pionera, porque por primera vez los militares tomaron el poder y cumplieron su palabra y restituyeron el poder al pueblo a través de elecciones libres. Y nosotros demostramos que se podía pasar de la dictadura a la democracia sin caer en una dictadura de signo contrario. Y eso fue importante para España. Me parece importante que las fuerzas democráticas de Portugal y España continúen juntos para preservar las libertades y tener una postura que lidere esta defensa en Europa».

El peligro de la guerra civil

Alfonso Guerra coincidió con Alegre en que «la revolución del 25 de abril fue clave para la Transición. Pero quiero decir que en política hay pudor en reconocer algunas cosas. Portugal dió ejemplo con la revolución del 25 de abril, pero las cosas estuvieron a punto de torcerse muy seriamente. Hubo enorme peligro de que se desencadenase una guerra civil en Portugal y un peligro cercanísimo de instalar una dictadura modelo soviético. Eso estuvo a punto de ocurrir, ello hubiera retrasado la Democracia española. Y hubo un grupo de hombres, entre ellos, Soares, Alegre y Salgado que dijeron queremos la democracia, no ninguna otra aventura. Y esto en España no se conoce».

Los recuerdos de ambos protagonizaron la tarde. «El 25 de abril es la primera vez que una revolución genera la democracia», dijo Manuel Alegre, a lo que Guerra contestó que, «las revoluciones siempre devoran a sus hijos, menos en Portugal. En vuestro país se hunde el aparato de la dictadura, en España hay que asimilarlo, lo cual hizo el proceso mas correoso».

Habló Alfonso Guerra del proceso en España, «que fue muy distinto al de Portugal. Se eligió a Adolfo Suárez que era el Secretario General del Movimiento. Muchos criticaron esta elección, pero ¿quien mejor para desmontar el aparato sino el que estaba en la cima?», y recordó las reuniones de la comisión Constitucional, «en quince días sólo se aprobaron 25 artículos todos por la derecha, y pensamos, cuando gane la izquierda hay que abolir esta Constitución... Entonces llamamos a todos, vinieron todos los partidos menos el de Fraga Iribarne, entonces Alianza Popular, y logramos una Constitución para que cualquiera, de uno y otro lado, pudiera gobernar. Por presión popular los dirigentes políticos no exigíamos el máximo de los programas. Teníamos que ponernos de acuerdo, y lo hicimos. ¿Qué necesita reformas?, si. La Constitución española tiene una solidez enorme. Fué difícil, pero feliz, porque tuvo éxito», sentenció, a lo que Manuel Alegre añadió que, «fue un trabajo de filigrana e inteligencia».

Ambos calificaron el futuro como «imprevisible» y se mostraron preocupados por el avance de la extrema derecha en los países europeos, «creíamos que los fascimos se habían superado en 1945, pero no es así», dijo Alfonso Guerra. También se mostraron preocupados por la situación de los mercados, del envejecimiento de la población y de la situación laboral de los más jóvenes. «Europa es un invento extraordinario, pero deben resolverse con urgencia los problemas sociales», señaló Manuel Alegre.

Fue un encuentro entre amigos, ávidos lectores y personas que han sido protagonistas de gran parte de la historia de una revolución, la de los claveles, que generó frases tan hermosas como la que salía en la imagen de una pancarta: «A poesía está na rúa».