Elvira Lindo durante el pregón. En primera fila, su marido el escritor Antonio Muñoz Molina
Elvira Lindo durante el pregón. En primera fila, su marido el escritor Antonio Muñoz Molina - Juan Flores

Feria del Libro de Sevilla 2019Elvira Lindo: «Las palabras son armas con las que defenderse en la vida»

La escritora hace una defensa del arte como una herramienta para tener espíritu crítico

SevillaActualizado:

Elvira Lindo fue periodista antes que escritora. Por ello, sabe titular bien. La prueba: el título y el súbtitulo que dio a la conferencia con la que inauguró ayer la Feria del Libro, que resumieron perfectamente el espíritu de su discurso, uno de los más brillantes de los últimos años: «Literatura: arma y refugio», y «Un pregón al compás».

Porque su disertación fue una defensa encendida de la literatura como herramienta para dotar a las personas desde la infancia de espíritu crítico y para mejorar la sociedad; pero también de una literatura que está atravesada por la cultura popular, por los romances y el folklore.

Esto último lo ejemplificó en episodios autobiográficos, como los boleros que escuchó a su madre siendo niña, «mi primera experiencia de la literatura», o las coplas flamencas que escuchó a un estudiante pleno de compás en un colegio de Jerez, al que fue a dar una conferencia, y en las que percibió «claramente la poesía y la música en la boca del pueblo».

«La literatura está más cerca de nosotros de lo que creemos. ¿Por qué no se aprovecha ese genio brutal de los niños que fluye intenso y sin prejuicios para inocularles en sus primeros años el veneno del arte? El arte, para ellos, brota todo de la misma fuente. No hay distinción, no se llama poesía, música, pintura o expresion dramática».

«En las alegrías que cantó ese crío —añadió la escritora—, en las palmas de sus compañeros, estaba tanto la rima popular escuchada en la cocina de una casa, como la poesía de Lorca, Machado o la música de Falla».

A partir de ahí, Elvira Lindo hizo un recorrido por los escritores que nunca olvidaron el niño que fueron, como Lorca, o que tuvieron siempre presente el folklore, como los hermanos Machado. «Para todos ellos la educación y la cultura eran inseparables», señaló como tercera característica común entre ellos, frente a unos escritores actuales que no terminan de entender que cultura y educación «deben cruzarse».

Por ello, pidió programas educativos que realmente acerquen las artes a los alumnos, porque «animar a la lectura no es darle un libro a un niño y abandonarlo a su suerte». «Tenemos el deber de darles a nuestros estudiantes el dominio de su lengua. Las palabras son armas para defenderse en la vida».

La escritora también tuvo palabras para Sevilla, «donde la calle está llena de metáforas, de expresividad incontenible, de gracia verbal»; y también para Portugal, país invitado de la feria. «Yo amo la música de ese idioma», dijo antes de citar a la gran poeta lusa Sophia de Mello.