Mariano Fernández Urresti, en la casa-museo de Charles Dickens en Londres
Mariano Fernández Urresti, en la casa-museo de Charles Dickens en Londres - ABC
Novedad literaria

Fernández Urresti: «Sin el telón de fondo que hay en autores como Dickens no se podría entender su obra»

El escritor cántabro ha ganado el XXXIV Premio Jaén de Novela con «El enigma Dickens» (Almuzara)

SevillaActualizado:

Mariano Fernández Urresti acaba de culminar uno de sus mejores años con la publicación de «El enigma Dickens» (Almuzara), obra con la que ha ganado el XXXIV Premio Jaén de Novela. El escritor cántabro logra de nuevo enganchar a sus numerosos lectores con una historia que mezcla ingredientes de novela histórica, gótica y policiaca.

Según este autor, «he procurado acercar la cultura ortodoxa a otra cultura heterodoxa interesada por los enigmas o misterios. Que Dickens fuera un creyente en el espiritismo y las casas encantadas lo demuestra. También he pretendido demostrar que la biografía de algunos autores ha sido cuidadosamente podada de esos saberes que remiten a esa cultura heterodoxa. Nunca se hace referencia a la cara B de esos escritores. Julio Verne, por ejemplo, perteneció a la sociedad secreta de la Niebla. Sin ese telón de fondo que hay en autores como Dickens no se podría entender su obra».

En ese sentido, en el primer capítulo de «David Copperfield» se dice que el niño nació un viernes a las doce de la noche y que podía ver fantasmas. «Eso es así porque Dickens tenía esa capacidad real de ver los espíritus. De hecho, veía el espíritu de su cuñada, Mary Hogarth, que vivía con ellos y que murió en los brazos del escritor de forma súbita. Tenía solo 17 años y fue la inspiración para la pequeña Nell, personaje de “La tienda de antigüedades”. Tanto Mary como Dickens tenían facultades paranormales. Esas condiciones la vemos en “Canción de Navidad”, “El guardavías” o “Las campanas”», señala Fernández Urresti.

Cubierta de la novela
Cubierta de la novela - ABC

«El enigma Dickens» gravita en torno a «El misterio de Edwin Drood», última novela del creador de «Oliver Twist» y de la que solo pudo publicar seis entregas de las doce previstas porque le sorprendió la muerte. «La conmoción por la muerte de Dickens fue tremenda y se produjo una gran incertidumbre porque se quería saber qué pasó con Drood, si fue asesinado o desapareció. Por eso se contrataron a médiums para que contactaran con el espíritu del escritor de modo que este les revelara el final de la historia. Incluso se le ofreció a Wilkie Collins, un gran amigo suyo, que concluyera la novela, pero se negó a hacerlo», dice el autor de «Los fantasmas de Bécquer». Curiosamente, Dickens estableció una cláusula en el contrato en la que adelantaba lo que podía pasar con Edwin Drood si él fallecía, lo cual fue «una especie de premonición».

La nueva novela de Fernández Urresti se desarrolla en dos tiempos, la Inglaterra del siglo XIX y la España actual. Dentro de este último escenario cobra especial protagonismo la localidad cántabra de Comillas. «La idea de usar Comillas surgió porque, al documentarme para la novela, averigüé que a Claudio López Bru, segundo marqués de Comillas, se le descubrió una cualidad paranormal. Aunque era una ciudad rodeada de edificios modernistas, allí se encuentra una casa típica victoriana donde se han rodado películas de terror. Se trata de la Casa del Duque de Almodóvar del Río, que aquí transformo en la Casa del Inglés», asegura el autor. Cuando el cineasta Hugo Almagro —protagonista de la historia— acepta escribir un guion sobre «El misterio de Edwin Drood», el actor que iba a dar vida a Drood desaparece. A partir de entonces se plantea un enigma asociado a crímenes y casas encantadas.