Joaquín Romero Murube
Joaquín Romero Murube - ABC
Narrativa

Una editorial de Sevilla se lanza al rescate de Joaquín Romero Murube

Athenaica inaugura colección de narrativa en la que quiere recuperar libro a libro la obra del escritor de Los Palacios

SevillaActualizado:

La editorial sevillana Athenaica, especializada en libro universitario y ensayo, acaba de inaugurar una colección de narrativa, cuyos dos primeros títulos y los prólogos con los que cuentan son una declaración de intenciones: de un lado, «Historia de una finca», de los hermanos José y Jesús de las Cuevas, prologado por Jacobo Cortines; y, de otro, «Pueblo lejano», de Joaquín Romero Murube, que va precedido de un texto de Felipe Benítez Reyes.

Ambos libros marcan el camino a una colección que, de entrada, pretende, según uno de los editores de Athenaica, Manuel Rosal, rescatar la obra del escritor nacido en Los Palacios, miembro de la Generación del 27, articulista de ABC y uno de los escritores que hicieron de Sevilla su principal tema literario.

«Mi mayor orgullo sería hacer un libro definitivo sobre Sevilla», proclamó en uno de sus libros. La idea, explica Rosal, es ir publicando título a título toda su producción.

Portada de «Pueblo lejano»
Portada de «Pueblo lejano»- ABC

La elección para iniciar esta recuperación de «Pueblo lejano», ambientada el pueblo natal del escritor y también de este editor de Athenaica, responde a que «es la obra que mejor estructura tiene, con el descubrimiento de un niño de todo lo sorprendente que hay en el Bajo Guadalquivir, que el escritor presenta como si fuera una obra de teatro. Es una obra muy cercana al 'Platero' de Juan Ramón Jiménez, pero también es cercana a 'Ocnos', en el sentido de que es capaz desde el ámbito local construir un gran universo. Además, es uno de los pocos ejemplos que hay de prosa del 27».

Como señala en su prólogo Benítez Reyes, en «Pueblo lejano» Romero Murube presenta a su pueblo como un «caleidoscopio de estampas, a través de unos recuerdos fragmentarios y de orden aleatorio, como el turista que lleva una cámara fotográfica y va haciendo acopio de imágenes —ya sean monumentales o anecdóticas— que le llaman la atención».

La cámara de la memoria

Esa cámara del escritor, continúa el autor de «El novio del mundo», «era su memoria», la del adulto que mira hacia su niñez y que recupera con nitidez aquella sensaciones, que «al recrearlas, retocarlas y revivirlas en prosa depurada y de pincel muy fino, recobran la viveza de su color, aunque, claro está, con envoltura de bruma, que es la propia del pasado».

Rosal, que trabajó en la Fundación Lara con Jacobo Cortines y Juan Lamillar en la edición de las obras selectas de Romero Murube, pretende ahora en Athenaica rescatar una producción que actualmente solo se puede lograr en librerías de viejo.

«El siguiente título que queremos publicar es “Sevilla en los labios”. He hablado con el portavoz de los herederos José María Ruíz Romero y se lo he comentado y que también nos gustaría seguir publicando su obra. Si en esto encontráramos el apoyo de la Universidad de Sevilla, sería perfecto».

Junto al libro de Romero Murube, Athenaica ha publicado «Historia de una finca», de los hermanos José y Jesús de las Cuevas, que también mantuvieron vinculación con ABC, como articulistas y porque, como recuerda Jacobo Cortines en su prólogo, Editorial Prensa Española reeditó varias veces este título e, incluso, ABC de Sevilla hizo una edición por entregas en 1984 «lo cual aumentó extraordinariamente la popularidad de la obra».

Este volumen se presenta mañana en la sede sevillana de la Caja Rural del Sur, en el que participarán Jacobo Cortines, Ignacio F. Garmendia y Joaquín de las Cuevas, hijo de José y sobrino de Jesús, autores que hicieron de Arcos de la Frontera su hogar.

Portada de «Historia de una finca»
Portada de «Historia de una finca»- ABC

En su prólogo, Jacobo Cortines, ubica literariamente a esta obra entre la producción de Manuel Halcón y la «muy lírica» de José Antonio Muñoz Rojas. La novela narra la vida de varias generaciones propietarios, desde finales del siglo XIX hasta después de la Guerra Civil, en un cortijo, llamado «San Rafael», en Arcos. El texto, añade el prologuista, «exhibe una frescura, una agilidad, una inventiva, una prosa grácil y grave, que no han sido desplazadas por novelas posteriores».

De «Historia de una finca», como recuerda otro buen conocedor del campo como Cortines, Romero Murube dijo que en ella «no hay más personaje, único y enorme, que la infinita tierra de nuestra Andalucía», mientras que Manuel Halcón señaló: «A este libro de los Cuevas le hubiera dado el visto bueno Fernando Villalón, el feroz enemigo de lo que en el campo no es propio».

Literatura del campo andaluz

Ambos volúmenes, vinculados al mundo rural, muestran también el deseo de esta editorial sevillana de recuperar a los escritores que han hablado del campo andaluz, una tradición que va desde Manuel Halcón a Alfonso Grosso, del «Platero y yo» a «Las cosas del campo».

Porque esta literatura, en opinión de Rosal, lejos de ser muestras del talento local tienen un valor universal. «Hay editoriales en España que están recuperando títulos como el “Walden” y otros de escritores extranjeros que se fueron al campo e hicieron una vida al margen. En Andalucía tenemos una gran literatura sobre el campo y de lo natural, que seguimos encasillando en lo local, pero que si fueran de un autor ruso lo veríamos como literatura universal. Esta literatura no es local, sino que está formada por obras que si se traducen pueden llegar a cualquier lector del mundo».

De hecho, la editorial prepara para primavera presentaciones de sus títulos en Madrid y Barcelona, a los que se sumarán próximamente otro de los hermanos Cuevas, «La bodega entrañable», con prólogo de Alberto González Troyano, y «Tres cuentos», de Gustave Flaubert, en traducción de Francisco Ferrer Lerín y prólogo de Mauro Armiño, con el que Athenaica quiere poner el foco en obras poco transitadas de clásicos de la literatura universal.

Todo ello en ediciones inspiradas en la colección del Arquero, que dirigió Ortega y Gasset, «muy cuidadas y muy portátiles, en la antítesis de esas ediciones de usar y tirar. Sin ser ediciones críticas y anotadas, pero sí dotadas de una buena introducción a la obra», concluye Rosal.